Los síntomas que podrían alertar sobre la gripe aviar
El sistema sanitario nacional refuerza la vigilancia epidemiológica tras la aparición de focos en aves silvestres y de corral
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El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y el Ministerio de Salud de la Nación confirmaron la circulación de la gripe aviar en la provincia de Buenos Aires y la ciudad. El hallazgo de ejemplares muertos en la Reserva Ecológica Costanera Sur y en zonas rurales bonaerenses activó protocolos de emergencia para evitar la propagación del virus hacia la población. Los especialistas de laboratorios de referencia detectaron la variante H5 en gaviota capucho café y cisnes coscoroba desde el 21 de febrero pasado.
¿Cuáles son los síntomas que podrían alertar sobre la gripe aviar?
La identificación temprana de manifestaciones clínicas resulta vital para el control de la transmisión. Las autoridades sanitarias piden no demorar la consulta médica a quienes estuvieron en contacto con animales enfermos o muertos. El criterio de alerta incluye a personas que transitaron áreas con brotes activos de influenza AH5 en los diez últimos días. Los indicadores principales comprenden tos, dolor de garganta, secreciones nasales o dificultad para respirar.

El cuadro clínico presenta similitudes con un resfrío común o un catarro, pero la presencia de fiebre no constituye un requisito obligatorio para iniciar la evaluación diagnóstica. La aparición de conjuntivitis también funciona como un signo de advertencia para los profesionales médicos.
El Ministerio de Salud de la Nación difundió un comunicado tras las últimas confirmaciones. “Se requiere poner en marcha la vigilancia epidemiológica (detección y seguimiento) de personas expuestas a influenza aviaria, así como fortalecer la detección de eventos respiratorios inusuales y el monitoreo de enfermedades tipo influenza (ETI) e infección respiratoria aguda grave a través del sistema nacional de vigilancia de la salud”, detalló la cartera sanitaria.
Identificación de la patología en aves silvestres y de corral
La observación de la fauna permite una intervención rápida de los organismos de control. Los animales afectados muestran señales físicas y neurológicas específicas, como la falta de apetito, la descoordinación motriz y el plumaje erizado figuran entre los primeros indicios de la enfermedad. En las aves de corral, la producción de huevos disminuye de forma drástica y los obtenidos suelen mostrar cáscaras blandas o deformaciones.

El cuadro respiratorio en las aves incluye secreciones nasales y una marcada dificultad para el ingreso de aire. Otros signos físicos visibles consisten en la inflamación de la cabeza y una coloración azulada en la cresta, las barbillas y las patas. La enfermedad progresa con diarrea, debilidad extrema y postración. La muerte de las aves ocurre poco tiempo después de la aparición de estos signos. El protocolo del gobierno porteño establece que estas manifestaciones obligan a la intervención de los especialistas para el control de los brotes.
Protocolos de seguridad y respuesta ante entornos contaminados
El contagio hacia las personas ocurre de forma infrecuente, ya que la vía principal de transmisión implica el contacto con secreciones respiratorias, heces, plumas o superficies contaminadas por animales infectados. El protocolo de la Dirección General de Áreas de Conservación y Restauración Ambiental aclara la dinámica del virus.
“El virus de influenza aviaria H5N1 afecta principalmente aves silvestres y domésticas. El contagio humano es infrecuente y se transmite por contacto directo con animales infectados (vivos o muertos) o con sus entornos contaminados a través de secreciones respiratorias, heces, plumas y superficies contaminadas. No existe transmisión sostenida entre personas en escenarios ambientales habituales”, explica el documento oficial.

La prevención requiere evitar la manipulación de ejemplares que muestren signos de enfermedad o que aparezcan muertos. Ante el hallazgo de un ave sospechosa, la normativa indica la notificación inmediata al Instituto Pasteur. Resulta fundamental delimitar un perímetro de por lo menos 20 metros alrededor del animal y el acceso del público a estas áreas queda restringido para minimizar los riesgos de exposición a excreciones como sangre o secreciones. El personal que cumple tareas en predios con presencia de aves debe extremar los cuidados.
Monitoreo de casos y antecedentes epidemiológicos
La confirmación de focos comenzó en el departamento bonaerense de General Madariaga, donde los análisis de laboratorio identificaron el virus en gaviota capucho café y cisnes de cuello negro, que luego alcanzó a aves de corral en las localidades de Rancho y Lobos. En la ciudad, la Reserva Ecológica Costanera Sur registró la muerte de cisnes coscoroba por esta causa. El Ministerio de Salud de la ciudad indicó a LA NACION que no existen casos humanos bajo seguimiento por riesgo de exposición en su jurisdicción.
Los registros históricos sirven de referencia para la vigilancia actual. El año pasado se confirmaron siete brotes en aves bajo la órbita del Senasa, una situación que derivó en el seguimiento de 51 personas que estuvieron expuestas a animales de traspatio y corral, donde solo dos personas contrajeron la infección. El Ministerio de Salud de la Nación estudió un caso reciente con signos de sospecha, pero las pruebas de laboratorio arrojaron un resultado negativo para influenza aviaria.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Fabiola Czubaj.
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