Las víctimas fueron halladas inconscientes en un departamento de la calle Mercedes al 4400; Ramiro Heredia se refirió en LN+ a las causas del episodio, tras las pericias en el lugar
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La tragedia ocurrida en Villa Devoto, donde murieron una niñera y dos niños de 2 y 4 años, volvió a poner en foco un riesgo que se repite cada año: la intoxicación por monóxido de carbono. Las pericias confirmaron que el origen fue una deficiente evacuación de gases de combustión de un calefón, agravada por una obstrucción en el conducto de ventilación, lo que generó una acumulación letal dentro del departamento.
En diálogo con LN+, el médico clínico Ramiro Heredia explicó en detalle por qué este tipo de episodios son tan peligrosos y difíciles de detectar a tiempo.

Un gas silencioso y presente en los hogares
“El monóxido de carbono está presente en todos los hogares en cantidades ínfimas”, señaló Heredia. Según precisó, se genera en cualquier artefacto que funcione por combustión: calefones, termotanques, estufas o cocinas, independientemente del combustible que utilicen.
A diferencia del gas natural, el monóxido tiene una característica que lo vuelve especialmente riesgoso: no tiene color, olor ni sabor. “El monóxido de carbono no nos avisa, el gas sí, tiene como olor a cebolla”, remarcó el especialista.
Según se determinó tras las pericias realizadas por la Policía Científica y por Bomberos de la Ciudad, el hecho fue provocado por “la acumulación de gases de combustión generados por el calefón instalado en el departamento, que no lograban ser expulsados correctamente al exterior”, indicaron los voceros a LA NACION.

Síntomas que confunden
Otro de los factores que explican la gravedad de estos cuadros es que los síntomas iniciales suelen ser muy confusos. Dolor de cabeza, náuseas, vómitos, cansancio extremo o sensación de agotamiento pueden confundirse fácilmente con un malestar común.
“Siempre nos llama la atención cuando hay más de una persona afectada en el mismo lugar, o cuando también aparecen síntomas en mascotas”, explicó Heredia. Eso suele ser una señal clave de intoxicación ambiental.
Además, la exposición no es inmediata: el monóxido actúa de manera progresiva, a lo largo de varias horas.
Qué pasa en el cuerpo al inhalarlo
El médico detalló que, una vez inhalado, el monóxido de carbono llega a los pulmones y se une a la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos encargada de transportar oxígeno. “El monóxido tiene mucha más afinidad por la hemoglobina que el oxígeno. Entonces, desplaza al oxígeno y no lo deja llegar a los tejidos”, explicó.
Ese proceso genera una hipoxia, es decir, un déficit de oxígeno en órganos vitales, lo que provoca el deterioro rápido del organismo.
Prevención: la clave para evitar tragedias
Heredia fue contundente al remarcar que la mayoría de estos casos son prevenibles. Entre las principales recomendaciones, destacó:
- Ventilar siempre los ambientes, incluso en días fríos
- Controlar calefones, estufas y termotanques al menos cada dos años
- Verificar que los conductos de ventilación estén libres y en buen estado
- Ante síntomas compatibles, abrir ventanas, apagar los artefactos y llamar de inmediato a emergencias
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