Femicidio en Mendoza: un farmacéutico asesinó a botellazos a su esposa y fue detenido
El asesinato se dio tras una discusión; la víctima lo había denunciado por violencia de género hacía unos años; él tenía antecedentes penales y le aseguraba que cambiaría; la familia de ella lo acusaba por violento
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Una mujer de 51 años fue asesinada anoche a botellazos en la cabeza por su marido, en una vivienda de la localidad mendocina de Maipú. Según el sospechoso, ambos discutían cuando la mujer cayó al piso. El hombre, que tiene antecedentes penales y es farmacéutico, quedó detenido por femicidio.
El lunes por la noche, Sonia Beatriz Garberoglio Larrain y Juan Carlos Romero Leiva, también de 51 años, discutían en la casa donde vivían juntos, en Alem 1053, Maipú. Minutos después, la policía recibió un llamado al 911 por parte de un vecino que aseguraba que en la vivienda había un gran altercado familiar.
Al llegar los efectivos, la hija de Sonia los esperaba en la puerta y les dijo que había recibido un llamado de Leiva, quien le había dicho que había discutido con su madre y la había golpeado.
Cuando la policía ingresó a la casa, encontraron a Sonia muerta en el piso de la cocina con numerosas lesiones en el cráneo y a su pareja herida, informaron fuentes de la investigación a Télam.
Tras hacer las primeras averiguaciones, los efectivos supieron que Leiva cuenta con antecedentes penales y que en noviembre de 2017 había sido denunciado por violencia de género. Tras ello, el acusado quedó a disposición del fiscal de turno en Mendoza, Carlos Torres.
Leiva es oriundo de Chile pero está radicado en Mendoza y trabaja de farmacéutico. Ayer quedó detenido en el Hospital Central donde fue derivado porque presentaba lesiones, informó hoy Diario Uno.
El testimonio de una amiga de la víctima
La historia de violencia que sufría Sonia por parte de Leiva era de larga data. Así lo dijo una mujer que fue amiga y compañera de trabajo de la víctima, en Átomo Supermercados, desde un post de Facebook, algo que deberá presentar ante la Justicia.
Irina Naveda lamentó la muerte de Sonia y aseguró que cuando ambas se conocieron, ella supo de primera mano y a través de la madre de la víctima que sufría violencia de género por parte de Leiva.
“Quiero contar algo, como muchos saben trabajé muchos años en Átomo Supermercados (Millán S.A). Siendo jefa de cajas conocí, allá por el 2011, a una mujer muy tímida, muy callada, extremadamente buena y dulce, no era perfecta... Era un ser humano, pero era buena, de esas personas posta a las que les podes pedir algo y su respuesta siempre sería ´Sí´”, comenzó su relato Naveda y comentó que desde ese día comenzó a hacerse amiga de Sonia.
“El encargado del local me dijo en ese entonces, ¿sabes quién es está piba? Viene de la sucursal Carrodilla, su mamá es amiga de la dueña. Viene acá porque su marido se ve que es muy celoso y allá fue a hacerle lío al vigilador, y se agarraron a pelear, algo así. Ya en el 2011 y sin haber militado y menos feminismo, yo sabía que había una señal de alarma en eso que me contaban”, escribió.
Luego, contó que otro día se acercó la madre de Sonia para pedirle que por favor cuidara mucho a su hija. “El infeliz con el que está casada le pega, es un hijo de puta y ya no sé cómo hacer”, le expresó. Fue entonces que Irina comenzó a hablar mucho más con Sonia y se encontró con relatos que prefiere no hacer públicos por respeto a los hijos. Además, la víctima le decía que Leiva “arreglaba todo con plata”, por lo que sus denuncias serían inútiles.
Irina contó que más adelante ambas cambiaron de sucursal y ya no se vieron más pero que ella le seguía preguntando si ya había dejado al marido, a lo que Sonia le contestaba: “Está cambiando, está más tranquilo”.
Ayer, en medio de dolor, Irina escribió: “Solo una denuncia del 2017 decía el diario, y este tipo la violentó toda su vida, se encargó de hacer de sus días un infierno y tapar todo. No me vengan con que ´¿por qué se quedó con él?”. No lo hagan. No si no saben qué clase de psicópata era ese hombre. Yo sé lo que me dijo su mamá allá por el 2011, yo sé lo que ella me dijo. Ya no digan nada, solo busquemos justicia para que ese infeliz pague lo que le resta de vida por lo que hizo”.
Luego, cerró con unas palabras para Sonia: “Amiga no te merecías nada de esto. Perdón por no insistir. Ahora descansá, inténtalo ahora, que acá vamos a hacer hasta lo imposible para que no vuelva a tapar todo con plata, nunca más. Te abrazo al infinito”.
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