Rosario sangra: 17 homicidios en solo dos semanas por venganzas y guerras entre bandas

Un enfrentamiento entre bandas narcos se produjo hoy al mediodia frente al cementerio la piedad de Rosario, cuando un grupo de gente asistia al entierro de un familiar muerto en un tiroteo anterior. Hay un joven herido grave.
Un enfrentamiento entre bandas narcos se produjo hoy al mediodia frente al cementerio la piedad de Rosario, cuando un grupo de gente asistia al entierro de un familiar muerto en un tiroteo anterior. Hay un joven herido grave. Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Germán de los Santos
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15 de septiembre de 2020  • 12:54

ROSARIO.- Una fuerte conmoción generó en esta ciudad el homicidio de una adolescente de 14 años que recibió un balazo en la cabeza mientras lavaba los platos en su casa. El crimen de esta joven se produjo en medio de una ola de violencia criminal que asfixia Rosario: en septiembre se produjeron 17 asesinatos en los últimos 15 días, en su mayoría ejecuciones de sicarios que dirimen problemas del negocio de la venta de drogas con ráfagas de sus pistolas calibre 9 milímetros.

Unas horas después del trágico crimen de la adolescente se produjo un nuevo homicidio en el norte de Rosario, en una situación similar.

Un ataque a balazos contra una residencia en Nuevo Alberdi, el norte de Rosario, le provocó la muerte a Ezequiel Cejas Braiton, de 20 años, y dejó heridas a cuatro personas, entre ellas, el padre de la víctima. Este martes a la tarde en otro tiroteo fue herido un niño de tres años junto con su padre en el barrio Lisandro De la Torre. El chico recibió un balazo en el brazo derecho y su padre, en la espalda. Ambos están internados.

El colegio Nuestra Señora de la Rocca, donde concurría Tiziana Espósito, realizó un homenaje a la joven, que es hija de un policía de Rosario. Los vecinos y alumnos llevaron dibujos y carteles para recordar a la niña. Durante la tarde fueron detenidos dos hombres como posibles autores del asesinato. Estos dos sospechosos serían los responsables de disparar contra tres casas. Uno de los tiros impactó en la cabeza de Tiziana y le provocó la muerte pocos minutos después.

El ministro de Seguridad provincial, Marcelo Saín, opinó que esta nueva serie de asesinatos -ocho desde el viernes pasado- "está vinculada a las economías criminales y a las disputas por el mercado de drogas".

"Matan a uno y después asesinan a otro", apuntó Saín, en diálogo con Radio Sí, de Rosario.

"Acá hay un juego de economías ilegales en un contexto en el que, creo, hay poco dinero debido a la pandemia. Hay poco dinero en el comercio, hay poco trabajo, hay gente desocupada, por todo lo que viene ocurriendo en Argentina y en el mundo. Y hay poco dinero en el crimen. Pero hay una disputa comercial que se dirime de la única forma en que se dirimen los conflictos en Rosario en los últimos tiempos, que es de esta manera", afirmó.

Por su parte, María Eugenia Iribarren, fiscal general de Rosario, reconoció que la violencia "es alarmante en Rosario", donde -según la funcionaria- "hay días donde se producen más de 20 ataques a balazos contra casas".

Esta metodología violenta se impuso hace más de dos años, cuando Los Monos empezaron a atacar los frentes de las residenciales de jueces y funcionarios judiciales. Otras bandas tomaron como modelo esta forma de intimidación que muchas veces termina de manera trágica.

En enero pasado, cuando se produjo otro pico de asesinatos, similar al que sacude ahora a esta ciudad, el ministro había afirmado: "Hubo un proceso criminal de desestabilización política y una suerte de ejercicio del terrorismo urbano por parte de grupos criminales que fueron aliados históricos de la alta jerarquía de la Policía". En ese momento se había producido un ataque a balazos contra el casino de Rosario, ejecutado por la banda de Los Monos, que provocó la muerte del gerente del Banco Nación Enrique Encino, alcanzado por uno de los proyectiles cuando fumaba en un balcón del edificio.

Ahora, en medio de una pandemia que genera pánico, con un sistema de salud cerca del colapso en Rosario, las balas suman pavor. Provocan que las camas de terapia no estén ocupadas solo por causa de pacientes con Covid-19. Y agregan víctimas a una nómina extensa que dejó más de 1300 muertos en Rosario desde que, a partir en 2012, estalló en esta ciudad una dinámica de violencia particular, que sustenta un modelo de negocios en el que cualquier problema del rubro de la venta de drogas se "soluciona" con municiones de 9 mm.

Se produjeron doce asesinatos en la segunda semana de este mes, con casos que generan terror, pánico, con varias víctimas inocentes que cayeron producto de una espiral de locura capaz de colocar a un muchacho con un arma en la mano disparando sin sentido, en ocasiones, sin siquiera un blanco definido.

Un enfrentamiento entre bandas narcos se produjo hoy al mediodia frente al cementerio la piedad de Rosario, cuando un grupo de gente asistia al entierro de un familiar muerto en un tiroteo anterior. Hay un joven herido grave.
Un enfrentamiento entre bandas narcos se produjo hoy al mediodia frente al cementerio la piedad de Rosario, cuando un grupo de gente asistia al entierro de un familiar muerto en un tiroteo anterior. Hay un joven herido grave. Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

El lunes al mediodía se desató un tiroteo infernal en la puerta del cementerio La Piedad. Un joven de 24 años recibió un balazo en la cabeza y se encuentra internado en estado crítico. Los atacantes esperaron que el cortejo fúnebre, del que participaban 10 personas, el máximo permitido por protocolo por la pandemia del Covid, saliera del cementerio, donde acababan de inhumar a Iván Leguizamón, un joven de 24 años que fue asesinado el viernes a la noche en Colombres al 1700, cerca de un búnker de droga atribuido a Ariel Maximiliano Cantero, alias "Chanchón", uno de los hijos de Máximo, "El Viejo", histórico líder de la banda de Los Monos.

Cuando los vieron salir comenzaron a disparar contra los familiares y amigos del fallecido y se desató un tiroteo que encendió el pánico entre la gran cantidad de gente que suele circular por esa zona. Unas horas después, durante la tarde, Tiziana Espósito, de 14 años e hija de un policía, fue alcanzada por un proyectil que impactó en su cabeza cuando su casa fue blanco de un ataque a balazos. Los investigadores aún no lograron pistas firmes para determinar si los disparos iban dirigidos a ese lugar, porque tres residencias resultaron baleadas.

Los vecinos relataron a los medios de prensa que dos hombres pasaron caminando y comenzaron a disparar contra "dos o tres casas". Luego se subieron a un taxi y escaparon. Este martes fue detenido el dueño de ese taxi, que hizo la denuncia por el robo del vehículo, pero su testimonio resultó muy confuso y sospechoso para los investigadores.

El sábado a la tarde, Emiliano Soto, jugador de las inferiores del club Argentino de Rosario, fue baleado cuando un grupo de "soldaditos" disparó a mansalva en la plaza de Colombres al 2800, en el barrio Godoy, donde el chico estaba con su novia. El futbolista no era blanco de ningún ataque. Su familia, que marchó por el barrio Cabín 9 para reclamar justicia, dice que lo mataron por "error".

Este nuevo pico de balazos creció tras una madeja de hechos que sirven de contexto, aunque quizá no configuran el principal catalizador, pero ayudan a arrimar interrogantes. La violencia ya está naturalizada en la provincia de Santa Fe como un paisaje cotidiano, pero estos borbotones de sangre presionan para que se produzcan intervenciones de urgencia, como ya pasó en años anteriores con una única receta infalible en épocas proselitistas: el desembarco de gendarmes visibles en las avenidas como un remedio poco duradero. Desde 2014 en cinco oportunidades arribaron refuerzos de fuerzas federales a Santa Fe.

En lo que va de este año se produjeron 144 homicidios. A la par se sucedieron cambios en la estructura policial de manera permanente. Solo el aislamiento obligatorio decretado el 20 de marzo logró frenar la violencia por unas semanas.

Saín nombró hace 15 días una nueva cúpula policial, encabezada por Daniel Acosta y Jorgelina Llopart, que fue recibida con 17 asesinatos en dos semanas. Es la cuarta generación de jefes de la Unidad Regional II que designó el ministro desde que llegó al cargo en diciembre pasado.

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