Vendían termos de una primera marca internacional, pero eran truchos y peligrosos para la salud
El juez federal de Campana, Adrián González Charvay, le solicitó a las autoridades competentes el retiro de la mercadería a la venta
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Por Internet se ofrecían a la venta termos, botellas, vasos térmicos y mates marca Stanley. Pero los productos comercializados no eran originales, eran truchos. Aún peor fue cuando se conoció el resultado de un peritaje ordenado por el juez federal de Campana, Adrián González Charvay: “todo material no autorizado que esté en contacto con alimentos implica un riesgo potencial para la salud, porque no se puede asegurar que no libere sustancias nocivas al alimento que se encuentre en contacto”.
Así lo informaron a LA NACION fuentes judiciales. Tras conocer el resultado del peritaje, hecho por profesionales del Laboratorio Nacional de Referencia, Dirección, Fiscalización y Control del Instituto Nacional de Alimentos (INAL), que depende de la Administración Nacional de Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), el magistrado le indicó a las autoridades competentes que adoptaran “los temperamentos y recaudos que estimara corresponder en relación al retiro de dichos productos del mercado y/o a la difusión pública de los potenciales riesgos que la utilización de los mismos entrañan para la salud de las personas”.
La investigación, de la que también participa el fiscal federal de Campana, Sebastián Bringas, comenzó el mes pasado después de una denuncia presentada por la firma Parallel SA, representante en la Argentina de Stanley, ante la División Antifraude de la Policía Federal Argentina (PFA).

Tras las tareas de campo y demás medidas de prueba hechas por detectives de la PFA, se determinó la ubicación de un local situado en Pilar donde se comercializaban los supuestos productos Stanley ofrecidos en la Web.
“Por las características de los productos exhibidos para la venta, a simple vista, se determinó que podían ser falsificados”, dijeron las fuentes consultadas.
Entonces, el magistrado ordenó un allanamiento en el citado local de Pilar donde se secuestraron 156 productos que resultaron ser apócrifos. Todos llevaban el logo y el nombre de la firma Stanley.
“Como resultado de los allanamientos ordenados se efectuó un examen de visu de un teléfono celular perteneciente a la propietaria de uno de los locales y ello derivó también en allanamientos en San Miguel y Chivilcoy, donde se procedió al decomiso de 299 productos con identificación de las marcas Stanley y Apple, aparentemente apócrifos, destinados a la comercialización”, sostuvieron fuentes judiciales.
El peritaje hecho en el Laboratorio Nacional de Referencia, Dirección, Fiscalización y Control del INAL determinó que parte de los productos no cumplen con el Código Alimentario Argentino (CAA) al estar hechos con aleaciones de acero inoxidable que no están autorizadas por la normativa vigente por lo que, aclara que todo material no autorizado que esté en contacto con alimentos implica un riesgo potencial para la salud, porque no se puede asegurar que no libere sustancias nocivas al alimento que se encuentre en contacto".
Entonces, hoy, el juez González Charvay le hizo saber al INAL las conclusiones del peritaje “con el objeto de que, en el marco de las potestades que le son propias, adoptara los temperamentos y recaudos que estimara corresponder en relación al retiro de dichos productos del mercado y/o a la difusión pública de los potenciales riesgos que la utilización de los mismos entrañan para la salud de las personas”.
El resultado del peritaje también se puso en conocimiento de los municipios de Pilar, San Miguel y Chivilcoy, donde estaban los locales donde se comercializaban los productos truchos.
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