Sol Rivera analizó en LN+ el perfil del atacante tras el tiroteo; advirtió que estos hechos se gestan con anticipación y en silencio; remarcó la importancia de detectar señales previas
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La psicóloga Sol Rivera analizó el ataque ocurrido en la Escuela Nº40 Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, y sostuvo que la conducta del adolescente involucrado debe entenderse como parte de un proceso previo. “No cabe la pregunta de qué pasó ayer, esto empezó mucho antes”, planteó.
En diálogo con LN+, la profesional abordó el caso desde una perspectiva integral y advirtió que este tipo de episodios no irrumpen de manera aislada. “La conducta es muy disruptiva y no se llega sola”, afirmó.

Un proceso previo que no se ve
Rivera consideró que estos hechos suelen construirse en silencio, en contextos donde los adolescentes no logran expresar lo que les ocurre. “Hay chicos que no pueden exteriorizar lo que les pasa y adultos que no están disponibles para alojar esas emociones”, explicó.
En ese sentido, señaló que la adolescencia es una etapa atravesada por transformaciones profundas. “Es una crisis en sí misma, con cambios hormonales, emocionales y de identidad”, detalló.
Para Rivera, el foco debe correrse del hecho puntual hacia el proceso que lo antecede. “Tenemos que mirar mucho más atrás”, insistió.
“No responde a una sola causa”
La psicóloga remarcó que no es posible atribuir este tipo de conductas a un único factor. “Ningún adolescente se construye solo y ninguna de estas situaciones responde a una sola causa”, sostuvo.
Según explicó, intervienen múltiples variables que van desde lo individual hasta lo social. “La pulsión de vida y de muerte está en todos los seres humanos y se orienta según nuestra emocionalidad”, indicó. Desde esa perspectiva, planteó la necesidad de analizar el contexto en el que se desarrollan los jóvenes y los factores que pueden influir en su conducta.

Señales previas y entornos
Rivera aseguró que, al reconstruir estos casos, suelen aparecer indicios que no fueron advertidos a tiempo. “Siempre hay señales”, afirmó.
En ese marco, advirtió sobre la presencia de la violencia en distintos ámbitos cotidianos. “Está en los entornos, incluso en los videojuegos”, señaló, y explicó que puede producirse un quiebre cuando “colapsa la fantasía con la realidad”.
También puso el foco en la accesibilidad a elementos peligrosos. “Hay herramientas que pueden atentar contra la vida y están normalizadas en ciertos contextos”, dijo.

Responsabilidad colectiva
La especialista evitó hablar de culpables y planteó la necesidad de una mirada más amplia. “No tiene que ver con culpas, sino con responsabilidad”, sostuvo.
En esa línea, llamó a revisar qué falló en términos de prevención. “Qué no vimos, qué no escuchamos antes para evitar esto”, planteó.
Finalmente, insistió en la importancia de construir entornos de contención. “Desde lo micro a lo macro deben existir espacios cuidados”, concluyó, al advertir que detrás de estos episodios suele haber situaciones de vulnerabilidad no atendidas a tiempo.
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