Exploramos formas creativas y actuales de integrarlos sin convertir nuestras casas en museos
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¡Qué difícil desprenderse de un mueble con carga afectiva! Generalizando, en el caso de haberlos heredado, lo único “preocupante” sería el exceso, en cantidad y tamaño: no siempre se tiene un lugar tan grande como para alojarlos como ellos y nosotros nos merecemos, o bien no queremos sentirnos en la casa “de otro”, con una estética impuesta. Y está el temor de que nuestra casa cobre un aspecto anticuado, sobre todo cuando se trata de muebles con lustre oscuro.

Además, muchas veces son muebles de buena madera, con cajones cabedores que corren maravillosamente, de una calidad que resultaría difícil de alcanzar por un precio razonable. ¿Opciones? Pintarlos o laquearlos o lavarlos o retapizarlos (no es económico, pero la ecuación da versus comprar algo totalmente nuevo, por no hablar del plus de personalidad), rodearlos de claridad, plantas o elementos modernos y, por último, refuncionalizarlos.

Claves para unir lo nuevo con lo viejo
- Cajas neutras: Los objetos vintage tienen una impronta que cobra presencia en el ambiente (hasta los más sintéticos generarán fuertes contrastes), por eso se asimilan mejor en entornos claros o pintados en un clásico off-white.
- Hilos conductores: Reducir la cantidad de información en los revestimientos que los rodea colabora con la armonía visual.
- Una vuelta más: Una vez establecido el esquema se puede sumar una luminaria o una alfombra moderna para superponer capas de interés y crear contraste.
- Los muebles de gran volumen, mejor sobrios.

El costado sustentable
En 2007, cuando el diseño sustentable estaba empezando a ganar notoriedad y la popularidad de la película “Una verdad incómoda” daba lugar a una nueva iteración del movimiento ambientalista, el arquitecto norteamericano Carl Elefante esbozó una importante idea: “El edificio más verde es el que ya existe”.

La frase, que desafía la idea de que la sostenibilidad se basa en reemplazar todo lo que tenemos por nuevos productos ambientalmente responsables, fue rápidamente extendida a muebles o prendas de ropa. Su sentido es sencillo, pero potente: lo que ya existe es de por sí más sustentable que cualquier alternativa, porque no requiere de un nuevo proceso de extracción de materias primas, inversión de energía para manufactura y transporte para llegar a nuestras manos.


Pintados
En su casa de Dique Luján, la artista Eugenia Mendoza buscó un entorno contemporáneo, sereno y con personalidad. Para conseguirlo en su cuarto (baño incluido) restauró dos cómodas heredadas que aportan memorias y un toque vintage.

“Los muebles heredados merecen nuestro amor y consideración antes de descartarlos. Este era de mi bisabuela y, a pesar de que no es de la mejor calidad, decidí conservarlo y darle un nuevo espacio y función como vanitory. Con una pátina gris oscuro y una tapa de mármol de Carrara logré un acento único y personal en el baño”, nos decía.

Hablando de baños
Los muebles antiguos son grandes elegidos para actualizar un toilette, aunque suene contradictorio. Así como a muchos se dan en ese pequeño espacio un permitido con el color o los empapelados, hay quienes deciden que ahí puede ir un mueble antiguo reconvertido en un entorno claro y luminoso.


Frescor verde
En este espacio de Vicente López que es tanto su casa como sede del showroom, de Antera, su emprendimiento de ambientación de eventos, Nicolás Goldman y Manuel Mazzaro integraron un mueble oriental antiguo y un enorme ropero vintage como parte central del comedor. Aquí, la vuelta contemporánea se da a través del entorno claro y, también, a través de las plantas.

Aunque la incorporación de elementos naturales al interiorismo es atemporal, últimamente se acentuó la preferencia por la exuberancia vegetal. Ese guiño es lo que le aporta actualidad a esta pieza de colección.

Algo para no perder nunca de vista: el aporte a la funcionalidad. Acá, estos grandes muebles satisfacen una gran necesidad de espacio para guardar vajilla.
De remate
“Encontré muchos de los muebles y objetos en ferias de antigüedades, mercados de pulgas o remates. En un mismo espacio, me gusta reunir varias épocas, colores, estilos”, nos dijo Sebastián Cuadrado Andreau, creador de Sixta, cuando lo visitamos.

Cuando la mezcla funciona, nada domina: el espacio es sencillamente irrepetible.
A todas luces
“Cuando nos mudamos, no teníamos casi nada. Empezamos con cosas heredadas, muebles que conseguí a bajo costo en las filmaciones donde trabajé, y sillones y lámparas de compraventa”, nos dijo la directora de arte Mariana Sourrouille cuando la visitamos en su casa.

¿Un tip para encontrar tesoros vintage? Mariana recomienda “ir en busca de cosas puntuales y siempre hacer el ejercicio de imaginar el objeto en contexto”.

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