
suicidio
Entrá a la guía de Fundación La Nación y encontrá los tips de los expertos sobre cómo prevenir, actuar y encontrar ayuda frente a este problema

La investigación por el suicidio del sargento del Ejército Rodrigo Gómez en la Quinta de Olivos sumó un giro clave luego de que se comprobara que el joven fue víctima de una extorsión virtual. En LN+, el especialista en ciberseguridad Julio López indicó que se trata de una modalidad de estafa que crece en redes sociales y plataformas de citas.

Según explicó López, estas maniobras se repiten en distintos entornos digitales. “Este tipo de sextorsión se da en sitios de cita, de escort y en redes sociales. Es gente que se te aproxima para entablar una relación con vos”, precisó.
El especialista remarcó que el objetivo inicial es siempre el mismo: generar confianza para obtener imágenes íntimas que luego serán usadas como extorsión. En el caso del soldado, el mecanismo habría comenzado con un perfil falso: “Aparentemente, crearon el perfil de una persona falsa y lograron entablar una relación”.

López describió con precisión cómo estas bandas avanzan rápidamente una vez que logran el contacto. “Hacen match, se pasan los WhatsApp y se ponen a hablar”, enumeró.
Uno de los puntos más importantes es que la víctima nunca llega a verificar quién está del otro lado: “La persona nunca levanta una videollamada para verle la cara y ver si es de carne y hueso”, dijo.
En ese intercambio, aparece el momento crítico, según el especialista: “Pisás el palito y le enviás una foto tuya”. A partir de ahí, el diálogo cambia por completo y comienza la extorsión con una escena repetida en muchos casos: “Deja de hablarte para pasar a la extorsión. En ese momento, recibís un llamado de la supuesta mamá, que es otra presa, para decirte que estás seduciendo a su hija y es menor de edad”.

El especialista sostuvo que estas bandas buscan rapidez porque no todas las víctimas caen en la trampa. “La relación, ya avanzada, escala muy rápido porque no pueden perder tiempo”, afirmó.
En este caso, López señaló que la situación se volvió especialmente dramática porque el joven no habría tenido con quién hablarlo: “La mala suerte hizo que fuese una persona que no pudo resolver esta situación y que no pudo comentarla con otro”.
Y concluyó con una advertencia sobre el nivel de presión que ejercen los extorsionadores: “Lo apretaron de tal manera, que él no vio otro carril más que el que tomó”.


