Revista Living

Una artista textil hizo realidad su “casita en el bosque”, pero en el bajo de San Fernando

Marina Salado Castro materializó el sueño de habitar un espacio en comunión con la naturaleza y con su propia obra.

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Con los primeros soles de septiembre, el aire del Bajo de San Fernando se carga de aroma veraniego, una brisa aliviadora empuja la puerta y deja oír el traqueteo de una máquina de coser. Quien la hace funcionar con destreza es la artista Marina Salado Castro, que habita esta casita con alma de bosque como se habita un deseo cumplido.

Mesada de madera con bacha de demolición y una cortina de un género guatemalteco hecho en telar. Lámpara de mimbre (Puerto de Frutos).
Mesada de madera con bacha de demolición y una cortina de un género guatemalteco hecho en telar. Lámpara de mimbre (Puerto de Frutos).Javier Picerno

Noventa días pasaron desde la tarde en que Marina le llevó el boceto al constructor Bobby Rastalsky hasta que pudo traer sus cosas e instalarse. “Él es experto en sistemas sustentables de este tipo, así que entre los dos la fuimos diseñando. Aunque es tan chiquita que no tenía demasiadas posibilidades”, dice sobre esta planta lineal que, efectivamente, es muy simple.

Siempre soñé con una casa de pescadores, el frente con las ventanitas, un cuarto de cada lado y, en el medio, la cocina-comedor. Un día la dibujé y en tres meses se hizo realidad.”

Marina Salado Castro, artista textil y dueña de casa
La dueña de casa estudió Bellas Artes, incursionó en indumentaria, trabajó en marcas importantes y, mientras tanto, siempre siguió investigando y bordando. Hoy su especialidad es el arte textil.
La dueña de casa estudió Bellas Artes, incursionó en indumentaria, trabajó en marcas importantes y, mientras tanto, siempre siguió investigando y bordando. Hoy su especialidad es el arte textil. Javier Picerno
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Tesoro mayor de este hogar, la mesa de campo trae el recuerdo de la abuela amasando fideos. Aquí la regla de estilo es simple: “Solo hay lugar para cosas importantes”.

Diseño simple para una edificación sólida

La estructura está montada sobre pilotines que la preservan de humedades y permiten acceder a las cañerías para hacer reformas y arreglos sin romper el piso.

Bobby Rastalsky, pionero de la construcción en seco en Argentina, fue el encargado de ejecutar esta vivienda de madera con el techo y la cara sur en chapa.
Bobby Rastalsky, pionero de la construcción en seco en Argentina, fue el encargado de ejecutar esta vivienda de madera con el techo y la cara sur en chapa. Javier Picerno

Rastalsky explica que uno de los secretos de estas estructuras es el paquete que conforma las paredes con lana de oveja como aislante acústico e ignífugo. Además, los aleros y la disposición horizontal de las tablas evitan que se acumule agua en las juntas.

Aunque de aspecto sencillo, Marina destaca la firmeza de su casa, donde ha pasado tormentas grandes sin sobresaltos ni filtraciones. “Se siente como un fuerte de madera”, asegura.

Perchero para telas hecho a medida (carpintero Diego Salado Castro). Para conseguir el aspecto playero, se usó madera tratada, pintada con látex al agua y finalmente lijada.
Perchero para telas hecho a medida (carpintero Diego Salado Castro). Para conseguir el aspecto playero, se usó madera tratada, pintada con látex al agua y finalmente lijada.Javier Picerno
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De lo general a lo particular

“Cuando llegué a la impresión botánica encontré el empujón que necesitaba para empezar a desarrollar mi obra”, resume Marina. Desde entonces, su conexión con la naturaleza se profundizó, y se empezó a hilvanar claramente el estilo de vida que la trajo hasta aquí.

Marina se especializó en arte textil y, en los últimos años, se abocó a la técnica de impresión botánica, que combina con el bordado a mano en tapices y textiles. Esquinero comprado en un anticuario.
Marina se especializó en arte textil y, en los últimos años, se abocó a la técnica de impresión botánica, que combina con el bordado a mano en tapices y textiles. Esquinero comprado en un anticuario. Javier Picerno

Como hay poquito espacio, es una casa-taller-galería: tengo un esquinero al que bauticé ‘La Mercería’, donde guardo hilos y herramientas, y mis obras están por todos lados”

El tapiz que corona la cama es de la serie “Mujer, tierra y corazón”, todavía en desarrollo. Colcha de Guatemala, almohadones bordados por la abuela de Marina.
El tapiz que corona la cama es de la serie “Mujer, tierra y corazón”, todavía en desarrollo. Colcha de Guatemala, almohadones bordados por la abuela de Marina.Javier Picerno

Un estilo de vida

¿Cuánto tuvo que ver tu obra en el proyecto de esta casa?

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–Se fue integrando todo. Naturalmente, empecé a buscar una manera más productiva de vivir y hacer, pero −en realidad− siempre soñé con una casa así.

¿Te proyectabas en un espacio pequeño?

–Me mudé muchas veces y, en el proceso, empecé a sentir que cada vez necesitaba tener menos: aquello que no usaba o que, de alguna manera no tenía sentido... chau, se fue. Acá hay muy poco, y lo que hay se usa, o tiene valor sentimental.

Marina se rodea de piezas queridas, como la cómoda provenzal y los bordados de su abuela.
Marina se rodea de piezas queridas, como la cómoda provenzal y los bordados de su abuela.Javier Picerno
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Quedaron los objetos significativos.

–Exacto. Hay muy poquito, pero todo con alma. Siempre digo que esta casa tiene “alma de bosque”, por eso también se relaciona con mi obra. Tengo cositas que me acompañan como amuletos, objetos de mis abuelos o muebles de mi infancia que me recuerdan quién fui y lo que soy hoy.

–¿Podría decirse que conformaste un estilo?

–Sí. Sabés que a los talleres vienen grupos (la mayoría son mujeres) y siempre quedan encantadas con la onda del lugar. Al margen de que la casa le va a quedar a mi hijo, creo que también van a quedarle dos sensaciones: el olor a eucalipto y el ruido de la máquina de coser.

En la habitación del hijo de Marina, un banco de madera hecho por él mismo, su tabla de surf, un cubrecama comprado en Brasil y una obra de su madre sobre la cabecera.
En la habitación del hijo de Marina, un banco de madera hecho por él mismo, su tabla de surf, un cubrecama comprado en Brasil y una obra de su madre sobre la cabecera.Javier Picerno

–Casi como un manual de uso de la casa.

–Siempre tuve talleres en otros lugares y cuando decidí instalarme acá, todo se simplificó. Bordar, por ejemplo, son horas sentada. Entonces, a veces me levanto a la mañana temprano, me hago unos matecitos y bordo en la cama hasta que el sol empieza a calentar. ¿Para qué tener un taller y trasladarme? Estuve viajando y visitando comunidades de mujeres y la mayoría trabaja así. Siento que es algo primario.

–Siguiendo el ciclo de la naturaleza.

–Fue una decisión. Todo el mundo va un poco más rápido; yo voy más lento, pero no paro.

El espacio de trabajo en el deck está mínimamente equipado con una mesa (obsequio del constructor Bobby Rastalsky), una estantería de caña y un baúl de zinc.
El espacio de trabajo en el deck está mínimamente equipado con una mesa (obsequio del constructor Bobby Rastalsky), una estantería de caña y un baúl de zinc. Javier Picerno

Una cosa fue llevando a la otra hasta llegar acá a vivir de esta manera, porque la realidad es que mi casa y mi obra son como notas de la misma canción.”

A partir de septiembre, cuando el clima acompaña, el jardín se convierte en sede de talleres donde la artista comparte sus saberes.
A partir de septiembre, cuando el clima acompaña, el jardín se convierte en sede de talleres donde la artista comparte sus saberes.Javier Picerno
Javier Picerno