Coronavirus: el 80% de los contagiados se recupera sin tener que internarse

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Martín De Ambrosio
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5 de abril de 2020  • 14:01

Pese a las numerosas tragedias de todo tipo que está generando la pandemia, la gran mayoría de los contagiados con el nuevo coronavirus se recuperarán y muy posiblemente quedarán inmunizados para posibles rebrotes. El número estándar repetido por los expertos es que, entre aquellos a los que les ingrese el virus al cuerpo, el 80% ni siquiera necesitarán internarse; un 15% sí requerirá atención médica en una institución; el restante 5% demandarán cuidados intensivos, incluyendo ventilación mecánica (de este número saldrán los fallecidos). Esos porcentajes se repiten desde los primeros informes de los médicos chinos, allá por febrero, y se mantienen en Europa y los Estados Unidos.

Desde luego, tampoco es una "gripecita", como minimizaron algunos líderes, sino una "gripaza". Según definió Anthony Fauci, el más importante entre los infectólogos de Estados Unidos, este virus ataca como una gripe en cuanto a los síntomas principales pero resulta una diez veces peor: explicó que la letalidad es del 1% versus el 0,1% (o menos) de la gripe estacional, ambas con el mismo grupo preferido de acción (aunque no el único): mayores y con enfermedades preexistentes.

De todos modos, se trata de un número dinámico y también en discusión: la Organización Mundial de la Salud cifra la letalidad entre el 3 y el 4%, pero expertos argentinos como Fernando Polack, director de la Fundación Infant, cree que finalmente estará por debajo del 1%, posiblemente en el 0,5%. Igual de moderada es la opinión del principal referente de la salud pública británica, Chris Whitty.

No obstante, hoy la relación entre aproximadamente un millón de casos confirmados y cerca de 60.000 fallecidos, da ese número por encima del 5%. Pero se supone que quienes en todo el mundo sufren síntomas menores (¡o ninguno!) hacen que ese número en realidad sea más bajo en relación con la población total de infectados.

Como se afirma de manera reiterada, la pandemia está en desarrollo y todos los números, aunque dejan entrever la realidad, son provisorios. Lo que también se desconoce, y suma al cóctel pandémico, es cómo efectivamente este coronavirus desencadena los casos más graves. Al tratarse precisamente de un virus nuevo, es mucho lo que los médicos desconocen respecto de cómo funciona exactamente (si es que ataca a los pulmones y luego a la sangre, o a la inversa), y a qué se debe su letalidad.

Fuente: LA NACION - Crédito: Augusto Famulari

Esto hace que también los tratamientos se prueben un poco a ciegas y con hipótesis arriesgadas y escasas evidencias, y así genera la ira de los revisores de papers. También es mínimo lo que se sabe respecto de si puede dejar algún tipo de secuelas: lo más probable es que se comporte -nuevamente- como una gripe y hasta que genere memoria inmunológica para la próxima vez que se esté en contacto con el virus. Pero, lo dicho, aún hay muchas incógnitas pese a que la comunidad científica mundial se aboca por entero a dar respuestas.

La mutación

Otro asunto es la mutación del virus, que en ocasiones se presenta como algo que generaría aún más daño. Lo cierto es que quizá sea al revés: las mutaciones deberían hacer que baje la agresividad de este SARS CoV-2. Como señala el investigador del Conicet y exrector de la Universidad Nacional de Quilmes Mario Lozano, las mutaciones son habituales y parte de un proceso biológico súperestablecido, ya que es la manera en que se adapta a las células humanas.

"Hay que tener en cuenta que cuando hay tanta dispersión de un virus, como ahora, se va convirtiendo en más atenuado con el tiempo", dice Lozano, autor de un libro de divulgación titulado Ahí viene la plaga.Virus emergentes, epidemias y pandemias, pronto a reeditarse. La lógica es que el virus no sobrevive sin un huésped y si los mata a todos se queda sin poder multiplicarse (o reproducirse).

"La población viral a lo largo de los años estará más atenuada y producirá menos enfermedades. Si se muere el huésped, también muere el virus. Entonces, tienen como estrategia no matarlo. Las mutaciones son cambios hacia una menor mortalidad", explica.

Lo cierto es que la Argentina encara la última de las cuatro semanas de aislamiento obligatorio con la curva de casos de Covid-19 apenas por encima de la curva más optimista planteada por los expertos en los escenarios previos. "Los números indican un crecimiento limitado de los casos, por ahora", confirmó Florencia Cahn, infectóloga Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología y miembro del equipo de asesores presidenciales. "Pareciera que está funcionando la cuarentena", agregó.

Ayer, la secretaria de acceso a la salud, Carla Vizzotti, dijo que "hay dos países que lograron achatar la curva y en esos dos países el aislamiento duró cinco semanas". ¿Anunciará Argentina la cuarentena obligatoria hasta el 20 de abril? Es posible, pero la decisión será tomada más cerca de la fecha límite. Como sea, se establecerá una segunda fase de la cuarentena, con la apertura de ciertas actividades de manera escalonada, pero no para los grupos de riesgo.

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