
Violencia de género
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Un año y dos días después de conocerse el asesinato, la Sala Tercera de la Cámara Penal sanjuanina condenó a ocho años de prisión a Sabrina Zafra, por haber ahogado a su octavo hijo, recién nacido, en la mochila del baño.
Los jueces Eugenio Barbera, Eduardo Gil y el subrogante Matías Parrón consideraron que mediaron "circunstancias extraordinarias de atenuación" que justifican no sólo no haber aplicado la pena perpetua, por homicidio agravado por el vínculo, sino además una condena menor a la solicitada por el fiscal José Eduardo Mallea, que había recomendado 10 años.
Sabrina Zafra y Miguel Sosa, su pareja, vivían junto a sus 7 hijos bajo la pobreza extrema, en un solo dormitorio de 4 metros por lado, con el único sustento de 1.800 pesos que ganaba Sosa en una pasantía.

La mañana del 21 de septiembre del año pasado, Miguel Sosa se acercó a la Policía para denunciar que había descubierto a su hijo ahogado en la mochila del baño, cuando había ido a tirar la cadena, y notó que el agua no escurría. "Juro por Dios que no lo hice, yo no hice eso", dijo ayer Zafra, entre lágrimas.
La sentencia tuvo en cuenta el estado de soledad y desamparo en el que se encontraba la joven de 30 años, según los psicólogos
La sentencia tuvo en cuenta el estado de "soledad y desamparo" en el que se encontraba la joven de 30 años según los psicólogos. Los especialistas destacaron que Zafra no tenía el apoyo de sus padres ni hermanos, ni de su pareja, al que calificaron duramente, como un hombre "pusilánime, ineficiente e incapaz de dar sostén o apoyo a alguien", según el Diario de Cuyo.
El fiscal Mallea agregó que Sosa, que fue primero imputado como coautor y luego sobreseído en una instancia anterior, ejercía un dominio sexual sobre Zafra, ya que le exigía que se cuidara de quedar embarazada (él no lo hacía) o la echaría de la casa.
El abogado defensor de la condenada, Faustino Gélvez, aseguró que Sosa no debió ser sobreseído y cuestionó su declaración, en la que dijo no haber intervenido cuando su mujer estuvo entre 15 y 40 minutos en el baño. Gélvez pidió la absolución de la joven, ya que no consideró probado que Zafra fuera la autora material del crimen.

Aún con vida, la recién nacida fue llevada al Hospital Guillermo Paterson, de San Pedro, ciudad donde vivía Romina, pero luego la pequeña fue trasladada al hospital Pablo Soria de San Salvador Jujuy, donde falleció dos días después de nacer.
El caso, que tomó trascendencia nacional, derivó en una sentencia de 14 años de prisión, en lugar de la cadena perpetua, en un fallo que consideró las "circunstancias extraordinarias de atenuación". La defensa había alegado que Tejerina había sufrido un brote psicótico y exigido su liberación.
En noviembre de 2004, la revista Rolling Stone publicó la crónica "Y parirás con dolor", por Josefina Licitra, que narraba el caso de Tejerina y desnudó las profundas inequidades sociales en San Pedro, donde la violencia de género es moneda corriente hasta en los funcionarios. En la cárcel, Tejerina contaba los detalles del parto, de cómo quiso realizarse un aborto. En 2008, Leila Guerriero volvió a entrevistarla para LA NACION Revista.

Juan Carlos Maqueda votó que fuera reducida su condena a ocho años, lo que le habría permitido a Tejerina salir en libertad condicional; Carlos Fayt y Eugenio Zaffaroni consideraron a la mujer como inimputable; mientras que Ricardo Lorenzetti , Enrique Petracchi y las dos mujeres, Elena Highton de Nolasco y Carmen Argibay, votaron por mantener la condena.
En el fallo, la jueza Highton sostuvo que la necesidad de "ocultar la deshonra" que pudiera eventualmente producirle un hijo que es fruto de un embarazo no deseado era "injustificable para atenuar la pena del homicidio agravado".
A su vez, la magistrada Argibay aclaró que en las instancias anteriores ya había sido tenido en cuenta el estado puerperal y las limitaciones que surgían de la situación sociocultural de Tejerina, por lo que no correspondía una reducción.
En 2010, el doctor Mario Sebastiani, ginecólogo y obstetra del Hospital Italiano, explicó a LA NACION que, al expulsar la placenta en el parto, que es la que fabrica las hormonas durante el embarazo, se produce una crisis hormonal. Entonces, destacó que en en general todas las mujeres atraviesan el puerperio de forma más o menos normal, pero que depende mucho de su red de contención.
"La mayoría puede sentir períodos de tristeza, algunas desarrollan la depresión posparto y una de cada cinco mil mujeres entra en estado de psicosis puerperal, es decir, rechaza al hijo, no lo quiere alimentar y piensa en deshacerse de él", comentó.



