Persecución y balazos: un niño de 12 años murió en un tiroteo con policías
El menor fallecido estaba en un auto con dos mayores que lograron fugarse luego de enfrentarse con uniformados; el chico había sido involucrado en una causa por encubrimiento; despedida en redes sociales
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Una persecución y tiroteo en las calles del partido bonaerense de Tres de Febrero entre personal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y los ocupantes de un automóvil que quisieron darse a la fuga para no ser identificados terminó con un niño de 12 muerto a balazos. La víctima viajaba en el vehículo desde donde se resistieron a tiros para escapar de los uniformados.
Así lo informaron a LA NACION fuentes judiciales. Todo sucedió en horas de la madrugada de hoy en cercanías de la villa de emergencia conocida como Puerta 8, en el partido de Tres de Febrero, una zona caliente del narcomenudeo.
“En el interior del vehículo donde viajaba el niño muerto se secuestraron vainas servidas, lo que significa que desde el auto se hicieron disparos”, dijo una fuente con acceso al expediente.
En el trayecto de la persecución, según los voceros consultados, también se secuestraron vainas servidas de proyectiles que habrían sido disparados desde el auto en el que viajaba U. A. G., de 12 años, y otros ocupantes que lograron escapar de la policía.
“U. A. G. había sido involucrado en una causa por encubrimiento agravado del 27 de octubre pasado. En redes sociales se publicaron fotos de él con un arma de fuego en sus manos”, dijeron fuentes judiciales.
El caso es investigado por la fiscal Gabriela Pino, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°6 de San Martín. La representante del Ministerio Público convocó a personal de la Gendarmería Nacional para que realice los peritajes balísticos y otras medidas de prueba.

El automóvil en el que viajaba U. A. G., un Fiat Fiat Uno Van Fire blanco, no tenía impedimentos para circular, por lo que se sospecha que los dos mayores que lograron fugarse habrían evadido el control policial por algún pedido de captura o bien para ocultar la portación de armas de fuego.
“La persecución comenzó cuando oficiales del Comando de Patrullas de Tres de Febrero de la policía bonaerense intentaron identificar a los ocupantes de un Fiat Uno blanco, que se dieron a la fuga y a los tiros. Los uniformados se defendieron de la agresión y se generó un tiroteo donde murió el niño de 12 años”, dijeron voceros del caso.
Por el momento no se determinó si U. A. G. fue uno de los ocupantes del auto que disparó contra la policía. La fiscal Pino espera el resultado de la autopsia.
En redes sociales, amigos de U. A.G. lo despidieron. “Mal ahí, wuachito chispa, cansado de subirte a trucho y hacer maldades con la banda. Te voy a extrañar. Hoy me toca despedirte; se me fue mi compañero rata y ahora vos, wachito atrevido”, decía una de las publicaciones.
La fiscal Pino ordenó el secuestro de las armas reglamentarias de los dos uniformados que participaron de la persecución y tiroteo. Se trata de un subteniente y oficial del Comando de Patrullas de Tres de Febrero.
“La Justicia no tomó temperamento alguno con los dos uniformados. Solo les informó de la formación de la causa y diligencias de rigor”, informaron fuentes policiales.
Por el momento, la causa se instruye como homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Zona caliente
Puerta 8 es una zona caliente del narcomenudeo en el conurbano bonaerense. El nombre del asentamiento saltó a las crónicas policiales en febrero de 2022 cuando la banda narco liderada por Miguel Ángel Villalba, conocido por su apodo de Mameluco, vendió dosis de cocaína adulterada con carfentanilo.
La “droga fea”, como la definieron los propios integrantes de la organización criminal, provocó 24 muertes y 80 internaciones. Las víctimas, en su mayoría, habían comprado la cocaína adulterada en búnkeres de Puerta 8.
Escuchas telefónicas fueron claves para determinar que había sido la banda de Maleluco, la organización que comercializó las dosis de cocaína mezclada con carfentanilo, un opioide 10.000 veces más fuerte que otras sustancias como la heroína y el fentanilo.
“Todas las cagadas que hicieron, tiraron a la cancha lo que no estaba para tirar, hicieron todo cagada”, decía molesto, pero con voz pausada desde el penal de Rawson, Mameluco. Su interlocutor, Matías Pare y Ruiz, apodado Mocho, respondió: “Sacaron la droga fea, la sacaron a vender acá a la mañana”.
Para la Justicia no había dudas de que Mameluco y Mocho hacían referencia a las dosis de cocaína adulterada que provocaron 24 muertes.
Villalba estaba en la cárcel de Rawson, Chubut, cumpliendo una pena a 27 años de prisión por narcomenudeo y lavado de activos, pero su organización seguía activa, precisamente, en Puerta 8 y El Gaucho, también en Tres de Febrero.
En su momento, la jueza federal de San Martín Alicia Vence les atribuyó a al clan Villalba y sus cómplices la comercialización de la cocaína con carfentanilo, “el poder de disposición que poseían sobre los 480 envoltorios de nylon color rosado anaranjado” con esas mismas sustancias que la policía bonaerense incautó el 2 de febrero, cuando irrumpió en el búnker de Puerta 8, y “la tenencia que detentaban” ese mismo día “de dos bolsas de nylon con 3346 envoltorios” más, a muy pocas cuadras de ahí, en una casa de guarda en Loma Hermosa.
Incluso después de las primeras muertes, la banda de “Mameluco” tenía casi un kilo más de cocaína con carfentanilo fraccionado, empaquetado y listo para vender.
El juicio, finalmente, comenzó en septiembre pasado y está a cargo del Tribunal Oral en lo Federal (TOF) N°5 de San Martín.
El juicio no trat las muertes de los 24 consumidores como homicidios. El debate busca establecer cómo se organizaba la venta de los lotes adulterados, la ruta del carfentanilo (comercialización, importación y exportación), el rol de cada acusado en la estructura criminal y los vínculos con sectores de la policía bonaerense, a quienes la investigación señala por haber brindado cobertura a la banda narco.
La jueza Vence -a cargo de la instrucción- no encontró elementos de dolo, es decir, que hayan vendido la mezcla sabiendo que podía provocar consecuencias letales. Aun así, las partes buscan desentrañar cómo ingresó el carfentanilo —un opioide 100 veces más potente que el fentanilo y usado como tranquilizante de elefantes— al circuito local de corte de cocaína. A pedido de acusación y defensas, el Tribunal podría citar a autoridades regulatorias de importación y comercialización para reconstruir un posible desvío al mercado ilegal.
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