
Violencia de género
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Durante el juicio sostuvo que quería que lo condenaran porque si bien no se acordaba de los hechos las evidencias las había tenido en sus manos. Ayer, Marcelo Tomaselli, de 26 años, fue sentenciado a la pena de prisión perpetua por el homicidio agravado por el vínculo de su esposa, Carla Figueroa.
El homicidio de la joven de 22 años y madre de un niño de tres provocó que los legisladores nacionales revocaran la figura del avenimiento del Código Penal, la cual permitía que un violador o responsable de abuso sexual eludiera la cárcel si era perdonado por su víctima.
El avenimiento fue utilizado por Tomaselli para salir de la cárcel. El acusado estaba preso acusado de haber violado a Figueroa. Ella lo perdonó. El 28 de octubre del año pasado se casaron y cuarenta y tres días después la joven fue asesinada de 15 puñaladas.
Ayer, un tribunal de audiencia de General Pico, en La Pampa, integrado por Florentino Rubio, Fabricio Losi y Juan Alberto Abraham, entendió que "no cabe la más mínima duda de que el estímulo emotivo que produjo la reacción criminal de Tomaselli nació pura y exclusivamente de su mente".
Así, los jueces rechazaron el planteo de la defensa, que había solicitado que se tuviera en cuenta como atenuante la emoción violenta.
Después de conocer el veredicto, Cristian Reynoso, hermano de Figueroa, se abalanzó sobre Tomaselli con intenciones de golpearlo, aunque fue reducido por el personal penitenciario que custodiaba al acusado dentro de la sala de audiencias. "Lo quería matar. Sólo espero que se pudra en la cárcel porque lo odio con toda mi alma", dijo Reynoso.
El fiscal del juicio, Alejandro Gilardenghi, se mostró "conforme" con el fallo, ya que los jueces dieron crédito a la posición del Ministerio Público. "Este es un caso que seguramente va a sentar precedente en las cuestiones que tienen que ver con las perspectivas de género y que han motivado inclusive la derogación de una figura como la del avenimiento", afirmó Gilardenghi, quien consideró además que el crimen va a marcar "un antes y un después" para la Justicia.
Además, de declararse culpable, Tomaselli durante el debate sostuvo que no recordaba nada y que cuando se despertó estaba en la comisaría 2a. de General Pico.
Para los jueces que firmaron la sentencia, la amnesia a la que se refirió Tomaselli fue "fingida".
El tribunal también tuvo en cuenta dos frases que dijo la madre del acusado, que declaró como testigo. Según Rosa Muchiut, después del homicidio, su hijo afirmó: "Ya está, ya está" y "Mi corazón está aliviado".
"Esas expresiones no son propias de alguien que acababa de matar a su esposa presa de una conmoción anímica de tal magnitud que produzca una amnesia como la alegada por Tomaselli. Son frases claramente reveladoras de alguien que anidaba la idea de matar en su mente, que albergaba un sentimiento de muerte en su espíritu", se afirmó en el fallo.
"La actitud de encender un cigarrillo y fumarlo -agrega el fallo-, inmediatamente después de cometido el crimen, y mientras de seguro esperaba que llegara la policía para detenerlo, no se compadece con un estado emocional que no le permite recordar lo sucedido, lo que relacionado con las frases pronunciadas por Tomaselli: «Ya está, ya está», «mi corazón está aliviado» indican un sentimiento de cierta satisfacción por lo realizado."
Para los jueces, la trágica madrugada del 10 de diciembre del año pasado, Tomaselli llevó un cuchillo a la habitación que compartía con Figueroa porque tenía la intención de agredirla, lo que descarta "la existencia de una situación imprevista y causante de la reacción homicida".
Según los jueces, hay testimonios que probaron que Tomaselli es una persona violenta y agresiva y que Figueroa siempre alentó la ilusión de que el acusado cambiara y la esperanza de poder reconstruir la pareja, por eso lo perdonó. La ilusión de Figueroa nunca se hizo realidad.




