Un estudio de la University College London muestra que la respuesta emocional del cerebro disminuye con cada mentira
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Investigadores de la University College London (UCL) demostraron que las mentiras egoístas tienden a intensificarse con el tiempo debido a una adaptación del cerebro.
El estudio, publicado en la revista Nature Neuroscience en 2016, analizó la actividad cerebral de 80 voluntarios y halló que la amígdala —una región vinculada a las emociones— reduce su respuesta con cada acto de deshonestidad, lo que permite que las mentiras se vuelvan progresivamente más graves.
El papel de la amígdala en la deshonestidad
Durante el experimento, los participantes debían estimar la cantidad de monedas en un frasco y enviar sus respuestas a un compañero mediante una computadora. En algunos escenarios, podían beneficiarse económicamente si sobrestimaban o subestimaban las cifras, incluso cuando ello perjudicaba a su compañero.
Los investigadores observaron que las primeras mentiras provocaban una fuerte activación de la amígdala, generando una sensación de incomodidad o rechazo.
Sin embargo, esta reacción se reducía con cada acto deshonesto, mientras las exageraciones aumentaban. Esta disminución de la respuesta emocional parecía facilitar que las personas mintieran más sin experimentar malestar.

Una pendiente resbaladiza de deshonestidad
La Dra. Tali Sharot, del Departamento de Psicología Experimental de la UCL y autora principal del estudio, explicó que “cuando mentimos para obtener un beneficio personal, nuestra amígdala genera una sensación negativa que limita hasta qué punto estamos dispuestos a mentir”. Con el tiempo, esa respuesta se atenúa, “lo que puede conducir a una pendiente resbaladiza donde pequeños actos de deshonestidad se convierten en mentiras más graves”.
El Dr. Neil Garrett, también de la UCL, añadió que este patrón podría no limitarse al engaño: “El mismo principio podría aplicarse a la escalada de acciones como la toma de riesgos o la conducta violenta”. Según el investigador, la reducción de la respuesta emocional del cerebro ante actos repetidos podría ser un factor común en distintos tipos de comportamiento.
Implicaciones para el estudio del comportamiento humano
Para los expertos, el hallazgo constituye la primera evidencia empírica de cómo las mentiras se amplifican a medida que se repiten. Esto sugiere que la desensibilización emocional desempeña un papel central en la evolución de la conducta deshonesta.
La Dra. Raliza Stoyanova, del equipo de Neurociencia y Salud Mental de Wellcome, consideró que este trabajo ofrece “un primer vistazo muy interesante a la respuesta del cerebro ante actos de deshonestidad repetidos”.

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