El peluquero asesino de Recoleta se comparó con Jesús y pidió un juicio sin periodistas
La presentación fue hecha por los abogados defensores de Luis Abel Guzmán ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°24, que estará a cargo del debate
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Pasado mañana, el colorista Luis Abel Guzmán comenzará a ser juzgado por el homicidio de su compañero de trabajo, el estilista Germán Gabriel Medina, ocurrido el 20 de marzo de 2024 en la peluquería Verdini, del barrio porteño de Recoleta. El imputado pidió un juicio sin cobertura de los medios de comunicación y para fundamentar su pedido se comparó con Jesucristo.
Así lo sostuvieron los abogados defensores de Guzmán, Claudio Severino y Ricardo Sanetti, en una presentación hecha ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) porteño N°24, que estará a cargo del debate oral y público.
“Este defensa particular invoca en su totalidad los alcances del segundo párrafo del artículo 364 [del Código Procesal Penal de la Nación] respecto del orden, moralidad y decoro que ha de tenerse durante el debate, manifestando enérgicamente la oposición lisa y llana a la presencia periodística dentro de la Sala de Audiencias del tribunal. Es suficiente elevar la vista al crucifijo que preside vuestra Sala y recordar el escarnio que ya padeció nuestro señor Jesucristo cuando fue crucificado. De igual manera se ha comportado todo el periodismo de medios virtuales, audiovisuales y escritos, llegando a anticipar condenas y a anticipar fallos respecto de nuestro ahijado procesal, antes y después de su detención“, sostuvieron los letrados en la citada presentación.
Los abogados defensores de Guzmán también hicieron una mención a la destituida jueza de San Isidro Julieta Makintach, quien el año pasado intervino en el juicio donde se debatían las eventuales responsabilidades penales por la muerte de Diego Maradona, que finalmente fue declarado nulo cuando se descubrió que la magistrada participaba de la producción de un documental que pretendía contar las alternativas del debate.

“El compromiso profesional de esta defensa particular es con nuestro asistido, el tribunal, el Ministerio Público Fiscal y las querellas. Basta traer como ejemplo a la jueza Makintach para ver cómo en nombre del menospreciado derecho a la información −que no es absoluto− se ha mancillado el prestigio, buen nombre de jueces y auxiliares de la Justicia”, explicaron los letrados en su escrito, según reveló el sitio de noticias TN.
Fuentes del TOC N°24 dijeron a LA NACION que, en principio, solo se permitiría a los medios de comunicación tomar imágenes en los momentos previos a dar por comenzado el debate y que no se podrá tomar nota de lo que suceda en el debate, pero igualmente invitaron a los periodistas a acreditarse.
Guzmán, de 45 años, está detenido y cumple prisión preventiva en el Complejo Penitenciario Federal I, en Ezeiza. Fue atrapado por la Policía de la Ciudad en el partido de Moreno después de haber estado 70 días prófugo.

“Ningún conflicto de relación amerita el despliegue de un atentado contra la vida de un ser humano. Considero que el móvil del homicidio de Germán Gabriel Medina se trataría de una cuestión de celos, odio y resentimiento profesional”, sostuvo oportunamente el juez nacional en lo Criminal y Correccional Javier Sánchez Sarmiento cuando procesó con prisión preventiva a Guzmán por el delito de homicidio agravado por alevosía en concurso real con privación ilegal de la libertad agravada.
El magistrado también afirmó: “El imputado tenía pleno conocimiento y voluntad de la acción homicida que sobre las 20.08 del 20 de marzo pasado iba a desplegar contra Medina, para la cual había seleccionado los medios. Efectivamente, el día del hecho, Guzmán llevó un arma de fuego entre sus pertenencias a su lugar de trabajo, la guardó en un lugar donde dejaba sus cosas personales, esperó a que no hubiera clientes, encerró a sus compañeros sin que inicialmente ellos se dieran cuenta y luego mató de un disparo en la cabeza a su víctima, que estaba sentada y totalmente indefensa”.
En el requerimiento de elevación a juicio, al fundamentar el agravante de la alevosía, el fiscal Patricio Lugones dijo que Medina “no estuvo en condiciones de defenderse”, que Guzmán “aprovechó al máximo la situación de indefensión de la víctima” y que ejecutó al joven “de un modo traicionero”.
El día del homicidio, Guzmán, de 43 años, llegó a las 10.15 a la peluquería donde trabajaba desde hacía más de ocho años. Atendió a dos clientas que ya lo estaban esperando. A las 13 tomó su mochila y se fue sin decir nada. Volvió una hora después.
Después de atender a su última clienta se fue a la cocina del local sin hablar con ninguno de sus compañeros, “con quienes tenía conflicto, principalmente, por sus trabajos de alisado con formol, sustancia prohibida por sus efectos tóxicos, que el nombrado no dejaba de utilizar pese a las advertencias de sus pares, ocasionando malestar en el ambiente laboral”.
A la tarde, cerca de las 17, Guzmán invitó a tomar un café a Carlos Alberto Azorín, el encargado de la peluquería. Fueron a un local situado en Austria y Juncal. “Estoy cansado, necesito paz mental, ya me da todo lo mismo, necesito terminar el tema hoy, voy a hablar con el dueño”, le dijo el asesino.
Según los testimonios incorporados a la causa, Guzmán iba a ser despedido en forma inminente de la peluquería Verdini, “circunstancia conocida por el acusado, que quería resolver el ‘problema’ ese mismo día”.
El peluquero y el encargado del local regresaron a la peluquería a las 18. “Guzmán se sentó en una de las sillas que da a la calle y le pidió a Azorín que le cortara el cabello. Si bien inicialmente le cortó el pelo a los costados, el imputado le pidió que lo rapara; ‘así quedo más loquito’, dijo”, según la reconstrucción plasmada en el expediente judicial.
A las 20, Guzmán comenzó con su faena criminal. Fue hasta el exhibidor de productos ubicado en la parte delantera de la peluquería, tomó las llaves del local, bajó la persiana, cerró la puerta de ingreso y se guardó las llaves.
Sus compañeros de trabajo, entre los que estaban Medina, Azorín, Noelia Palazzo y el dueño de la peluquería, Facundo Verdini, charlaban y tomaban cerveza.
Guzmán se acercó a Verdini y le preguntó: “¿Vos tenés algo para decirme?”. El dueño del local respondió: “No, mañana vamos a hablar”. Fue en ese momento que el peluquero asesino sacó el arma que tenía oculta en la cintura, debajo de la ropa, y les espetó: “Quédense quietos porque les vuelo la cabeza a los cuatro”.
Luego visualizó a Medina, que estaba quieto, sentado en un sillón, le apuntó directo a la cabeza y le disparó. “La víctima quedó tendida sobre uno de los apoyabrazos del sillón, moribunda”, recordó el juez Sánchez Sarmiento.
Verdini fue a encerrarse en el baño. Palazzo se levantó para apartarse y Guzmán le espetó: “No tengas miedo que a vos no te va a pasar nada”.
Azorín subió la persiana de una de las ventanas, Guzmán saltó y se dio a la fuga por Beruti, en dirección a la calle Austria.
El peluquero asesino de Recoleta estuvo 70 días prófugo. Fue detenido por la Policía de la Ciudad en el partido de Moreno, después de que un testigo de identidad reservada llamara a la línea de denuncias 134 del Ministerio de Seguridad Nacional y aportara información precisa sobre dónde estaba Guzmán.
“El acusado premeditó todos y cada uno de los movimientos necesarios para llevar adelante su plan criminal, obtuvo un arma de fuego, escogió el día en que sabía que sus compañeros iban a quedarse en reunión en el local, encerró a todos los presentes en la peluquería y, sobre seguro, mató a su indefenso compañero Medina, con quien tenía particular recelo. Luego huyó saltando por la ventana del local y permaneció prófugo 70 días”, afirmó el juez Sánchez Sarmiento a la hora de procesar a Guzmán.
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