Coronavirus: "No tiene sentido prohibir los aire acondicionados", dice un experto químico

El químico español José Luis Jiménez, de la Universidad de Colorado, Estados Unidos
El químico español José Luis Jiménez, de la Universidad de Colorado, Estados Unidos Crédito: Gentileza
Alejandra Folgarait
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22 de octubre de 2020  • 15:50

El anuncio de la prohibición del uso de aire acondicionados en hoteles y restaurantes de la Costa Atlántica generó revuelo, pero fue un enorme malentendido. Según explica en esta entrevista el químico José Luis Jiménez, de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, no es necesario eliminar los aire acondicionados de los ambientes. Basta con ventilarlos.

Aunque José Luis Jiménez es desde hace años uno de los mayores expertos del mundo en aerosoles, se volvió famoso desde que firmó varias cartas públicas junto con un puñado de científicos que reclamaron a las autoridades sanitarias el reconocimiento de que el virus que causa el Covid-19 se transmite no solo por gotitas de estornudos y tos sino también a través del aire en partículas muy pequeñas.

Hoy, el profesor de Química y Ciencias Ambientales nacido en Zaragoza, España, pero residente desde 1994 en Estados Unidos se hizo un espacio entre llamadas de todo el mundo para atender las preguntas de LA NACION y aclarar el tema que tiene en vilo a los argentinos preocupados por el calor en el próximo verano.

-Usted publicó una famosa carta para la OMS y, más recientemente, un artículo en la prestigiosa revista Science en la que, junto con otros científicos, advirtió sobre la transmisión aérea del nuevo coronavirus. ¿Ha cambiado algo en las recomendaciones sanitarias desde que hicieron la advertencia pública?

-Es un proceso gradual. Muchos países, como España, Alemania, Reino Unido, ya lo han aceptado y están tomando medidas para prevenir esa transmisión, aunque la OMS todavía no la acepte. El CDC (Centro de Control de Enfermedades) de Estados Unidos ya reconoce que la vía principal de transmisión es la inhalatoria. Aunque no lo aclare en forma directa, resulta claro que los aerosoles son la principal forma de contagio. Lo hacen confuso, pero está clarísimo [se ríe].

-¿Por qué cree que hay tanta resistencia a decirlo y se dan mensajes tan confusos a la población?

-Hay dos razones, en mi opinión. Por un lado, es una cuestión histórica. La epidemiología lleva 100 años diciendo que las enfermedades no se transmiten por el aire. Los profesionales de la salud nunca han estudiado los aerosoles porque no eran importantes para entender las enfermedades infecciosas. No tienen ni idea, es una cosa muy compleja y nos miran muchas veces como unos intrusos. Por el otro lado, hay una razón práctica para resistirse a reconocerlo. Si la transmisión aérea existe, hay que hacer mucho más que lavarse las manos, usar máscaras y mantener distancia. Algunas medidas son gratis, como hacer actividades al aire libre, pero otras, no. Y está la creencia de que va a generar miedo decirlo, cuando lo que da miedo, en verdad, es una pandemia fuera de control. Si le dijéramos a la gente cómo se transmite el virus realmente y cómo se puede parar el contagio, disminuiría el miedo y empezaría la acción.

-En la Argentina se anunció ayer que se prohibirán los aire acondicionados en lugares turísticos el próximo verano. ¿Es razonable?

-Eso es algo que solo he escuchado en la Argentina y creo que no tiene mucho sentido. Los aire acondicionados no son un problema en sí mismos. El problema es no ventilar. El aire acondicionado tipo split mezcla el aire y lo enfría, pero no tiene gran influencia en los contagios. Uno podría decir que el aparato hace llegar las partículas virales a las personas que están más lejos, pero también podríamos decir que les quita las partículas a las que están más cerca. Es un efecto que no importa mucho. Tampoco tiene tanto efecto el frío: aunque el virus sobrevive más a temperaturas bajas, los aire acondicionados no son muy relevantes. Lo que hay que hacer es poner el aire acondicionado y abrir también la ventana. Vamos a gastar más energía, pero hay que hacerlo porque estamos en pandemia.

-El tema del costo de la energía no es menor en un país como la Argentina. ¿Hay alguna alternativa a gastar más con los aire acondicionados? ¿Sirven los purificadores de aire?

-Hay muchos purificadores de aire y la mayoría no se deben usar. Hay que fijarse que tengan filtros tipo HEPA, que quitan todas las partículas del aire. Hay que colocarlos en el centro de la habitación y asegurarse de que sean adecuados al tamaño del cuarto. Por ejemplo, para una habitación de 30 metros cúbicos, hay que tener un filtro de aire limpio de 150 metros cúbicos por hora.

-¿Hay que introducir cambios en las escuelas, o alcanza con abrir las ventanas?

-Ventilar está bien, pero estamos recomendando usar sensores de dióxido de carbono (CO2) en las aulas, para medir el aire respirado que se comparte. Es un tema complejo, pero los chicos podrían medir la ventilación como trabajo en el aula cada día. Todos los lugares públicos deberían tener uno de estos medidores de dióxido de carbono en el futuro. Pronto va a ser tan común tener un medidor como tener un reloj de pared.

-Muchos dirán que es demasiado caro para implementarlo en un negocio, un bar o un aula.

-Hay que compararlo con los costos de la pandemia. Los casos de súper propagación ocurren en lugares poco ventilados, y causan el 80% de los contagios. En el caso del coro de Estados Unidos que estudiamos, calculamos que había 2500 ppm de dióxido de carbono en el aire en el lugar donde cantaban. Si hubiera habido 700 ppm, en vez de contagiarse 50 personas quizás se habrían contagiado 6 cantantes. Además, la ventilación es gratis si uno puede abrir las ventanas. Cuando llega el verano, lo mejor es hacer cosas al aire libre, incluso las reuniones de la oficina.

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