Reabrir expedientes permitió la captura de más de 8400 prófugos

El reciente arresto de Víctor Reyes Zubieta, el narco buscado desde 2010
El reciente arresto de Víctor Reyes Zubieta, el narco buscado desde 2010 Crédito: Ministerio de seguridad
A partir de una nueva asignación de prioridades en el sistema de búsquedas se mejoró la eficacia para el arresto de evadidos que habían eludido la Justicia durante muchos años
Daniel Gallo
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7 de abril de 2019  

Tres años antes había decidido no volver a prisión. Debía estar tras las rejas durante 22 años después del asesinato cometido en el distrito bonaerense de 25 de Mayo . Estaba beneficiado con salidas transitorias cuando pensó que cualquier cosa sería mejor que regresar a la Unidad 4 de Bahía Blanca . Se fugó y por un tiempo le fue bastante bien. Consiguió trabajo como peón rural, se estableció en la localidad de Guaminí, cerca de la zona donde mató a un anciano, pero a la vez lo suficientemente lejos como para que algún vecino lo reconociese. José María Francia Meller estimó que ya nadie estaría tras sus pasos, se relajó, generó nuevas amistades y, en estos tiempos de relaciones mediadas por las redes sociales, compartió fotos de asados y rondas de mate en Facebook. Su error fue sentirse fuera del radar policial. Un equipo de detectives de la PSA tenía asignado su expediente y la búsqueda estaba activa. Fue atrapado delante de sus compañeros en un criadero de ganado y su historia pasó a ser una más de las de 8418 prófugos encontrados desde 2016 por el Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos (Cufre).

A partir de la puesta en funcionamiento de esta sistema se categorizaron los casos de prófugos, se repartieron los casos entre las cuatro fuerzas federales y se determinaron prioridades en la investigación criminal. La intención oficial fue reactivar búsquedas que habían quedado relegadas por el paso del tiempo y la acumulación de nuevos expedientes.

El año pasado se alcanzó una cifra récord de 2920 evadidos que fueron nuevamente esposados. Algunos cayeron por el incentivo que otorga el sistema de recompensas, tal como ocurrió en 2017 con Claudio Minnicelli, el cuñado del detenido exministro Julio De Vido. Alguien lo reconoció como el parroquiano que tomaba a menudo café y leía los diarios en un bar en Chapadmalal. Pasó el dato y fue arrestado. Otros fueron detenidos en operativos de identificación en los alrededores de los estadios de fútbol. La pasión por una camiseta llevó a varios de regreso a la cárcel no solo en la ficción de El secreto de tus ojos. En la mayoría de los casos esas capturas fueron gestadas por la investigación de detectives policiales.

Cuentas pendientes

"Aquellos que cometieron algún delito rendirán cuentas ante la Justicia" es el lema impulsado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, cuando respalda los operativos de búsqueda y captura coordinado por el Cufre, comando coordinado por el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, y el subsecretario de Políticas de Seguridad e Intervención Federal, Darío Oriquieta.

Los funcionarios nacionales asignados al Cufre analizan los casos pendientes, priorizan las investigaciones de acuerdo con la información disponible y tras ese proceso de evaluación asignan el expediente a una fuerza y siguen el desarrollo de la búsqueda.

Uno de los últimos golpes al delito originado en la distribución de tareas del Cufre fue la captura en la noche del pasado martes de uno de los principales narcos que operan en la ciudad de Buenos Aires. El pedido de captura sobre Víctor Reyes Zubieta estaba vigente desde 2010. Pese a ser considerado la mano derecha del peruano Marco Estrada Gonzales, conocido y temido como Marcos, el expediente de Reyes Zubieta no figuraba dentro de las prioridades hasta que se asignó la misión específica a investigadores de la Gendarmería. Esos detectives determinaron las costumbres del buscado y establecieron la posibilidad de que visitase en forma cotidiana un bar porteño. Allí lo encontraron finalmente tras casi una fuga prolongada durante casi una década.

En ese caso el trabajo fue más complejo por la sagacidad del evadido para borrar sus rastros. Otros no son tan cuidadosos y dejan sus rastros en las redes sociales. En el Ministerio de Seguridad recuerdan la captura de Eduardo Bairgian, sospechoso de aportar la logística para movimientos de los líderes de Los Monos en las calles porteñas. Habría colaborado con Ramón Machuca, conocido como Monchi Cantero. Bairgian había cerrado sus redes sociales, pero su esposa se mantenía activa en Facebook. Cuando ella posteó que se preparaba para un gran festejo de cumpleaños fuera de su casa, los detectives de la Policía Federal vieron su oportunidad y se apostaron alrededor del domicilio en Juan Agustín García al 5900. Cuentan que Bairgian llegó en un BMW negro recientemente adquirido. También él quedó como parte de los 8418 prófugos capturados.

Coordinan con España para dar con fugitivos

La búsqueda activa de prófugos alcanza también a quienes buscaron refugio fuera de las fronteras nacionales. El Ministerio de Seguridad de la Nación tiene un protocolo de colaboración con las autoridades españolas para incrementar los esfuerzos mutuos para capturar a evadidos. En los últimos días, la ministra Patricia Bullrich presentó el resultado de esa cooperación internacional: 36 sospechosos fueron detenidos en ambos países. Las causas que motivaron las órdenes de arresto fueron causas por blanqueo de capitales, abuso sexual, tráfico de drogas y homicidio.

La llamada Operación Transatlántico , llevada a cabo por la Policía Federal Argentina (PFA) y la Policía Nacional española, permitió localizar a 16 personas prófugas en Europa y a 20 en nuestro país.

Durante una conferencia de prensa junto a autoridades argentinas y españolas, Bullrich detalló que la operación comenzó a gestarse en septiembre de 2017, en el marco de un curso sobre la investigación federal de fugitivos, dictado por la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones de la PFA, del cual participaron funcionarios de la fuerza española. Allí se detectó que en muchos casos delincuentes evadidos de la Justicia argentina se ocultaban en España y viceversa, lo que llevó a que entre ambas instituciones se iniciara un trabajo de recolección de datos y análisis para determinar qué prófugos podrían encontrarse en cada país. El primer arresto se concretó en marzo del año pasado, cuando fue atrapado un argentino acusado de blanqueo de capitales.

"Es la primera parte de un trabajo que ya tuvo un enorme logro con las detenciones. Esta acción puede significar un paso adelante para nuestras sociedades, logrando extirpar a estos prófugos que intentan esconderse y rearmar sus vidas en otro país. Que sepan que a partir de ahora hay dos fuerzas y una organización que van a evitar que eso suceda", afirmó Bullrich.

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