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El hinojo es una planta notablemente versátil: sus tallos, hojas, bulbo y semillas se aprovechan en distintas preparaciones para aportar frescura. Esa cualidad lo convierte en un ingrediente estrella en salsas, ensaladas y risottos −platos característicos de la gastronomía de autor−.
Su consumo atraviesa diversas culturas, en parte, debido a las múltiples propiedades para la salud que brinda su ingesta. Entre las más destacadas: su efecto antiespasmódico a nivel gastrointestinal y sus cualidades antimicrobianas, antibacterianas, diuréticas y antioxidantes.
Tiene su origen en la zona meridional de Europa, específicamente en la costa del mar Mediterráneo, donde actualmente sigue creciendo de forma silvestre y puede llegar a alcanzar los dos metros de altura. Es una hierba perenne y muy aromática (similar al anís) cuya importancia queda registrada en la Capitulare de villis vel curtis imperii, una orden del emperador Carlomagno en la que se impulsaba el cultivo de una serie de hierbas y condimentos como el Foeniculum vulgare (denominación del hinojo en latín).

Raúl E. Murray, médico especialista jerarquizado en Nutrición, explica que se lo puede aprovechar en su totalidad: bulbo, tallos, hojas y semillas y que la mejor forma de consumirlo es crudo. “Al no someterlo al calor, se mantiene intacta la vitamina C, sus enzimas y los antioxidantes”, explica. Otro de sus compuestos clave es el anetol −el aceite esencial responsable de sus efectos carminativos− que, según menciona, se obtiene mediante la infusión de sus semillas ligeramente machacadas.
La composición química de los principios activos en las distintas partes de la planta de hinojo es tan rica y variada que permite darle diferentes utilizaciones. Sobre esto informa el investigador José Ignacio Alonso Esteban en un artículo académico de la Universidad Complutense de Madrid. “La parte más consumida es el bulbo del hinojo cultivado, que tiene una humedad muy alta y un bajo contenido de grasa, lo que se traduce en un escaso valor energético“, detalla.
Asimismo, se explica allí que la capacidad antioxidante es mayor en las hojas que en el bulbo, y que se mantiene tras someterlo a cocción. Las semillas, por otro lado, se emplean como especia.
Sol Vazquez, nutricionista especialista en Inflamación y Wellness, brinda detalles más concretos: en 100 gramos de hinojo fresco predominan sustancias y elementos como vitamina C (10-12 mg), potasio (400 mg), ácido fólico (25–30 µg) y fibra soluble (3 g).
Respecto de los efectos de su consumo en el cuerpo, la evidencia resalta los siguientes:
En la práctica clínica, suele ser uno de los primeros vegetales que se recomiendan cuando aparecen síntomas como pesadez o digestiones lentas. Esto, según Vazquez, se debe a que ayuda al cuerpo a volver a un ritmo digestivo más ordenado.
Además, la Cooperativa Científica Europea sobre Fitoterapia (ESCOP) afirma que gracias a sus vastas propiedades digestivas el hinojo tiene eficacia en el tratamiento de malestares como dispepsias, cólicos, trastornos espásticos del tracto gastrointestinal, flatulencias y para aumentar la sensación de saciedad.
Murray resalta que su alto contenido de potasio y fibra le permiten al hinojo mantener niveles saludables de presión arterial y a reducir la absorción de colesterol LDL en el intestino, favoreciendo así la salud cardiovascular. Estos efectos, explica, ocurren cuando se lo consume al menos 2 o 3 veces a la semana.
Asociado a sus propiedades digestivas, este vegetal también ayuda con la hinchazón abdominal. “A diferencia de otros vegetales de su misma familia, combina baja carga calórica con un impacto funcional claro que reduce la sensación de hinchazón”, destaca Vazquez. “Acompaña muy bien las dietas antiinflamatorias o de cuidado intestinal”, agrega.
Los polifenoles del hinojo (como la quercetina) ayudan a combatir el estrés oxidativo celular, apunta Murray. Esto, a largo plazo se traduce en un menor riesgo de enfermedades crónicas.
Además, el doctor informa que posee un suave efecto diurético natural, lo que permite evitar la retención de líquidos, especialmente común después de comidas altas en sodio.
De acuerdo con el profesional, deben ser cuidadosos con su consumo los siguientes grupos:
Sugiere además, consultar con un médico en caso de comer este alimento excesivamente o mediante suplementos, aceites esenciales e infusiones.




