Milani, desafiante al dejar su cargo: "A ellos, mi desprecio", dijo al denunciar a los medios

Vestido de combate, cuestionó duramente a sus críticos durante la ceremonia en la que asumió su reemplazante al frente del Ejército, Cundom
Mariana Verón
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30 de junio de 2015  

Lloró cuando les agradeció el apoyo a su mujer y sus hijos, y se despidió en actitud desafiante. "A todos aquellos que intentaron con ataques mediáticos y sistemáticos a través de calumnias e injurias que no cumpliéramos con la misión, se equivocaron. A ellos, mi desprecio por su accionar."

Ésa fue la manera en la que César Milani, el saliente jefe del Ejército, investigado por su responsabilidad en la dictadura militar y con una causa a cuestas por presunto enriquecimiento ilícito, dejaba su cargo con un tono provocador ante quienes lo habían denunciado en los tribunales.

En un hecho inédito para los actos de este tipo, Milani habló ayer durante la ceremonia en la que juró su sucesor, Ricardo Luis Cundom, al frente de la fuerza, después de que Cristina Kirchner decidiera echarlo del cargo en medio de la campaña electoral. No es habitual que quien deja su puesto lo haga con un discurso de despedida. La Presidenta fue la gran ausente del acto de recambio de autoridades en el Ejército, en el Regimiento I de Infantería Patricios, en Palermo. La tensión se palpaba entre los presentes, sobre todo en el ministro de Defensa, Agustín Rossi, que mantuvo un gesto serio durante las palabras de Milani.

Esta vez, Cristina Kirchner evitó mostrarse con el hombre al que defendió durante dos años frente a la presión de representantes de organismos de derechos humanos, incluido el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), que habían reclamado su renuncia.

A diferencia de la ceremonia en la que asumió Milani, el 3 de julio de 2013 en el Colegio Militar, con la Presidenta como principal protagonista, esta vez quien le tomó juramento al nuevo jefe de la fuerza fue directamente Rossi.

"El Ejército se puso de pie y está en marcha", anunció Milani, vestido con uniforme de combate. El historial de denuncias en su contra incluye una investigación en la justicia tucumana por la desaparición del soldado riojano Alberto Ledo, ocurrida en 1976, causa en la que está imputado. El fiscal Carlos Brito lo acusó de haber falsificado el acta en la que se hizo figurar a Ledo como "desertor", con la supuesta finalidad de cubrir su secuestro y asesinato en manos de los militares. Además, enfrenta una causa por el secuestro y tortura de Ramón Olivera y su padre en 1977. La última investigación que se abrió contra el ahora ex jefe del Ejército está relacionada con su función actual, por no poder justificar la compra de una casa en el barrio de La Horqueta.

Como es su estilo, se dedicó ayer a cuestionar a sus oponentes, y lejos de asumir algún tipo de autocrítica, dijo que sentía "desprecio" por quienes lo cuestionaron. Entre lágrimas, debió frenar su discurso cuando nombró a su familia, ubicada en la primera fila, junto a la ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, una de las pocas funcionarias de alto rango que acompañaron la ceremonia de asunción de Cundom y la despedida de Milani.

En su larga descripción, el saliente jefe de la fuerza, ya bajo la lluvia, se dedicó a reivindicar su gestión y reiteró que el Ejército es "protagonista de un proyecto nacional", el eje principal de su postura pública, que le deparó su ascenso e influencia en el universo kirchnerista hasta el martes pasado. Milani le agradeció a Cristina "su continuo respaldo y afecto", pero no abundó en elogios hacia la Presidenta, que terminó desprendiéndose de él en los meses finales de su mandato.

"Mi gestión la juzgarán mis camaradas, mis soldados y mis amigos", anunció otra vez en tono provocador. Dijo que se propuso "fortalecer el orgullo de ser soldado", celebró la "paulatina recuperación de los salarios militares" y la contribución "con nuestro pueblo en campañas sanitarias y de apoyo en catástrofes".

Inteligencia

Milani estuvo menos de dos años al frente del Ejército, pero su influencia había comenzado en 2007, promovido por la entonces ministra de Defensa Nilda Garré. En 2010 accedió al cargo de subjefe y retuvo en sus manos la Dirección General de Inteligencia. La oposición lo acusa de haber montado un sistema paralelo de espías.

Bajo una intensa lluvia que fue ganando fuerza a medida que caía la noche terminó finalmente jurando Cundom, que con un discurso moderado y alejado de la política agradeció a la Presidenta su nombramiento y sostuvo que asumía "con orgullo" el mando de la fuerza. El acto finalizó con el desfile de más de 800 efectivos militares en la plaza de armas.

César milani

Ex jefe del Ejército

"A todos aquellos que intentaron con ataques mediáticos y sistemáticos que no cumpliéramos con la misión, se equivocaron"

"A ellos, mi desprecio por todo su accionar"

"Mi gestión la juzgarán mis camaradas, mis soldados y mis amigos"

"El Ejército se puso de pie y está en marcha"

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