No solo asume un nuevo gobierno, sino un nuevo oficialismo

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION

Editorial Carlos Pagni - El nuevo oficialismo

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10 de diciembre de 2019  • 08:48

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A continuación, la desgrabación de sus principales conceptos:

  • Estamos en presencia no de un nuevo gobierno sino de algo más amplio: un nuevo oficialismo. La novedad está en eso. Porque el gabinete que presentó Alberto Fernández revela, de manera incompleta, cómo será la nueva estructura general del poder.
  • Para entender esta estructura hay que mirar sobre todo al Congreso. Esta es la peculiaridad de lo que viene y empieza con la asunción de Fernández. Es un gobierno con un centro de gravedad muy novedoso e inédito en el Parlamento, porque allí estará la jefa del peronismo, Cristina Kirchner.
  • Cristina tuvo una evolución biográfica curiosa e inesperada, probablemente también para ella. Pasó de ser una líder conceptual que le aportaba capital simbólico a una estructura generada por su esposo Néstor Kirchner y se convirtió en una jefa territorial. Se ha vuelto inevitable para la historia presente del peronismo porque tiene la llave del Conurbano y de todo lo que se le parece al Conurbano en el resto del país.
  • En los últimos 6 años hubo distintos experimentos, como el de Sergio Massa, para reemplazarla de ese liderazgo, pero resultaron infructuosos.
  • Como jefa del peronismo, Cristina designó a Fernández a través un tuit, y armó una estructura de poder que es una especie de eje de gran palanca del nuevo oficialismo en el Congreso. De esta manera, maneja el Senado e hizo una importante alianza con Gildo Insfrán y Gerardo Zamora, dos gobernadores que no están en la liga de los que quieren desplazarla.
  • Sumado a esto, en Diputados se unificaron los bloques y quedó al frente su hijo Máximo, que tendrá desde ahora un rol más visible en la política. Además, Rodrigo Rodríguez -del corazón de La Cámpora- será el secretario administrativo de la Cámara. Por eso, Massa, como presidente de la Cámara de Diputados, podrá tomar muy pocas decisiones si no pasan por este representante de Máximo.
  • Algunos piensan que La Cámpora y Máximo (en el fondo, Cristina) le tomaron la administración de la Cámara de Diputados a Massa. Otros sostienen que Massa y Máximo tienen un pacto previo y no del todo visible porque no figura en la cartografía de la política nacional, sino en La Plata. Conviven desde hace tiempo en una distribución de poder que se produce en la Legislatura bonaerense. Ahí conviven La Cámpora con el massismo y se reparten recursos de poder y económicos.
  • Cristina va a tener una influencia enorme en tres comisiones estratégicas: las de Presupuesto y Hacienda, tanto en el Senado como en Diputados; y la Comisión de Acuerdos, en el Senado. Entre otras cuestiones, las dos primeras comisiones deciden cuántos recursos van a las distintas áreas del Estado, principalmente a las provincias y las universidades, y cuántos irán para su niño mimado Axel Kicillof, a cuya asunción irá al igual que irá a la de Mayra Mendoza, como intendenta de Quilmes. En la Comisión de Acuerdos se deciden el ascenso de militares y de diplomáticos, pero sobre todo la designación de jueces: una llave importante para alguien que tiene un gran conflicto con el Poder Judicial.
  • Algunos dicen que el país está entrando en un régimen vicepresidencialista porque si el presidente no controla el Congreso se vuelve menos presidencialista.
  • Fernández armó un mapa de poder en el Gabinete, que permite conjeturar cómo serán las relaciones del gobierno con diversos sectores de la vida pública. El presidente electo dividió al ministerio de Economía. En esta área estarán: Martín Guzmán, quien renegociará la deuda; Matías Kulfas, que será un megaministro de Producción; y Miguel Pesce, que estará al frente del Banco Central.
  • Fernández había dicho que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no financiaba a la Argentina, sino a la reelección de Mauricio Macri y decía que los desembolsos disimulaban que el país ya estaba en default. Ayer señaló que hay un enorme riesgo de default. Por eso, a juzgar por sus dichos, hay que estar atentos a si el gobierno declara el default de la deuda privada.
  • ¿Qué diferencia hay entre declarar el default e ir a una cesación de pagos desde el primer día y reprogramar todos los pagos en una negociación sobre todo con los bonistas privados más amigables? La diferencia está en que, en el primer caso, con el argumento de que va a ser Macri quien dejó al país en default, se evitarían pagar los desembolsos pendientes hasta el momento de un acuerdo. En una renegociación, el gobierno no podría eludir pagar determinados compromisos muy exigentes que tiene hasta mayo del año que viene.
  • Fernández también dijo que no se puede levantar el cepo porque Macri dejó al país sin dólares. Esta lectura empieza a sincerar una mirada más crítica de lo heredado y explica por qué no han querido realizar reuniones durante la transición, para no asumir ningún compromiso conceptual con el gobierno anterior respecto a la calidad de lo recibido.
  • En el fondo, lo que sostiene Fernández es que no pagarán la deuda hasta que crezcamos como país. El gran signo de interrogación entonces será cuál va a ser la estrategia de deuda del gobierno.
  • Detrás de esta problemática de la deuda, hay una cuestión fiscal que refiere a cuál será la estrategia para acumular los recursos necesarios para pagar esos compromisos. ¿Quién fijará la política fiscal? Los nombres que aparecen son: Guzmán, que está más centrado en lo financiero; Cecilia Todesca, que es la segunda de Santiago Cafiero en la jefatura de Gabinete; o Raúl Rigo, que será secretario de Hacienda. ¿Quién le dirá al presidente "esto sí" o "esto no"?
  • Aparentemente, Fernández pretende ingresar al gobierno en un contexto histórico, económico e internacional muy distinto al de 2003, pero en materia de deuda lo haría con un rasgo de familia con ese año porque el país también estaría en default.
  • Además del frente económico, está el capítulo de la política. Hay una hipótesis que parece no corroborarse en el sentido de que Fernández habría imaginado en algún momento respaldarse en los gobernadores peronistas para adquirir una plataforma de independencia respecto del liderazgo de Cristina Kirchner. En los hechos esto parece no verificarse.
  • Fernández está más cómodo con Cristina, en tensión con el resto del peronismo, que a la inversa. La prueba de esto es la presencia de Eduardo "Wado" de Pedro, de La Cámpora, en el ministerio del Interior porque así el intercomunicador entre Fernández y el peronismo federal será un hombre de Cristina.
  • Sumado a esto, Carlos Zannini, el corazón de Cristina, será el abogado del Estado. Será uno de los interlocutores más directos y constantes de la nueva vicepresidenta. En este cargo, tiene la posibilidad de subordinar a él a todos los abogados de los ministerios que son los que dictaminan sobre cualquier decisión de cualquier ministro. Tendrá un poder absoluto sobre todos los actos administrativos del gobierno.
  • Zannini va a tener que convivir con Vilma Ibarra, la persona que más influye en el cerebro de Fernández y que será quien estará custodiando su firma.
  • En política internacional estará Felipe Solá como canciller. Tener un político en este cargo es lo mejor que le puede pasar al país. Estará sostenido por un equipo de técnicos, al frente del cual estará Pablo Tettamanti que viene de una familia de diplomáticos. También estará Guillermo Oliveri como secretario de Culto, quien ya ejerció este rol con Néstor y Cristina. Esto es muy importante por el rol que tiene hoy la Iglesia en el país.
  • En la misa por la "unidad y la paz", que se celebró en Luján, monseñor Scheinig dio una homilía estratégica. Reunir al presidente saliente con el entrante fue, probablemente, un objetivo del papa Francisco.
  • Aparentemente, en esa celebración hubo una conversación entre Oliveri y monseñor Oscar Ojea, presidente de la Conferencia Episcopal, para que no se hable del aborto durante esta homilía. Esto pudo haber generado tensión dentro del episcopado, como si se hubiera bajado alguna bandera para facilitar la escena de la unidad nacional. Es muy difícil que algo así haya ocurrido sin una aprobación del Vaticano.
  • El otro tema que tiene la cancillería por delante es la relación con Brasil. Hubo un cambio en la actitud de Jair Bolsonaro, que había decidido que ningún funcionario brasileño participaría de la asunción y que los representaría el embajador Sergio Danese. Sin embargo, ayer por la tarde se conoció que vendrá el vicepresidente Hamilton Mourão, un militar que tiene ciertas diferencias con Bolsonaro. Al presidente brasileño lo habría convencido el presidente de la Cámara de Diputados del país vecino, Rodrigo Maia, que estuvo este fin de semana en Buenos Aires.
  • Otra relación importante a tener en cuenta es la del gabinete con los sindicatos. En el centro de este vínculo estará Claudio Moroni, alter ego de Fernández. Viene del sector de los seguros y de trabajar en la compañía La Estrella, de la que está como socio el sindicato de empleados de comercio, de Armando Cavalieri. Cavalieri no estuvo vinculado al sindicalismo que rodea a Cristina pero ahora se ufana de llevarse a Moroni a la cartera de Trabajo. Habrá que ver qué piensan aquellos sindicalistas más cercanos al Instituto Patria.
  • Otro eslabón a tener en cuenta en este sentido es Ginés González García, futuro ministro de Salud. Acá hay una gran disputa entre Andrés Rodríguez, secretario general de la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), José Luis Lingeri, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Obras Sanitarias (AySA) y otros sindicatos por quién tomará la Superintendencia de Salud. En el fondo está la idea de Ginés González García de poner a alguien que no responda a los sindicatos en la Superintendencia de Salud, que es la que controla a las obras sociales y a las prepagas.
  • Lingeri tendrá que convivir con Malena Galmarini en Aguas y Saneamientos. Él ya tuvo aproximaciones a los Massa. De hecho, una de las grandes obras de AySA, cuando él controlaba esta empresa a través de Carlos Ben, fue en Pacheco. Esta obra de saneamiento terminó con el presidente de AySA procesado por la causa Odebrecht y, si bien Lingeri se salvó, quedó salpicado por eso.
  • Transporte es otra área que se lleva Massa, con el exradical Mario Meoni. ¿Guillermo López del Punta, hombre del corazón de Hugo Moyano, va a ser el segundo de Meoni o Massa va a poder poner a alguien de su núcleo de poder como lo es Raúl Pérez? Esta disputa generó una crisis de los sindicatos con el nuevo gobierno, que todavía no salió a la luz.
  • Hay que ver hoy cómo será la escena de la manifestación pública de los sindicatos y movimientos sociales durante la asunción. ¿Habrá una plaza dividida, como en los '70?
  • En materia de seguridad estará Sabina Frederic, que asumirá como ministra. Tiene una visión garantista de la seguridad y muy volcada hacia la izquierda, si se la compara con Patricia Bullrich. Hoy la principal fuerza de seguridad de la Nación es Gendarmería, lo que la enfrenta con un gran desafío: ¿cómo tratará el tema de Santiago Maldonado, por cuya muerte el kirchnerismo culpó a Gendarmería?
  • La Cámpora tendrá un poder estratégico con Virginia García al frente de la Dirección General de Impositiva (DGI) y, por lo tanto, del secreto fiscal. Fue la cuñada de Máximo Kirchner y es la jefa de despacho de Cristina en su oficina en el Senado. Sumado a esto, La Cámpora también manejará YPF y el Grupo Provincia para controlar la publicidad, y lo mismo sucederá en el segundo nivel de la Anses.
  • Es evidente que Cristina Kirchner conoce de memoria el Estado y sabe que no tiene que llenar el gabinete para controlar lugares estratégicos, en este caso vinculados a la pauta publicitaria.
  • El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), que es otro vínculo con los medios, posiblemente sea manejado por Gustavo López, que ya estuvo con el kirchnerismo y que es un hombre de Enrique Albistur, probablemente el mejor amigo de Fernández. Es quien le presta el departamento en Puerto Madero. Tan amigo que algunos piensan que será el jefe de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). El presidente que se va también le presta su departamento a su hombre en la AFI, Gustavo Arribas.
  • Este es el mapa de poder que hay detrás del mapa administrativo. Para entender por completo el oficialismo nacional es importante entender el oficialismo de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires.
  • Kicillof tomó la importante decisión de poner a Carlos "Kuto" Moreno, el hombre que le puso Cristina al lado como una especie de guía por la provincia de Buenos Aires, como vicepresidente de la Legislatura bonaerense para controlar a Federico Otermín, quien asumió como presidente de la Cámara de Diputados de la provincia.
  • Kicillof empieza una nueva etapa interviniendo la Legislatura, el lugar más opaco de la institucionalidad de La Plata después de la Policía Bonaerense. Hay que ver si se propone, con la fuerza de Cristina como respaldo, iniciar un proceso de renovación en una dirigencia tan retardataria como esa oligarquía que se ha formado en la Provincia, especialmente en el Conurbano.

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