Locura e impunidad en dos velatorios tumberos que expusieron una cultura de violencia en el conurbano
Con pistolas 9mm en mano, tiros al aire y calles cortadas por motos despidieron a dos ladrones abatidos
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En menos de 24 horas, zonas del conurbano separadas por 20 kilómetros fueron escenario de dos velorios tumberos donde familiares, amigos y cómplices de delincuentes abatidos en tiroteos, acompañaron los cortejos fúnebres con balazos disparados al aire.
El primero de los velatorios tumberos ocurrió frente al cementerio de Merlo, en la localidad de Libertad y a pocos metros del estadio del club Ferrocarril Midland.
Hasta allí, llegó el cortejo fúnebre de los familiares y amigos de Abraham Ismael Troncoso, de 20 años, el ladrón abatido durante un tiroteo con un policía bonaerense.

Cuando el cortejo fúnebre llegó al cementerio, algunos de los cómplices del delincuente que murió en el tiroteo sacaron sus armas y comenzaron a disparar al aire.
Al mismo tiempo, los amigos realizaban los denominados cortes de los escapes de las motos que producían explosiones similares a las detonaciones de armas de fuego y potenciaban el ruido y la indefensión de los comerciantes que tienen sus negocios en la avenida Eva Perón al 4000 y los automovilistas que, a esa hora, circulaban por adyacencias de la cancha de Midland.
Algunos de los amigos y familiares que despedían a Troncoso llevaban remeras estampadas con fotos del ladrón impresas y la inscripción: “Abraham te fuiste al cielo”.
Mientras que en redes sociales se repitieron los mensajes sobre Abraham y se acompañaban las imágenes con canciones de “trap” en las que se veneraba la actividad delictiva del ladrón.
Troncoso fue abatido el lunes cuando con un cómplice, a bordo de una moto, interceptaron a una pareja para robarle. No sabían que el conductor de la moto era un policía bonaerense que circulaba con su novia. Al llegar a la esquina del Camino de la Ribera y Arribeños, el conductor de la moto se identificó como integrante de una fuerza de seguridad y comenzó un tiroteo que terminó con Troncoso abatido. En tanto que su cómplice fue apresado. Troncoso tenía veinte años y no registraba antecedentes.
Ayer, en tanto, el complejo habitacional conocido como Fuerte Apache fue escenario de otra de esas despedidas tumberas. En el nudo 13 de la denominada Villa Matienzo que está dentro del complejo situado en Tres de Febrero, se produjo otro velatorio en el que las armas fueron protagonistas. Allí, amigos y familiares de un ladrón convertido en transa de droga de la zona conocido por su alias como Marito o Muela, dispararon balazos al aire para despedir al delincuente abatido durante un tiroteo ocurrido en un asalto. Fueron varias las personas que portaban pistolas 9mm en ese lugar que perdió en las calles el nombre oficial de barrio Ejército de los Andes para adoptar una denominación popular que remite a una zona sin ley.
La muerte de delincuentes en enfrentamientos alcanzó el año pasado un registro récord, de acuerdo con las estadísticas oficiales de la provincia de Buenos Aires. Durante 2025 se registraron 89 homicidios cometidos en asaltos, mientras que ese año murieron 120 ladrones cuando las víctimas de robos -en muchos casos policías- repelieron los ataques o bien en momentos en que los delincuentes eran perseguidos en sus intentos de fuga. Los datos que fueron presentados
Esos datos apuntan a que tres de cada 10 muertes violentas en Buenos Aires tienen relación con atracos, tanto por el fallecimiento de la víctima como del victimario. Los robos, entonces, conservan un peso importante dentro los episodios de sangre. Se trata en todos los casos de hechos consumados, ya que los intentos de homicidios, casos en los que la víctima queda herida, se suman en otro campo estadístico.
El 16 por ciento del total de los homicidios en Buenos Aires correspondió a delincuentes abatidos. En tanto, en 6 de cada 10 homicidios se verificó algún vínculo previo entre víctimas y victimarios, proporción que incluye las venganzas delictivas, ya que en ese aspecto el blanco no es elegido al azar, sino que se encuentra dentro de un círculo de contacto, aunque esa relación sea solo una rivalidad por pertenecer a bandas antagónicas.
Esa situación parecería corresponder a lo sucedido con fallecido ladrón de Fuerte Apache, cuyos restos fueron despedidos en un velatorio tumbero en el que las pistolas 9mm y los disparos al aires fueron protagonistas.
Según fuentes policiales, el sospechoso abatido en Fuerte Apache habría sido identificado como Mario Carrizo, alias Marito o Muela. Carrizo habría sido una de las dos víctimas de un raid de venganza y sangre que duró cuatro horas durante la madrugada del lunes.
A partir de la reconstrucción de ambos homicidios realizada por los investigadores policiales se habría determinado que Carrizo formaría parte de la banda dedicada al narcomenudeo cuyo jefe habría sido identificado como Agustín Jerez, alias el Gordo Agustín.
Dicho grupo narcocriminal opera en el nudo 13, de la villa Matienzo, dentro de Fuerte Apache, en Ciudadela. Durante la madrugada del lunes, el Gordo Agustín y algunos de sus cómplices llegaron a la vivienda de una jubilada para buscar a la actual pareja de su cuñada. Aparentemente, Jerez pretendía cumplir un pedido formulado realizado por uno de sus cómplices, desde la cárcel.
Debido a que no encontraron al hombre que fueron a buscar, los agresores le propinaron una paliza a la mujer y balearon el frente de la vivienda. En ese momento, un vecino salió en defensa de la mujer y disparó contra el grupo agresor. Uno de los balazos hirió de muerte al mencionado Carrizo,
Entonces para vengarse, Jerez y sus soldaditos iniciaron un raid de sangre y balazos por diversos departamentos de los nudos 13 y 12. Esa recorrida terminó cuatro horas después cuando llegaron a la casa del novio de su cuñada y mataron a uno de sus hermanos que habría sido identificado como Federico Denus.
Esa guerra tuvo como móvil una venganza porque el hombre que fue a buscar Jerez tenía una disputa familiar con un narco detenido, tiene vasos comunicantes con la disputa por el control del territorio para vender droga en el denominado complejo habitacional Ejército de Los Andes, más conocido como Fuerte Apache.

“Vamos. Decime que es mentira hermano. No me esperaste ni me abrazaste. Todavía no te tenías que ir. No puede ser”, escribió un familiar de Carrizo al pie de una foto del delincuente y transa abatido en Fuerte Apache.
“Dale, levantate padrino. Me duele el alma. Rey me dijiste dijiste que me ibas a esperar. Dale levantate. Te juro que vamos a matar a toda la familia”, expresó otro familiar de Carrizo en redes sociales, junto a una imagen del fallecido.
La sucesión de posteos de fotos y videos de los asaltantes o vendedores de droga en redes sociales forma parte de una tendencia en la que los autores de esas publicaciones sienten que pueden hacer pública la actividad delictiva que desarrollan y envían esos mensajes a bandas rivales como muestra de poder e impunidad.
“Ya te fuiste nomás. En la ley que elegimos. Me duele el alma crack. Volá alto y dale fuerzas a mami y a toda la familia. Cuídanos y guíanos siempre que te juro que vamos a matar hasta el familiar más chico del que te hizo esto. Te amo siempre hermano”, indicó un usuario identificado que sería menor en la publicación realizada en una red social.
Esos textos con amenazas cruzadas indicarían que la guerra no terminó y que habría represalias luego del velatorio tumbero.
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