La semana pasada el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó millones de nuevos archivos que dan cuenta de la influencia que tenía el fallecido delincuente sexual con personas de distintos ámbitos
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Fue uno de los grandes eventos políticos en Washington en 2019. Todos los ojos estaban puestos en el exabogado de Donald Trump, Michael Cohen, quien rendía testimonio frente a una comisión de la Cámara de Representantes de EE.UU. sobre su antiguo cliente.
Una integrante demócrata de la comisión, Stacey Plaskett, se preparaba para interrogar a Cohen cuando la cámara la captó enviando un mensaje de texto a alguien en su teléfono.
A finales de noviembre de 2025, el público se enteró de la identidad de la otra persona en esa comunicación: el fallecido abusador sexual Jeffrey Epstein.
Los correos electrónicos publicados por sus legatarios bajo orden judicial muestran que estaba exhortando a la legisladora a preguntar sobre un empleado de la Organización Trump. Después de que Plaskett lo hiciera, Epstein le envió un mensaje que decía: “Muy bien hecho”.

El alcance de su influencia
En retrospectiva, el incidente tocó una fibra sensible en muchos que señalan cómo eso destaca el alcance de la influencia del fallecido inversionista en la élite estadounidense.
Plaskett, quien es delegada por las Islas Vírgenes ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos, ha negado que estuviera solicitando el consejo de Epstein, diciendo que había enviado mensajes a muchas personas ese día, incluyendo a Epstein, que era uno de sus votantes.
Como antigua abogada, arguyó, ha aprendido a buscar información de diferentes fuentes, incluso de personas que no le caían bien.
“Estoy asqueada por el comportamiento pervertido de Epstein. Apoyo firmemente a sus víctimas y admiro su valentía. Desde hace tiempo he pedido que todos los expedientes de Epstein se divulguen”, expresó a la BBC.
Plaskett afirmó que el intercambio ocurrió antes del arresto de Epstein por tráfico sexual. Pero lo cierto es que se produjo mucho después de que el financista fuera condenado por procurar servicios de prostitución en 2008.
Tan solo un año antes, su isla privada en las Islas Vírgenes también había sido mencionada en una incriminatoria investigación del periódico Miami Herald como uno de los lugares donde Epstein abusaba sexualmente de niñas menores de edad.

Apenas seis meses después de ese intercambio con Epstein, el desacreditado financista moriría en su celda en la cárcel como resultado de un suicidio, según el médico forense.
Su muerte y las teorías de conspiración que generaron, dispararían un ajuste de cuentas que ha desatado una tormenta en Washington y Wall Street, y ha hundido a muchos de sus antiguos amigos.
Ese intercambio es apenas uno de muchos de los que aparecen en las más de 20.000 páginas de documentos personales de Epstein publicadas en noviembre pasado, que demostraron otra vez su habilidad para mantenerse en los altos círculos de poder aún después de su condena y las revelaciones del Miami Herald.
A todo ese material se sumaron la semana pasada millones de nuevos archivos publicados por el Departamento de Justicia relacionados con Epstein, entre los que se cuentan tres millones de páginas, 180.000 imágenes y 2.000 videos que -hasta ahora- parecen confirmar los lazos duraderos del fallecido delincuente sexual con personas poderosas de distintos ámbitos.
Cómo y por qué estas relaciones sobrevivieron mientras otras amistades cortaron con él nos dice tanto sobre la dinámica de las altas esferas de la sociedad estadounidense como de la influencia que ejercía Epstein en concreto.
“Era un monstruo diabólico, pero al mismo tiempo era brillante en el sentido de que era capaz de mantener esta increíble red con algunos de los individuos más poderosos del mundo”, explicó Barry Levine, autor de The Spider: Inside de Criminal Web of Epstein and Ghislaine Maxwell (“La araña: dentro de la red criminal de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell”).
“Tenía una especie de carisma entorno a su persona que lo colocaba en una posición en la que la gente lo buscaba”.
“Utilizaba la información que acumulaba”
Epstein se consideraba a sí mismo como un “coleccionista de personas” que creaba conexiones con objetivos transaccionales, indicó Levine.
“Utilizaba la información que acumulaba… con la intención, al fin y al cabo, de poner en reserva favores que les podía pedir, inversiones que les podía sacar, o en un sentido más oscuro, creo, chantajes a los que podía someter a algunos de estos individuos”.

La relación entre Epstein con Peter Mandelson (político británico y exparlamentario que ocupó cargos importantes en varios gobiernos laboristas) ha estado particularmente bajo la lupa en Reino Unido, quien este martes anunció su renuncia a la Cámara de los Lores luego de que se conociera que la policía británica lo investiga por supuestamente haber dado acceso a Epstein a información sensible del gobierno británico.
Previamente, en septiembre, Mandelson había sido destituido como embajador británico en EE.UU. debido a sus vínculos con el fallecido pedófilo. Documentos divulgados por el Congreso estadounidense indican que Mandelson mantuvo contacto con él hasta entrado el año 2016, después de que ya hubiera sido condenado.
En un correo electrónico de noviembre 2015, Epstein le escribe después de su cumpleaños: “63 años. Lo lograste”.
Mandelson le contesta menos de 90 minutos después, diciendo: “Escasamente. He decidido extender mi vida pasando más tiempo en EE.UU.”.
El exdiplomático negó tener conocimiento de los delitos de Epstein, pero ha lamentado haber mantenido el contacto con él.
El círculo ecléctico de académicos, empresarios y políticos
Los documentos divulgados por los legatarios de Epstein revelan un círculo ecléctico de amistades que incluye a distinguidos académicos, titanes empresariales y políticos.
Levine expresó que no era exagerado pensar que algunas de las amistades de Epstein podían no saber nada sobre sus abusos, o que estaban lo suficientemente impresionadas por sus influyentes contactos como para pasarlos por alto.
“La gente se olvida de cosas”, indicó. “Sus credenciales entre personas poderosas e influyentes eran extremadamente altas, y pienso que muchos individuos simplemente desestimaron la condena en su contra”.
Otros pudieron quedar simplemente deslumbrados por su riqueza, según sugieren algunos periodistas y otros que lo conocieron.
“Una sentencia de cárcel ya no importa”, le dijo David Patrick Columbia, fundador del New York Social Diary, al sitio The Daily Beast en 2011, después de la primera condena a Epstein. “Lo único que te margina en la sociedad neoyorquina es ser pobre”.
Un exsecretario del Tesoro de EE.UU. y luego presidente de la Universidad de Harvard, Larry Summers, le pidió a Epstein consejos amorosos, incluyendo una ocasión, en noviembre 2018 -el mismo mes en el que se publicó la investigación del Miami Herald- en la que le reenvió al financista el email de una mujer para preguntarle sobre cómo debería contestarle.
Epstein respondió: “Ya está empezando a sonar necesitada :) excelente”.
Las interacciones de Summer con su confidente se volvieron en su contra a finales de noviembre, obligándolo a anunciar que abandonaría sus compromisos públicos y dejaría de enseñar en Harvard.
“Estoy profundamente avergonzado de mis acciones y reconozco el dolor que han causado”, expresó.
También trascendió que Epstein usó su talento con el dinero para ayudar al famoso lingüista Noam Chomsky, con quien intercambió varios mensajes a lo largo de los años, invitándole a quedarse en sus casas.
La adulación fue mutua. En una carta de apoyo no fechada, Chomsky elogió a Epstein, diciendo que los dos habían sostenido “muchas largas y frecuentemente profundas discusiones”.
El académico de 96 años le había contado previamente al Wall Street Journal que el financista le había ayudado a transferir dinero entre cuentas sin “un centavo de Epstein”.
“Lo conocía y nos reunimos ocasionalmente”, dijo Chomsky. “Lo que se sabía de Jeffrey Epstein era que había cometido un crimen y que había cumplido su condena. Según las leyes y normas de EE.UU., eso es borrón y cuenta nueva”.
Chomsky no respondió a la solicitud de la BBC para ofrecer un comentario.
El lingüista fue uno de los clientes famosos de Epstein, a los que ayudó a ahorrarse miles de millones de dólares, afirmó Levine.
Él era capaz de hacerlo porque “entendía el código fiscal y las finanzas a un nivel tal vez mayor que las personas mejor pagadas en Wall Street”, explicó Levine.
Los que cortaron sus vínculos
En el último lote de documentos publicado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está mencionado cientos de veces.
Trump mantuvo una amistad con Epstein, pero afirma que esta se deterioró hace muchos años y ha negado tener conocimiento de sus delitos sexuales.
Trump ha negado constantemente cualquier irregularidad en relación con Epstein y las víctimas de Epstein no han acusado a Trump de ningún delito.
En 2002, Trump describió a Epstein como un “tipo fantástico”. Epstein diría después: “Yo fui el amigo más íntimo de Donald durante 10 años”.
Pero la relación se dañó. Trump ha dicho que se distanciaron a principios de los 2000, dos años antes del primer arresto de Epstein.
En 2008, Trump decía que él no había sido “uno de sus fans”.
Trump ha negado tener conocimiento alguno del tráfico sexual del que fue acusado Epstein. La Casa Blanca también expresó que Trump expulsó a Epstein de su club “hace décadas por ser un asqueroso con sus empleadas”.
Cuando se les preguntó sobre las últimas acusaciones, tanto la Casa Blanca como el Departamento de Justicia señalaron una frase en el comunicado de prensa que acompaña al nuevo grupo de archivos.
“Algunos de los documentos contienen afirmaciones falsas y sensacionalistas contra el presidente Trump que fueron presentadas al FBI justo antes de las elecciones de 2020”, señaló el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Levine señaló que hay muchas personas cuyos mensajes con Epstein después de que fuera condenado los dejarán avergonzados, aunque estos no sugieran que hubieran participado en ninguno de sus crímenes.
“Naturalmente todos lamentan el día que se comunicaron con Jeffrey Epstein o pasaron tiempo con él”, comentó. “Es una de las historias más increíbles de nuestro tiempo; poder, privilegio y depredación”.
Pero hubo por lo menos una persona que dijo entender inmediatamente que Epstein era “repugnante”.
Howard Lutnick, el secretario de Comercio del presidente, fue vecino de Epstein durante 10 años. Relató en un podcast del New York Post que su primer encuentro con Epstein fue el último.
Poco después de que Lutnick se mudara a su residencia en el exclusivo distrito Upper East Side de Manhattan en 2005, Epstein les dio a él y su esposa un tour de su gran residencia.
En el comedor de Epstein había una camilla de masajes rodeada de velas y Lutnick le preguntó qué cuánto la usaba.
“Él dice: ‘Todos los días’. Y luego se me acerca incómodamente y dice: ‘Y el buen tipo de masaje’”.
Lutnick contó que él y su esposa intercambiaron miradas, se excusaron y se fueron.
“Decidí que jamás estaría en un cuarto con esa persona asquerosa otra vez”.
Los correos electrónicos revelados la semana pasada, no obstante, muestran que Lutnick planeó una visita a la isla de Jeffrey Epstein con su familia en 2012, años después de que afirmara haber roto todo vínculo con el condenado pederasta.
Esos correos contradicen las declaraciones que Lutnick hizo en octubre de 2025, cuando aseguró que en 2005 había prometido “no volver a estar en la misma habitación” que Epstein.
Un portavoz del Departamento de Comercio dijo que Lutnick nunca había sido acusado de ningún delito en relación con Epstein.
*Esta nota fue publicada originalmente en BBC en noviembre de 2025 y fue actualizada tras la publicación de millones de archivos sobre el caso Epstein por parte de las autoridades estadounidenses a finales de enero de 2026.
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