De vivir en las alturas y con vistas largas, Ezequiel Rohr se mudó a este departamento con espacio verde que pobló con una selección de obras propias y ajenas.
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“Somos muy sociales”, se presenta Ezequiel Rohr. Esa característica, así como su espontaneidad, irán apareciendo en el recorrido de su hogar: en la decisión de destinar el ambiente más grande al living y en la frescura con la que fue equipándolo; también, en la cantidad de obra de amigos que visten las paredes y claro, en su actividad como fotógrafo, principalmente en bodas. ¿Trabajando en eventos te quedan ganas de hacer reuniones en tu casa?, es la pregunta obligada. “¿Sabes que sí? Me gusta mucho estar con amigos; tres veces por semana viene gente a comer”.

A menos de un año de haberse mudado a Recoleta con los reparos que acompañan la idea de vivir en la planta baja de un edificio (que sea oscura, la convivencia con los vecinos), su balance es más que positivo: “Te juro que es un placer, pensá que yo venía de un sexto piso al frente en Palermo, acá no se escucha nada”, reafirma con la satisfacción de haberse animado a un cambio que lo colocó exactamente donde quiere estar.

Auténtico oasis urbano, el patio es un remanso de silencio que se aprecia especialmente en las mañanas, cuando la avenida arde y aquí sólo suena el correr del agua en la fuente.

No planifico mucho; elijo cosas que me gustan y recién después las voy ubicando. Por ejemplo, el cuadro de Carlos Taquini iba a ir apaisado arriba del sillón, pero lo apoyamos ahí antes de colgarlo y quedó bárbaro.”
— Ezequiel Rohr, fotógrafo y dueño de casa

Una amiga amante del feng shui sugirió una cortina en la entrada. La elección de un género en tono visón fue un acierto estético que además absorbe el ruido del ascensor y oculta el interior al abrir.
Paso al comedor



Todo cambia
“En mi casa anterior tenía la cocina integrada y me encantaba, pero ahora estoy redescubriendo la comodidad de cerrar la puerta y que no sea vea nada”, confiesa Ezequiel. Acá, una de las primeras decisiones que tomó fue pintar los muebles de blanco para acentuar la claridad en el ambiente menos luminoso de la casa.

Dormitorio al milimetro
El dormitorio es el ambiente que demandó más reflexión para optimizar sus dimensiones. Ezequiel se inspiró en un barco, con luces colgadas y elementos que ocupan el mínimo espacio.

En cada rincón hay elementos de color: “Me parece que hacen que resalte todo”, comparte Rohr


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