Elon Musk, testigo y protagonista de la primera jornada del juicio contra OpenAI: “Podría matarnos a todos. No queremos un ‘Terminator’”
El fundador de Tesla y SpaceX relató sus inicios en la empresa de inteligencia artificial, los miedos sobre el futuro y su oposición a que tenga ánimo de lucro
6 minutos de lectura'

LOS ÁNGELES.- El juicio que enfrenta a dos de los reyes de internet, Elon Musk y Sam Altman, está en marcha. Tras la selección del jurado el lunes, el martes empezó fuerte el caso que analiza los pormenores de OpenAI. En la primera sesión oficial, los abogados de Elon Musk llamaron a declarar a uno de los testigos principales: el propio Musk.
En los juzgados de Oakland, Musk hizo una primera intervención durante dos horas de la historia fundacional de OpenAI y de su papel en ella. “Esta demanda es muy sencilla: No está bien robar a una empresa sin ánimo de lucro”, dijo. Todo el caso gira alrededor de ese concepto.
Musk argumenta que, cuando en 2015 él decidió invertir en la semilla de OpenAI, pionera en el desarrollo de la inteligencia artificial, lo hacía en una entidad que iba más allá del lucro y buscaba el bien común. “Elegí convertirla en algo para el beneficio de toda la humanidad”, declaró. En 2024 demandó a sus principales responsables, Sam Altman y Greg Brockman, y a la nueva compañera de camino de OpenAI, el gigante Microsoft, para exigir que vuelva a recuperar su espíritu filantrópico. Y que le indemnicen con US$150.000 millones, que asegura que donará a entidades benéficas.
En los discursos de apertura, los abogados de la demandada OpenAI (desarrollador de ChatGPT) afirmaron que toda la denuncia se basa en que Musk, que participó de los orígenes de la entidad, “no logró salirse con la suya” con la empresa y que todo esto es “una demanda de acoso”. Así que los propios abogados de Musk jugaron su carta principal y lo llamaron a declarar. El hombre más rico del mundo habló de su carrera, fuera y dentro de OpenAI, donde asegura que participó activamente para crearla como alternativa a Google, y que trabajó en todo su proceso, desde conseguir financiación hasta elegir al personal. También repitió que sus intereses van más allá del dinero y están centrados en el bien de la humanidad a través de sus ideas y aventuras empresariales.
Todo para así mantener ese mismo discurso: el de que OpenAI debe regresar a operar “en beneficio de la humanidad”, como dijo en su denuncia hace dos años y como mantiene que siempre quiso. Sin embargo, hay correos de 2015 y 2017 —él dejó la empresa en 2018— que muestran cómo acordó con Brockman, cofundador y actual presidente de la tecnológica, que OpenAI pasara de ser una empresa sin ánimo de lucro a ser lucrativa. Ahora, asegura que pretendía que tuviera “un beneficio pequeño”.
Sam Altman se convirtió en su enemigo —de hecho, quiere que deje de ser la cabeza de OpenAI— y él se presenta como el gran salvador tecnológico global. El responsable de SpaceX aseguró que tiene grandes preocupaciones sobre la inteligencia artificial generativa, sus usos y su futuro, puesto que cree que pronto la IA superará las capacidades técnicas de los humanos. En cambio, cree que Altman no está teniendo el suficiente cuidado con los grandes riesgos de esta tecnología. “Tengo una preocupación extrema sobre la IA”, afirmó, según recoge CNN. Pintó un panorama o blanco o negro porque la IA, afirma, solo tiene dos caminos: o ser buena para la humanidad o ser destructiva: “Podría matarnos a todos. No queremos que nos hagan un Terminator”.
El fundador de Tesla juega a lo grande, como es característico en él. Trató de mostrar que el caso va más allá de OpenAI por sí misma, y que este es un juicio histórico que marcará la pauta de numerosas organizaciones benéficas y también de empresas tecnológicas. De ahí que haya asegurado que si Altman, de 41 años, ganara la partida, “daría vía libre a un saqueo a toda organización benéfica en Estados Unidos”, como explica el diario The New York Times, otro de los medios presentes en la sala. “Las consecuencias de este caso van mucho más allá de mí o de todos los que estamos aquí. Se vería destruido todo el fundamento de la filantropía en Estados Unidos”.
Musk terminará su declaración hoy, y después la juez Yvonne Gonzalez Rogers llamará al estrado a Jared Birchall, ejecutivo de xAi y de Neuralink y gestor del patrimonio de Musk.
Falta ver qué dirán Altman y Brockman en el estrado, pero todo apunta a que la historia será diametralmente opuesta a la pintada por Musk. Otros importantes testigos también irán a contar sus versiones, como el presidente ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella; la exejecutiva de Neuralink (empresa de neurotecnologías de Musk) y parte de la junta de OpenAI, además de madre de al menos cuatro hijos de Musk, Shivon Zilis; Mira Murati, exresponsable de tecnología de OpenAI; o la ingeniera robótica Tasha McCauley, que fue parte de la junta de la empresa y participó en el breve intento de deponer a Sam Altman de la empresa en 2023.
Entre los principales argumentos de Musk está que, si no se revierte el modelo de OpenAI y se transforma en una entidad benéfica como lo fue en sus orígenes, podría suceder lo mismo con casi cualquier empresa benéfica. Sin embargo, los expertos apuntan a que eso no es tan sencillo, y que el caso no tiene por qué replicarse en otras empresas, y que de hecho ya solo darle vuelta a la estructura empresarial de OpenAI sería complejo y un mandato poco común para un tribunal.
El jurado, formado por nueve personas escogidas por la juez Rogers (que dictará la sentencia final), tendrá mucho que pensar en estas cuatro semanas. Si Musk gana, podría obtener esos US$150.000 millones, que no está claro a qué causas destinaría, y parecería tener vía mucho más libre para desarrollar su propia empresa de inteligencia artificial, xAI. En cambio, si Altman sale victorioso, sería un espaldarazo para su modelo de negocio en general y para su empresa en particular, que está valuada en US$730.000 millones y prepara su esperada salida a Bolsa.
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, S.L.U.
1En pocos días, aparecieron muertas cinco tortugas marinas en las playas de la costa
2Un incendio en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA obligó a evacuar el edificio y dejó dos hospitalizados
3Cinco cosas que los ginecólogos quieren que sepas sobre la perimenopausia
4Crece la incógnita: continúa la búsqueda de un joven argentino desaparecido en Francia hace más de tres meses




