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Un fanatismo doloroso. Así podría definirse el fervor con el que el presidente Mauricio Macri se toma la práctica del paddle, un deporte que ya le ocasionó lesiones en las rodillas y que ahora fue el causante de un intenso dolor de espaldas. “Me duele hace un año y medio, pero ahora me resentí en Chapadmalal jugando con Patricia Bullrich ”, contó el Presidente a los periodistas que aguardaban el final de su reunión con los familliares de las víctima de Once.
El diagnóstico, según el propio Macri, es de desviación de un disco de la espalda, “no operable”, contó el propio mandatario, que se quejó por el dolor que le causa la lesión durante la reunión con las familiares de la tragedia ferroviaria.

Los amigos de Macri afirman que, para cuidar su salud, el Presidente juega en una cancha de césped sintético en lugar de la tradicional, de cemento. Sin embargo, no son pocos los allegados que le aconsejan que deje de jugar paddle, un deporte de alta exigencia que le sigue trayendo problemas físicos de importancia.
La semana pasada el presidente, junto a los ministros, unos pocos legisladores y sus más estrechos colaboradores se reunieron en Chapadmalal para hacer un repaso de la gestión, en un ambiente muy descontracturado.
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