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¿Cuánto cuesta ser vegano?

Karina Ocampo
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28 de octubre de 2015  • 00:45

Ana vio un documental sobre animales y quedo conmocionada. Se trata de Earthlings y hasta entonces nunca se había planteado la posibilidad de dejar de comer carne y pensaba que el veganismo era un movimiento de activistas extremos. En Wikipedia encontró la definición: Es la práctica que consiste en abstenerse del consumo o uso de productos de origen animal. En el sentido más estricto, es una actitud ética caracterizada por el rechazo a la explotación de otros seres sensibles como mercancía, útiles o productos de consumo. A los animales se los considera iguales, con el mismo derecho a la vida que los humanos. Pero ¿cómo empezar? ¿Cómo tomar esa decisión y olvidarse de los asados de los domingos? El comienzo es lo más difícil, ¿Cuánto cuesta ser vegano?

Si tenemos en cuenta que una dieta omnívora contiene pollo, carnes rojas y pescados, verduras y frutas, cereales y legumbres, derivados en forma de harinas, (pastas, pan), lácteos y huevos, acorde con la guía alimentaria argentina del Ministerio de Salud, que también incorpora como novedad los frutos secos y las semillas; una dieta vegana al excluir las proteínas animales deja un espacio que tiene miles de opciones para llenar. No se trata de mover algunas piezas y reemplazarlas, sino de cambiar toda la estantería.

"Podés alimentarte de la manera más lujosa y cara como de la manera más económica y rentable", dice Luciano Bonfico, el creador del grupo Recetas Crudas en el que expone su manera de pensar y sentir con respecto a los animales. "Si comés arroz y lentejas, no vas a gastar tanto como si comés frutos secos, que son caros, pero no se requieren mucho. Con un puñadito por día está bien, sino estarías recargándolo de grasas".

Hay tantas dietas como personas, algunas más saludables que otras. La nutricionista naturista Natalia Amengual propone a través de los Círculos de Alimentación Consciente, el sistema 60/40 en donde el plato debe tener un 60% de verduras y un 40% de cereales o legumbres. El doctor Douglas Graham es el creador de la dieta 80-10-10, en la que un 80% son carbohidratos, en su mayoría frutas y verduras crudas, 10% son proteínas y otro 10% son grasas. Pero no todo es comida. Quien se proponga tener un estilo de vida consciente y vegano, debería empezar por pensar no solo en lo que come, sino también en lo que viste, calza y usa todos los días.

Cuadro comparativo

Los alimentos diarios

Verduras y frutas: La mejor elección es que sean orgánicas, libre de pesticidas, tanto por una cuestión ecológica como por el cuidado de la propia salud. Existe la opción del delivery, que te entrega los vegetales frescos a precios accesibles. Un bolsón mixto de frutas de 7 kg, puede encontrarse por $150 en La Orgánica, o con un mínimo de $350, uno recibe los productos de El Rincón Orgánico, en donde las manzanas rojas cuestan $39 el kilo, mientras que en Tallo Verde se consiguen a $45 las diez naranjas y a $30 las manzanas. De esta manera nos aseguramos de que los productos fueron certificados, aunque también hay variedad de huertas agroecológicas confiables. El Mercado de Bonpland o el de Dorrego implementan el comercio justo con un espíritu solidario. Y si dejamos de lado la cuestión orgánica, la Gran Barata reparte frutas y verduras del Mercado Central y actualiza todas las semanas diferentes canastas con hojas verdes, hortalizas y frutas, que van desde los $79 hasta los $189.

Cereales, legumbres, leguminosas y semillas. El arroz yamaní es una buena opción para consumir granos en su forma integral. A $15 el ½ kg en Almacén Natural, llega hasta $52 el que produce La esquina de las flores. En el mismo almacén las lentejas cuestan $16 y los garbanzos $22,50 el ½. Para reemplazar la carne, además de las conocidas hamburguesas de soja, hay de quínua, de porotos aduki. En Jardín Orgánico las de porotos mung por cuatro unidades se venden a $90. ¿Y las semillas? Suelen ser muy valoradas en las dietas veganas por su aporte de proteínas, antioxidantes y grasas saludables. La tienda Pimiento Rojo vende semillas de chía orgánicas a $41 los 250 gr. A través de internet es posible encontrarlas desde $24 a $80 el kilo, de distintos orígenes. Las que más se buscan son las de lino, sésamo y girasol, con un promedio de $10 a $15 los 100 gr.

Frutos secos: Son la pesadilla de los veganos porque suelen ser caros pero es cuestión de rastrear los mejores precios, si se compran por cantidad y en mayoristas. En Casa China del Barrio Chino hay buenas alternativas y también en Frutos Are, en donde el kilo de almendras peladas o las castañas de Cajú se consiguen a $270. Los dátiles que son muy usados en repostería, cuestan $190. Y hay mix de frutos secos el kilo desde $135 con pasas, y $215 sin pasas.

Si la cocina no es lo tuyo, las viandas pueden salvarte la vida. Con un promedio de $80 a $150 hay platos con opciones saludables. En El Equilibrio Gusto, hay promos de siete viandas por $520. Uno de los platos que ofrecen: Milanesa de Tofu al horno acompañado con vegetales salteados al wok y timbal de cereal. Para salir a comer afuera hay que hacer una buena inversión, o elegir lugares que se especialicen en comida vegana, fuera de los circuitos de moda. Shiva Mangalam, Sattva, Green Factory o Kensho, (a puertas cerradas), tienen una propuesta equilibrada entre precio y calidad.

Vinos y Cervezas: Aunque no lo parezca, las bebidas alcohólicas pueden tener productos animales en su proceso de clarificación, como la gelatina que además reduce la acidez. En los vinos se utiliza clara de huevo o caseína, una proteína de la leche con la que se obtiene un sabor más suave, se usan y luego se retiran, por lo que no se lo informa en la etiqueta. En las cervezas por lo general se deja que el cereal fermente sin aditivos pero para estar seguros, lo más aconsejable es consumir productos orgánicos, en donde no se aceleran los tiempos de la naturaleza y se cuida el entorno durante la elaboración.

Cuidado personal

Indumentaria: Cada vez más marcas prueban materiales "animal friendly" y "cruelty free", sobre todo para los zapatos y carteras, en los que es común usar cuero. Ni animales ni derivados es la consigna. Marcela Kloosterboer lanzó su linea Klooster's con zapatos divinos por menos de mil pesos. Por su parte Miist ofrece zapatillas, sandalias y carteras desde $850, pero también existen marcas menos conocidas, y artesanales, que fabrican ropa y calzado, usan materiales reciclados y tienen un concepto ecológico en la confección de sus prendas. A Boobmara se la puede ubicar en diferentes ferias de Buenos Aires, y cuenta con zapatos a un promedio de $500.

Medicamentos y productos de cosmética Un vegano que se precie de serlo siempre se fijará si las marcas que usa no contienen productos animales y tampoco fueron testeadas en ellos. Natura, BioGreen y Ecoderm, son solo algunos ejemplos. Por su parte, Biferdil tiene desde 2014 una línea de cosmética capilar vegana. Gran parte de la industria farmacéutica todavía realiza experimentos en animales, por lo cual no es fácil continuar con la tradición alopática si uno decide evitar el sufrimiento animal. En algunos casos se recurre a la homeopatía, los más extremos, también se niegan a usar vacunas.

Earthlings: el documental

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