Juicio por la muerte de Maradona: en una audiencia de alto voltaje, declararán Dalma y dos de los imputados
La hija mayor del astro se presenta como testigo; también se anunció que hablarán la coordinadora de Swiss Medical, Nancy Forlini, y el coordinador de enfermeros Mariano Perroni
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Promete ser una audiencia de alto voltaje. En una nueva jornada del segundo juicio donde se debaten las eventuales responsabilidades penales en la muerte de Diego Armando Maradona, declarará hoy como testigo Dalma Maradona, la hija mayor del astro mundial de fútbol. También está previsto que “rompan el silencio” ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro la coordinadora médica de Swiss Medical Nancy Forlini y el coordinador de enfermeros Mariano Perroni, dos de las personas sentadas en el banquillo de los acusados.
Gianinna y Jana Maradona, hermanas de Dalma, ya declararon como testigos ante los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani.
“La manipulación fue absoluta y horrible”, dijo Gianinna bajo juramento de decir verdad el 21 de abril pasado, en la tercera audiencia del juicio. Se refería al equipo médico que trataba la salud de su padre. Apuntó especialmente contra el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, tres de los acusados.
“Confié en estos tres seres que lo único que hicieron fue manipularnos y dejar a mi hijo sin abuelo”, sostuvo una de las hijas del Diez.
Casi un mes después, el 19 de mayo pasado, declaró Jana. Su testimonio apuntó al neurocirujano Luque, uno de los principales imputados. Recordó un dato revelador. “A Luque yo lo defendía. Le tenía confianza. Creía que era un profesional bueno”, sostuvo a poco de empezar su declaración testimonial.
Después, por pedido de Patricio Ferrari, uno de los fiscales generales adjuntos de San Isidro a cargo de la acusación pública, recordó una reunión previa a la externación de la Clínica Olivos.
“Estábamos en una sala grande. El director de la clínica, Pablo Dimitroff, habló de dos caminos posibles y nos desarrolló lo que para ellos era lo mejor: continuar en una clínica de rehabilitación motriz, de confianza. Luque pidió un momento para tener una minirreunión privada. Nos dijo [a las tres hermanas] que esa opción era demencial, que mi papá no iba a querer y que teníamos una sola bala y que había que usarla bien".
Según Jana, Luque les dijo que “la mejor opción era una internación domiciliaria, que iba a estar controlado las 24 horas, los siete días”. Entonces, la testigo afirmó: “Sentí que era la mejor decisión. Los profesionales sabían mucho más que yo. Confié en ese criterio. Luque hizo hincapié en que iba a ser una internación seria”.
Poco después, reveló un dato que hasta el momento no se conocía. “Dalma le dijo a Luque: ‘Te pido que si no estás a altura des un paso al costado’. Él respondió: ‘Yo puedo y tu papá me quiere’. Me pareció un poco atrevido de Dalma, pero hoy, con el diario del lunes, resulta muy claro el mensaje” acerca de quién estaba a cargo de la salud de Maradona.
También sostuvo que Dimitroff, a pesar de que desde Swiss Medical sugerían otra alternativa, confirmó que se iba a tener todo lo necesario para una internación domiciliaria.
“El compromiso fue mucho mayor de parte de Swiss Medical, por lo menos desde lo que nos decían. Nos imaginamos una internación domiciliaria seria”, sostuvo la hija del Diez.
Como ocurrió el año pasado en el juicio que, finalmente, se declaró nulo tras el escándalo protagonizado por la entonces jueza Julieta Makintach, Jana recordó las visitas a su padre en la casa alquilada en el barrio privado San Andrés, de Tigre, donde el astro vivió sus últimas dos semanas.
Esa tarde también estuvieron su hermana Gianinna y Luque. Ese día conoció al médico clínico Pedro Di Spagna, otro de los imputados, y a un nutricionista.
Pero Diego no estaba de humor. No quiso ver a Di Spagna. No pudieron convencerlo Luque ni sus hijas. “Mi papá estaba ofuscado”, recordó Jana.
Y dio más detalles: “Mi papá estaba de mal humor. Luque entró en la habitación, pero no logró convencerlo [de hacerse estudios]. Gianinna y yo entramos en la habitación y nos puteó. Lo ablandamos un poco con un chiste, pero cuando Gianinna le dijo que se tenía que hacer los estudios nos puteó. Nos fuimos preocupadas por no entender qué debíamos hacer, cómo debíamos actuar”.
No volvió a ver con vida a su padre. Alguien recomendó que lo dejaran tranquilo, que pasaran los días. Al psicólogo Carlos Díaz, otro de los acusados, le pareció buena la idea de que Diego extrañara a su familia.
“‘Que extrañe y pida ver a la familia’, fue lo que nos dijo Díaz. Pero yo quería ir a verlo; estaba preocupada. Sentía que lo estaba abandonando. Él no sabía que nosotros estábamos esperando”, dijo Jana.
Con Gianinna acordaron ir a almorzar con su padre. La cita era el 25 de noviembre de 2020. Cuando Jana viajaba hacia el barrio San Andrés recibió un mensaje del padre de una amiga. “Mis condolencias”, fue el texto. No le dio importancia: pensó que era una equivocación. Después, su primo Jonathan Espósito le avisó que su padre había sufrido un paro cardíaco. Al llegar a la esquina de la casa en Rincón de Milberg escuchó la noticia en la radio: Diego había muerto.
“Me abrazaron. Entré en la habitación; mi papá estaba tapado. Un médico que estaba ahí dijo: ‘Hicimos todo lo posible, tu papá no resistió’”, contó, emocionada.
Después respondió preguntas de uno de sus abogados, Félix Linfante; de Fernando Burlando, que representa a Dalma y a Gianinna, y enfrentó los contrainterrogatorios de las defensas. El letrado que más preguntó fue Francisco Oneto, defensor de Luque.
Respondió todo lo que le preguntaron. Dijo no recordar algunas cuestiones. “El cuidado de la salud de mi papá se dividía en anillos. Los de la contención primaria eran Luque, Cosachov y, en el último tiempo, Díaz. El segundo anillo era Swiss Medical”, afirmó.
Pero enseguida, por una pregunta de la defensa de Luque, aclaró que cuando decía “contención” se refería al cuidado de la salud, no a la contención de un abrazo.
La voz de los acusados
En el debate, que comenzó el 14 de abril pasado, ya declararon Luque, Cosachov y Díaz.
“Soy inocente; lamento mucho su muerte”, dijo Luque la primera vez que declaró.
“Estoy completamente seguro de que no existió la agonía [de Maradona]”, afirmó. Así quiso poner en duda lo sostenido en mayo de 2021 en las conclusiones de la junta médica que firmaron los peritos oficiales convocados por la Fiscalía General de San Isidro.
Cosachov, en su declaración, apuntó contra la empresa de medicina prepaga Swiss Medical.
“En mi cabeza estaban el paciente y los requerimientos que había pedido. La idea era firmar y que el paciente se fuera. No se leyó en voz alta: firmamos y confiamos en la prepaga. ¿Por qué yo voy a pensar que una empresa como Swiss Medical no le va a dar lo mejor a un paciente de estas características? Yo firmé con la convicción de que lo que habíamos pedido se iba a cumplir”, dijo ante los jueces Gaig, Rolon y Ortolani.

También declaró el psicólogo Díaz. Solo respondió las preguntas de su abogado, Diego Olmedo. Cuando el letrado le preguntó qué había ganado con el fallecimiento de Maradona, Díaz respondió: “Todo pérdida. Yo les agradezco a mis pacientes que confían y saben lo que es tratar a un adicto. Tuve pérdida económica, emocional, porque lo que más impotencia me da a mí, más allá de estar sentado acá, es que yo notaba que él tenía ganas de estar sobrio”.
Y después agregó: “La evidencia marcó eso; el examen toxicológico lo marcó. Maradona arrancó consumiendo todos los días y terminó limpio, con 23 días sin consumir. Me parte el alma eso. Estoy convencido de que se podía lograr; sigo convencido de eso y es lo que me da más bronca”.
Hoy será el turno de escuchar las voces de Forlini y Perroni.
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