Feriado gris: receta de buñuelos de manzana como los que hacían las abuelas
Estos bollos de masa tan codiciados en las tardes tienen un secreto milenario para lograr una cocción perfecta; descubrí cómo hacerlos sin cometer errores
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Los buñuelos de manzana son un tipo de bollo de masa frita que está presente en nuestra tradición culinaria desde hace dos siglos. En un contexto donde las temperaturas comienzan a descender, este tipo de comida es ideal para compartir en familia.
Si sos de aquellos que extraña comer los buñuelos de manzana como los hacían las abuelas, prestá atención a la siguiente receta para replicarla sin cometer errores.

Perfectos para el otoño: los buñuelos de manzana originales
Ingredientes:
- 2 manzanas.
- 200 g de harina 0000.
- 100 g de leche.
- 1 huevo.
- 60 g de azúcar.
- 15 g de levadura en polvo.
- 1 limón o lima.
- 1 cucharada de canela en polvo.
- Azúcar glas para espolvorear.
- Sal al gusto.
- Aceite.
Paso a paso:
Preparación de la masa
- En un bol colocá la harina, la leche, la levadura, la canela, el azúcar y la ralladura de la lima o limón.
- Pelá y rallá la manzana sobre el bol.
- Añadí el huevo y mezclá bien. Podés ayudarte de un batidor de alambre para evitar que no tengan grumos.
Cocción
- Colocá abundante aceite en una sartén y calentá a temperatura media hasta que rompa hervor.
- Con dos cucharas armá bolitas de masa y ponelas a freír hasta que se doren.
Último detalle
- Retirá los buñuelos del aceite y escurrilos para que no tengan exceso de aceite.
- Ubicalos en una fuente y espolvoreá azúcar común o impalpable para decorar.
- Servir.

Tiempo de cocción: de 2 a 3 minutos por buñuelo.
Tiempo total de elaboración: 1 hora.
Más historia
El origen de los buñuelos es controvertido y hay dos versiones al respecto. La primera habla de que los romanos inventaron esta receta durante su etapa expansiva por Europa occidental y que recibió una fuerte influencia árabe.
Mientras que en España se habla de que los primeros bollos fritos surgieron con los moriscos en el siglo XV, durante los reinos de Aragón, Navarra y Castilla. En aquella época se habían convertido en un postre popular y se preparaban en monasterios, castillos y casas de personas comunes.
Con la conquista española de las Américas, esta receta ganó protagonismo entre las familias criollas y, más tarde, en la Argentina se volvió más presente debido a la inmigración sostenida de ese país en la primera mitad del siglo XX.
En la actualidad, en España se comen en fechas particulares, como Semana Santa o Navidad, mientras que acá son el complemento perfecto del mate en otoño e invierno.












