Coco Oderigo, fundador de Espartanos: “Está en cada uno decidir si querés ser protagonista o víctima”
La fundación que revolucionó las cárceles acercando el rugby a los internos realizará su 5° convención anual en Eldorado, del 15 al 17 de octubre
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POSADAS.– La Fundación Espartanos, que hace 20 años empezó a revolucionar las cárceles argentinas con el rugby, llevando sonrisas y esperanza a vidas que muchas veces solo supieron de contextos de violencia y privaciones, desembarcó ayer en Misiones.
Eduardo “Coco” Oderigo, el fundador de Espartanos, se reunió con el gobernador Hugo Passalacqua y visitó una cárcel de mujeres en Fátima, un suburbio de la capital misionera, y un hogar de adolescentes judicializados.
El motivo fue la presentación de la 5° Convención Anual de Espartanos, que se realizará del 15 al 17 de octubre en Eldorado, localidad donde el rugby está presente desde hace diez años en la Unidad Penal III, que cuenta con 800 internos y un pabellón exclusivamente para el equipo de Los Toros.
De las cinco convenciones anteriores, las tres primeras se hicieron en Buenos Aires y una en Mendoza.
Se esperan entre 120 y 150 personas, entre voluntarios de Espartanos y organizaciones similares de por lo menos 21 provincias y países como Uruguay, Chile, España y Perú, para compartir experiencias.
“Misiones es especial para Espartanos: aquí tuvimos nuestra primera cancha. Cuando Jorge Brito [el dueño del Banco Macro, fallecido en noviembre del 2020] nos propuso empezar a construir canchas, las dos primeras elegidas eran Salta y Eldorado”, contó Oderigo en una conferencia de prensa, tras reunirse con el gobernador Passalacqua.

“El problema de Eldorado era que el terreno era una montaña, literalmente, con gran desnivel y muchos trabajos y altos costos. Pero Brito ya había elegido empezar por acá, y nos dijo: ‘¿Hay que cortar una montaña y sale más caro? Háganlo, yo lo pago’“, recordó Oderigo.
Este abogado que llegó a jugar en la primera del SIC protagonizó una jornada sin respiro en Posadas. Luego de la conferencia de prensa, se trasladó a la cárcel de mujeres de Fátima y a un hogar de adolescentes judicializados.
En los dos lugares, en pocos minutos desplegó su receta mágica: armó un pequeño “partido” con la ovalada y comprobó, una vez más, que ese deporte en estos contextos llega a obrar milagros.
“Había una chica que evidentemente estaba en un mal día. Me pareció una líder natural, pero con una actitud negativa. Y no paró de hablar por lo bajo durante nuestra visita, criticando todo, hasta que le propuse: ‘¿Por qué tiene que ser una o y no una y?”, relató.
“¿Por qué no podemos hacer rugby en la cárcel ‘y’ además otra cosa?“, ahondó Oderigo, durante su última actividad de la jornada, ya al caer la tarde: una charla motivacional, ante funcionarios y empresarios en el coqueto salón del Instituto Misionero de la Biodiversidad (Imibio), en el microcentro posadeño.
“Al final, cuando se iba, me dijo que iba a incorporar a la letra. Sentí que se abría y me dije ‘ya está’“, expresó quien ha impulsado y presenciado la transformación de cientos, sino miles, de vidas de presos endurecidos por experiencias límite, violencia, falta de oportunidades y destrato.

El mensaje de Oderigo, potente y que llegó a todos los presentes, emocionó con algunas de esas historias de transformación, tanto para el que es ayudado como para el voluntario que se acerca a Espartanos para dar una mano.
“Cada uno tiene que dar aquello que lo apasiona. A mí me tocó ayudar desde el rugby, mi pasión”, explicó, buscando conseguir voluntarios para llevar Espartanos a Posadas, donde todavía no está presente.
Una historia que conmovió fue la de Camila, la adolescente peleada con el padre que en un partido de rugby recibió una sorpresa cuando compañeras fueron a abrazar a sus familiares.
“Mi papá no me habla, seguro no vino”, le dijo la chica a Julián Weich, reconocido voluntario de Espartanos, relató Oderigo. Pero el padre sí había ido. Y cuando Camila lo vio, se acercó dudando sobre su actitud, sin saber ella bien qué hacer. Hasta que se paró frente a él y no hicieron falta las palabras: padre e hija se fundieron en un larguísimo abrazo, con lágrimas de perdón y felicidad.
El abrazo es una parte fundamental del rugby y de la transformación de corazones endurecidos, explica Oderigo. “Si le agregás palabras, quizás le quitás fuerza”, dice.
“Nosotros no hacemos nada, lo hacen todo ellos. Nosotros somos como el escultor, que talla una piedra, pero la obra de arte ya estaba ahí”, describió Oderigo, cuya obra inspiró el año pasado una serie en Disney+ (Espartanos, una historia real) protagonizada por Guillermo Pfening.
También su obra ameritó en 2025 el lanzamiento del libro Espartanos, reescribiendo historias, de editorial Sudamericana, en coautoría con Carlos R. Roberts.
“Cada uno decide qué quiere ser con su vida, si quiere victimizarse y quedarse ahí, que seguro va a encontrar pretextos, o ser protagonista, sacar lo mejor de sí”, desafió a la audiencia.
Espartanos en Misiones
La historia de Los Espartanos en Misiones arrancó cuando, en 2016, el rugbier Mariano Hernando volvió a su Eldorado natal tras recibirse en La Plata de profesor de educación física.
Casi en paralelo a Espartanos, y sin ningún contacto con ellos en los primeros años, Hernando golpeó las puertas de los jefes del Servicio Penitenciario local hasta que logró convencerlos de que lo dejaran entrenar a un grupito de internos.

Su historia es casi calcada a la de Oderigo en el penal de San Martín. Los primeros tiempos fueron difíciles, marcados por la desconfianza y el escepticismo de hombres curtidos que pensaban lo mismo: “Este la semana que viene no vuelve”.
Pero el rugby, el contacto de los tackles, tienen algo especial en estos hombres privados de su libertad, acostumbrados la mayoría a la violencia, muchos de ellos condenados por homicidio.
“Algo tiene que los hace sacar lo mejor de sí, su mejor versión, y aparecen valores como el espíritu de equipo, la solidaridad y el compañerismo, y sobre todo sentirse parte de algo, revalorizados. Son vistos desde otro lugar personas que muchas veces nunca tuvieron a nadie que creyera en ellos”, explicó Hernando, en diálogo con LA NACION.
Hernando y un pequeño grupo entre los que se cuentan Patricio Flores –vicepresidente de la Unión de Rugby de Misiones (Urumi)– y Tiago Silva hicieron crecer a Los Toros y hasta los llevaron a jugar una final del Torneo Integración de la Urumi, conformada por equipos de intermedia de Misiones y el norte de Corrientes.
En 2019 se incorporó a ese pequeño grupo, que necesita de apoyo de los empresarios misioneros, Ignacio Schwelm, nieto del fundador de Eldorado. En 2022 se creó la Fundación “Tackleando Muros”, que luego se integró a la red Espartanos.
“Queremos que las empresas se animen a darles trabajo a los jugadores que quedan en libertad, la mayoría son de Misiones y se van a quedar acá. Si lo digo yo, no me van a hacer caso. Pero si vienen y ven lo que estamos haciendo en Eldorado, va a ser distinto, así que están todos invitados, vengan a conocernos”, invitó Oderigo.
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