Coronavirus. ¿Los jardineros pueden seguir trabajando en los barrios cerrados?

Lucía Cullen
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27 de marzo de 2020  • 15:58

"¿Alguno sabe dónde puedo conseguir una bordeadora?", pregunta un vecino del barrio cerrado Laguna del Sol del partido de Tigre en el grupo de Whatsapp de los propietarios. A partir de que se declaró por Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 297/2020 el "aislamiento social preventivo y obligatorio" para prevenir el coronavirus , en ese country se prohibió el ingreso al personal de mantenimiento de los jardines y piletas.

Esta situación no es uniforme en todos los countries y barrios cerrados del país . Si bien el Poder Ejecutivo determinó a través del articulo N ° 6 del presente decreto, que "las personas afectadas a actividades esenciales en la emergencia están exceptuadas del cumplimiento", algunos oficios, como los nombrados, quedan en una zona gris, sujetos a la interpretación de la norma por la administración de cada barrio en particular.

"Los jardineros y pileteros podrán ingresar al Club. Se dedicarán exclusivamente a labores de corte de pasto y pileta que son esenciales para controlar la difusión de enfermedades", señala un comunicado de la administración del Martindale Country Club, del partido de Pilar. Para este barrio privado, "estos oficios son considerados esenciales y están amparados por el DNU".

De hecho, a los fines de "evitar la presencia de mosquitos transmisores de dengue, zica y chikungunya", ayer la Municipalidad de Pilar, estableció por ordenanza que el personal encargado de "tareas de desmalezado, jardinería, fumigación, tratamiento de ojos de agua y recolección de residuos domiciliarios", siempre y cuando cumplan con los requisitos preestablecidos, estarían comprendidos dentro del inciso N ° 22 del artículo N ° 6, en relación a las personas exceptuadas del cumplimiento de aislamiento obligatorio, conforme al DNU.

Situación repetida

Este escenario se repite en otras localidades. Tras la denuncia de vecinos del country Los Cardales de Campana , en contra de la administración por el supuesto incumplimiento de la norma de cuarentena, el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, ordenó ayer una custodia permanente de la Policía en la puerta de ingreso de este complejo habitacional, para "restringir el ingreso de personal de piletas y cortadores de pasto".

LA NACIÓN también consultó con la administración de Tortugas donde, hasta el momento, habilitan el ingreso de estos trabajadores. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Trabajo Nacional, dijeron a este medio que "este oficio no es una actividad esencial".

Los trabajadores del oficio consultados, expresan que si la situación se extiende, se tornará critica

En este contexto, aparecen diferentes posturas. Tras la prohibición, los propietarios de Golf Club Argentino, de la localidad de José C. Paz, entre otros barrios cerrados, están haciendo circular una carta instando a la administración a que habilite el ingreso a los jardineros, según dijo una vecina de este barrio, que prefirió preservar su identidad. "El lunes nos enviaron un comunicado que cada propietario debía ocuparse de su jardín. En mi caso, le voy a seguir pagando al jardinero, pero eso depende del criterio de cada uno", dice esta vecina.

Los trabajadores del oficio consultados, expresan que si la situación se extiende, se tornará critica. "En los countries de Tigre donde trabajo, no me están dejando ni siquiera entrar a cobrar", dice preocupado Julián García.

Único ingreso

Esteban Benítez Cardoso vive con su esposa y su hija de 14 años. Sus trabajos en el mantenimiento de jardines son la única fuente de ingreso en su hogar. A partir de que se declaró la cuarentena obligatoria, reunió el dinero que había cobrado de algunos clientes y compró los alimentos necesarios para afrontar el aislamiento. "Soy un trabajador informal como la mayoría los que nos dedicamos a este oficio y nuestras condiciones laborales son muy precarias. Decidí resguardarme para preservar la salud de mi familia y la mía. Tenemos lo justo y necesario para aguantar un mes".

En cuanto le llegó el comunicado de que la administración de Laguna del Sol restringiría el ingreso a cualquier persona ajena a los propietarios, Federico Steverlik, sacó del garaje su vieja máquina de cortar el césped y la acondicionó para mantener el jardín. "Considero que tengo la obligación moral de seguirle pagando al jardinero, mientras dure esta situación de fuerza mayor".

En el caso de su vecina, Ana –que prefirió preservar su apellido- se replica la misma postura. "Les encargué a mis hijos las tareas de jardinería y ya les comuniqué tanto al personal doméstico como a los que trabajan desde hace muchos años en el jardín, que tendrán garantizado el sueldo, mientras se mantenga el aislamiento".

"Yo me pedí por Internet una bordeadora y lo mismo están haciendo algunos vecinos. Esperemos que llegue pronto. Nos parece que lo mejor es que los jardineros y pileteros se preserven", dice Marina Marquez, vecina del barrio cerrado Santa Bárbara, de la localidad de Benavidez, de provincia de Buenos Aires.

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