Nitratos naturales, antioxidantes y nutrientes presentes en esta raíz pueden favorecer la circulación y contribuir al control de la presión arterial
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La remolacha se ha convertido en uno de los alimentos más estudiados por su posible aporte a la salud cardiovascular.
Gracias a su contenido en nitratos naturales, antioxidantes, fibra y minerales, distintos estudios la relacionan con una mejor circulación y con una ligera reducción de la presión arterial, siempre como complemento de una alimentación equilibrada y nunca como sustituto del tratamiento médico.
Esta raíz destaca por su aporte de nitratos naturales, compuestos que el organismo convierte en óxido nítrico. Esta sustancia favorece la relajación y dilatación de los vasos sanguíneos, facilitando el flujo de la sangre y contribuyendo a mantener una presión arterial más estable.
Además, contiene betalaínas, responsables de su característico color, junto con fibra, potasio, folato y vitamina C. La combinación de estos nutrientes explica su interés dentro de una alimentación orientada al cuidado del sistema cardiovascular.
La evidencia científica sobre la presión arterial
Diversas investigaciones han analizado el efecto de los nitratos presentes en la remolacha. Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en Journal of Nutrition en 2013, basada en ensayos clínicos aleatorizados, encontró que el consumo de nitratos y de jugo de remolacha se asoció con una reducción significativa de la presión arterial sistólica frente a los grupos de control.
Los investigadores atribuyen este efecto a la producción de óxido nítrico, que mejora la dilatación de los vasos sanguíneos.
No obstante, los resultados muestran un beneficio moderado, por lo que este alimento debe entenderse como un apoyo dentro de hábitos saludables y no como una alternativa al tratamiento de la hipertensión.

Beneficios para el sistema cardiovascular
El consumo de remolacha puede favorecer la dilatación de los vasos sanguíneos y mejorar la circulación.
También aporta antioxidantes que ayudan a proteger las arterias, mientras que su contenido de potasio contribuye a equilibrar los efectos del sodio y el folato participa en el buen funcionamiento del sistema circulatorio.
Estos beneficios forman parte del efecto global de una dieta equilibrada, acompañada de actividad física y otros hábitos de vida saludables.
Además de su papel en la salud cardiovascular, la remolacha aporta fibra que favorece el tránsito intestinal, antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo y folato, un nutriente especialmente importante durante el embarazo. También participa en la producción de glóbulos rojos.
Por otra parte, sus nitratos han despertado interés en el ámbito deportivo, ya que algunos estudios indican que pueden contribuir a mejorar el rendimiento físico, motivo por el que muchas personas la consumen en forma de zumo antes del ejercicio.
Formas de incorporar la remolacha a la dieta
La remolacha puede consumirse cruda, rallada en ensaladas con limón, cocida al vapor o al horno como guarnición, en jugos mezclados con otras frutas y verduras, en cremas, gazpachos o incluso como ingrediente de hummus para aportar color y sabor.
La cocción al vapor o al horno ayuda a conservar mejor sus nutrientes que hervirla en abundante agua, mientras que consumirla cruda permite mantener una mayor cantidad de vitamina C.
Tras consumir remolacha es posible que la orina o las heces adquieran una tonalidad rojiza, un efecto completamente inofensivo. Sin embargo, las personas con antecedentes de cálculos renales por oxalato deben moderar su consumo debido a su contenido de oxalatos.
Asimismo, quienes tienen diabetes deberían consumirla con moderación y preferiblemente entera en lugar de en jugo, debido a la presencia de azúcares naturales.

No reemplaza el tratamiento médico
Aunque la remolacha puede formar parte de una alimentación beneficiosa para la salud cardiovascular, no sustituye los tratamientos indicados para la hipertensión ni para otras enfermedades.
Las personas con presión arterial elevada deben seguir las recomendaciones de su médico, que pueden incluir cambios en el estilo de vida y medicación cuando sea necesaria.


