Ni las parroquias están a salvo
Roban en la iglesia donde los vecinos de Caballito hacen el mapa del delito
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El padre Rodolfo Arroyo trabó la única pequeña ventana sin rejas que quedaba en la Parroquia Buen Pastor con una banqueta. Está asustado. El domingo ingresaron a robar por segunda vez en un mes al lugar y se llevaron $ 4000, entre su dinero personal, las entradas para un locro que organiza la parroquia y el dinero destinado a Cáritas.
El ladrón –los peritos presumen que sólo fue uno– aprovechó que el cura estaba celebrando la misa de las 11.30 para trepar por un techo y bajar al patio de la residencia parroquial. Allí, presuntamente con una ganzúa, abrió el pequeño ventilete de 30 cm de ancho por 80 de alto e ingresó por la cocina.
Dentro de la vivienda, donde duermen cuatro sacerdotes, estaba "Mili", una perra muy inquieta que siempre está corriendo o buscando algo para jugar y, según Arroyo, "no duda en ladrar cada vez que ve a un extraño".
Por eso, se presume que el ladrón que ingresó a robar a la Parroquia Buen Pastor, en Caballito, el domingo al mediodía, conocía a "Mili" y le aplicó un sedante.
"Volví de dar la misa de 11.30 y saludar a la gente en la puerta y la encontré durmiendo en el sillón, cuando siempre me espera muy ansiosa", dijo a LA NACION el sacerdote Rodolfo Arroyo, párroco de la iglesia situada en Aranguren 691, en el barrio porteño de Caballito.
Con la perra dormida, el delincuente se tomó el tiempo para romper con una barreta las puertas de las habitaciones de tres de los cuatro sacerdotes que habitan el lugar. En el piso de la habitación todavía se podían ver los restos de aserrín por la violencia con que fueron abiertas las puertas.
Allí revolvió cada uno de los cuartos hasta que dio con los $ 4000 en efectivo que el padre Rodolfo guardaba en una cartera. Entre ellos estaba el dinero que los fieles habían donado para Cáritas, la venta de entradas para un locro y el dinero de Arroyo.
Antes de que el sacerdote terminara de saludar a los fieles que se habían acercado a la misa –se estima que unos sesenta– el ladrón logró escapar. Para ello volvió a trepar al techo por el que bajó y pasó por el pequeño hoyo que había hecho en el alambrado que separa el patio de la parroquia de la residencia parroquial.
El pasado 12 de junio hubo otro intento de robo en la iglesia en ?la que, además, los vecinos de Caballito confeccionaron el "mapa del crimen organizado", junto a la Asociación Caballito de Pie y la Fundación La Alameda.
En esa oportunidad los ladrones ingresaron también por el patio y tiraron abajo la puerta de la secretaría y el santuario, donde revolvieron todo en busca de dinero. La iglesia todavía está tratando de recuperarse de los destrozos.
Otro caso "sospechoso"
En el Barrio River, el día después de que los vecinos denunciaran, en una nota publicada en LA NACION el pasado domingo 1° de julio, a las "mafias" que roban ruedas de autos, entran a casas y se esconden en el ex boliche Junior en Figueroa Alcorta y Basalvilbaso, cuatro autos aparecieron con sus cristales y chapa destrozados.
La presidenta de la Asociación Barrio Parque General Belgrano, Ana Paulesú, dijo que luego de oír los ruidos vieron a un grupo de hombres huyendo alrededor de las 16.
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