Tregua inesperada entre financistas; la llegada de Lijo y el silencio sobre los negocios del cepo
Francisco Hauque, que terminó preso por una supuesta emboscada, reclamó que Elías Piccirillo vuelva a prisión; dos horas después desistió del pedido; ambos están siendo investigados por las maniobras del dólar blue
5 minutos de lectura'


Elías Piccirrillo no volverá a la cárcel de Ezeiza. Su régimen de detención seguirá siendo domiciliario, en un pequeño departamento de Banfield, luego de una inédita maniobra que llamó la atención en los tribunales de Comodoro Py y que tendría repercusión en otras causas donde se investiga la trama de los negocios con el cepo y el dólar blue.
Piccirrillo se benefició con la decisión de otro financista, Francisco Hauque, que instruyó a sus abogados a desistir del recurso que había presentado apenas dos horas antes.
La extraña secuencia ocurrió ayer al mediodía. Cerca de las 10 de la mañana, el defensor de Hauque presentó un memorial ante la Sala III de la Cámara de Casación reclamando que se revoque la prisión domiciliaria de Piccirillo. Si lo aceptaban, el financista debía ir a prisión.
Con ese recurso, el tribunal tenía que definir si mantenía el beneficio que había impuesto la Cámara Federal en noviembre pasado. Pero no hubo debate entre los jueces. Apenas dos horas más tarde, por decisión del propio Hauque, su abogado mandó una breve nota para desistir del recurso de casación y allanó el camino para que Piccirillo siga detenido en su casa.
“Nos sorprendió a todos, es atípico”, explicaron en Tribunales. De inmediato comenzaron las especulaciones en torno a los motivos del giro inesperado.
El escándalo entre Piccirrillo y Hauque comenzó el 17 de enero del año pasado, cuando ambos fueron a cenar al Palacio Duhau. Cuando salió de ese lugar, Hauque fue interceptado por efectivos de la Brigada de Robos y Hurtos Norte de la Policía de la Ciudad por lo que parecía un caso de violencia de género con su pareja, Anahí Aquino Laprida. En el operativo, que según la Justicia estuvo armado, los efectivos encontraron 1 kilo de cocaína y un arma en el baúl del auto.

Hauque y su mujer estuvieron detenidos más de diez días y luego denunciaron que todo había sido una maniobra orquestada por Piccirillo por una supuesta deuda de US$6 millones. Por el caso también terminaron procesados el comisario de la Policía de la Ciudad Iván Helguero, quien hasta su detención era el jefe de la División Robos y Hurtos Zona Norte de la fuerza de seguridad porteña, y Carlos “El Lobo” Smith, un ex comisario que trabajaba para Piccirillo.
Las cámaras de la autopista Panamericana y los registros de los peajes demostraron que después del episodio en el Palacio Duhau, Smith se fue a Nordelta y se reunió con Piccirillo en la casa que le alquilaba a Martín Migueles, en el lote 192 de “El Yacht”.
El fiscal de la causa, Franco Picardi, sostuvo en su momento que habían “indicios para sostener que Piccirillo fue quien encargó la realización de ese operativo ilegal, participó de la colocación de narcóticos y una pistola 9 milímetros robada en el vehículo y aportó toda la información necesaria -previamente e in situ- para que se materialice el procedimiento en cuestión”.

Piccirrillo fue procesado por la emboscada y estuvo preso ocho meses en la cárcel de Ezeiza. La “guerra” entre los financistas derivó en otras causas judiciales. En uno de esos expedientes, la Justicia investiga el accionar de cinco funcionarios del Banco Central que debían supervisar el funcionamiento de las casas de cambio. La prueba clave en esa causa son dos audios que aportó “El Lobo” Smith, que decidió transformarse en arrepentido para mejorar su situación.

En su declaración, Smith mencionó que Hauque presuntamente pagaba coimas para poder operar. “Elías (Piccirillo) me había comentado que Hauque había amenazado a directivos del BCRA, cinco o seis directivos del BCRA, para que dejaran operar a sus financieras, a cambio de alguna dádiva, como que los tenía adornados”, dijo frente al fiscal Picardi.
Ese expediente, que tiene en vilo a exfuncionarios del gobierno de Alberto Fernández, acaba de cambiar de juez: pasó del juzgado de Sebastián Casanello al de Ariel Lijo.
El movimiento tendría alguna vinculación con la inédita jugada que ejecutó ayer Hauque en Tribunales. “Hay una tregua pero no es un acuerdo entre ellos, la idea es calmar las aguas”, dijo una fuente que conoce los detalles de la trama. Son poseedores de secretos que pueden afectar a las autoridades del gobierno anterior.
“Ellos no pueden hablar, lo tienen prohibido por la Justicia”, agregó el abogado de Piccirillo ante una consulta de LA NACION.
La jugada de Hauque, único querellante en la causa, se materializó apenas 24 horas después. Esta tarde, la Sala III de Casación, con la firma de los jueces Mariano Borinsky, Juan Carlos Gemignani y Carlos Mahiques, tuvo por desistido el recurso de casación.
El fiscal de Casación, Raúl Plee, presentó un memorial de breves notas pero fue desestimado por Casación. “En los supuestos en los que el único recurso de casación interpuesto resulta de la querella -como sucede en el caso de autos-, el Ministerio Público Fiscal se encuentra imposibilitado de adherir”, explicó Borinsky en su voto.
Piccirillo por ahora festeja. Seguirá detenido en su casa. Pero la causa se encamina a un juicio oral.
1Un juez, una carrera, un cumpleaños
2En plena interna con Kicillof, el cristinismo reversiona 678 en el canal del sindicalista Víctor Santa María
3Qué pasó con el kirchnerismo en el Senado y por qué perdió la vicepresidencia
- 4
Dos aliados sindicales clave de Kicillof paran en Buenos Aires, pero culpan a Milei por los bajos salarios




