Las razones detrás del aumento de ciberdelitos en la Argentina y qué se hace para combatirlos
Mientras la cifra de robos “físicos” se redujo un 21%, las estafas, defraudaciones y acosos virtuales escalaron
4 minutos de lectura'


El escenario criminal en la Argentina está experimentando los efectos de la universalización de las nuevas tecnologías. Los delitos “físicos”, como robos a mano armada, hurtos y arrebatos, retroceden, mientras que ganan terreno hechos que se desarrollan de forma virtual en el ciberespacio.
Según los datos del relevamiento 2025 del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), hechos públicos este lunes por la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, el país atraviesa una transición donde el delito presencial retrocede de forma abrupta, mientras que el engaño digital se consolida como una amenaza silenciosa, pero persistente y creciente.
Este diagnóstico cuenta con el respaldo de una auditoría de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudc), que otorgó al sistema estadístico argentino el Grado de Calidad Estadística tipo “A”. Con esta base de confianza, los números revelan una realidad compleja y, por momentos, paradójica.
Durante 2025, la Argentina registró un total de 399.676 hechos de robo (incluyendo tentativas y robos agravados), lo que representa una caída estrepitosa del 21,2% respecto del año anterior, cuando este tipo de delito superó el medio millón de casos.

Sin embargo, esta retracción del crimen en las calles tiene una expresión opuesta en el mundo digital. Las estafas y defraudaciones asistidas virtualmente alcanzaron los 50.155 hechos en 2025. Aunque el crecimiento interanual fue de solo 2,5%, lo cierto es que se trata de la tendencia inversa a la del delito físico: mientras el robo callejero se desploma, el cibercrimen escala.
La proporción actual no tiene equivalencias: por cada estafa virtual denunciada, todavía se registran casi ocho robos presenciales. Sin embargo, si se suma el total de estafas tradicionales (72.953 casos) con las virtuales, el universo de la defraudación ya representa casi un tercio de la magnitud de los robos totales, marcando un cambio en la rentabilidad del crimen.
Ante la consulta de LA NACION respecto de cómo está trabajando el Ministerio de Seguridad justamente para combatir las estafas virtuales, Monteoliva reconoció: “Las modalidades virtuales las hemos empezado a incluir hace dos años y aún no están planteadas como un indicador más en el Sistema Nacional de Información Criminal. Hay que incluirlas. Y tiene que ver precisamente con esta mutación de la actividad delictiva”.

Analizó: “Es evidente que ha cambiado la manera de delinquir en términos de organizaciones, de bandas o de políticas criminales. El delito se ha ido modificando y eso ha generado mayor incremento de estafas de delitos virtuales con distintas características”.
En relación con el trabajo que hacen desde el Ministerio para combatir estos nuevos delitos, Monteoliva se explayó: “Nosotros estamos fortaleciendo toda la estrategia de ciberdelito y ciberpatrullaje. Lo trabajamos con todas las fuerzas, pero hay un gran desafío por delante. No solo de fortalecimiento de herramientas tecnológicas, sino también de capacitación específica en el tema y de estrategias comunicativas para la sociedad en general. Creo que esos son los tres elementos con los que nosotros venimos trabajando. Ahí hay un gran desafío por delante para reducir la modalidad de estafa virtual”.

La distribución territorial de estas estafas muestra distintas realidades: mientras que la Provincia de Buenos Aires registró un salto del 52,2% en denuncias (9.594 hechos), la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) experimentó un descenso del 23,9%, aunque mantiene una de las tasas más altas del país con 272,4 reportes cada 100.000 ciudadanos.
Otras provincias también encendieron alarmas, con aumentos significativos en Corrientes (91,1%) y Tucumán (35,2%), lo que refleja que la vulnerabilidad digital no hace distinción geográfica.

Menores en peligro
Uno de los datos más sensibles del informe se enfoca en la seguridad de niños, niñas y adolescentes. Los ciberdelitos sexuales vinculados a menores −que incluyen el grooming y la difusión de material de abuso− experimentaron un incremento del 74,1% en un año, pasando de 848 víctimas en 2024 a 1476 en 2025.
Jurisdicciones como Jujuy reportaron subas superiores al 550%, mientras que en Mendoza se registraron 610 víctimas, un incremento del 146,4% respecto del periodo anterior.
Estas cifras obligaron a las autoridades a desagregar específicamente estas categorías para visibilizar y combatir con mayor precisión la explotación infantil en entornos virtuales.
Finalmente, el reporte contabiliza delitos de carácter más técnico, como el acceso ilegal a sistemas y daños informáticos, que registraron 223 hechos en todo el país. Aunque esta categoría exhibió una baja del 3,5% interanual, las provincias de Santa Fe, Mendoza y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentran el grueso de las denuncias.
En este escenario de “mutación delictiva”, el Ministerio de Seguridad Nacional enfatiza la necesidad de fortalecer el patrullaje virtual y la capacitación específica.
- 1
Agostina Vega, el crimen que nos expone: la dimensión real del asesinato de una niña
2El femicidio de Agostina Vega: Claudio Barrelier, el único detenido, amenazó con suicidarse en la cárcel y quedó bajo observación permanente
3Habló la madre de Barrelier, detenido por el femicidio de Agostina Vega: “Pido perdón a esa familia”
4El caso Agostina Vega: el momento en que Barrelier ingresó al descampado donde hallaron los restos de la adolescente






