Núñez: crece la oferta en el último barrio residencial de capital

Gentileza Francis Platz
Gentileza Francis Platz
Nuevos cafés, restaurantes y bares asoman por una zona de relativa calma mientras el valor del metro cuadrado sube
Laura Marajofsky
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8 de junio de 2016  • 18:58

Para los vecinos del barrio escuchar hablar de "BaNu" (Bajo Nuñez) o cosas del estilo puede ser un tanto desconcertante. Lo cierto es que Núñez -y no sólo el bajo- es el secreto mejor guardado de la zona Norte, escapándole al ya colapsado y ruidoso Belgrano y antes de llegar a Saavedra.

Testimonio de esto es el aumento en la construcción que se ha visto en los últimos cinco años, sobre todo en el cordón Libertador, donde el valor promedio del m2 ha tenido importantes subas y se ha convertido en una de las áreas mejores cotizadas . El atractivo que ofrece este encantador spot urbano como creciente polo gastronómico no reside sólo en la cantidad de nuevos cafecitos, take-outs, patisseries, restaurantes o bares a puertas cerradas, sino también en el entorno de relativa calma y naturaleza, con parques cercanos y mucho verde.

Precios accesibles (comparados con el exceso palermitano), propuestas más o menos novedosas, accesibilidad (encastrado entre dos arterias importantes, Av. Cabildo y Av. del Libertador) y hasta facilidad para estacionar, hacen de este destino un elegido a la hora de salir a comer o tomar algo.

Aquí algunas propuestas situadas en lo que se conoce más puntualmente como Bajo Núñez (entre la Avenida Del Libertador y el Ferrocarril Mitre) para que te animes a explorar. Hay vida más allá de Palermo, y vale la pena.

Francis Platz, hamburguesas para todos

Si hace unos años la moda eran los lugares de sushi o los delis paquetos, ahora le llegó el turno a las hamburgueserías -todas las semanas abre una nueva. Núñez también tiene su reducto para amantes de la cerveza artesanal y las hamburguesas. Ante el tedio que puede generar esto último, hay que decir que Platz se defiende: onda descontracturada que emula el estilo del pionero Burguer Joint (un toque más informatizados eso sí, nada de gritos para los pedidos, basta mirar la pantalla), mesas comunitarias, dos mini patiecitos, detalles arty y precios razonables. El lugar ofrece siete tipos de hamburguesas (la veggie con mila de soja y la yanqui con panceta nos gustaron) y varios estilos de cerveza artesanal Bierhaus ($40 la media pinta, $70 la pinta en promedio). Los sábados ofrecen 2x1 en cervezas, si bien es sólo efectivo, no aceptan tarjeta ni tienen débito.

Quesada 1892 / T. 3481-0886

Hipólito Living Café, el rincón de la lectura

En una emblemática esquina de Núñez recuperada, mitad recuerdo de aquellos almacenes de ramos generales de principios del siglo XX, y mitad diseño actual con toques lúdicos y coloridos, Hipólito ofrece un espacio ideal para los fanáticos de la lectura (es tranquilo y hasta tiene biblioteca donde los lectores llevan y traen libros y revistas) o aquellos que van a estudiar. Pero la cosa no termina ahí, hay algo para cada tipo de público, parejas, familias y hasta aquellos con mascotas. Sí, el lugar es pet friendly ya que ofrecen recipientes para darles de beber, cortesía de la casa. En cuanto el menú, es muy variado y con una buena relación precio/calidad, con ensaladas y tartas ($70 en promedio) o hamburguesas vegetarianas, pasando por opciones clásicas de pastelería como tortas (entre $40 y $50) y muffins ($20). También hay brunchs y menús de tarde para compartir.

11 de septiembre 3102 / T. 4704-903

No tan santos, parrilla cool

El nuevo boom de la carne no se queda afuera de Núñez. Aunque, hay que decirlo, éste siempre fue un barrio tradicionalmente carnívoro y lleno de parrillas empezando por la superpoblación que hay por Barrio River. No tan Santos, sin embargo, se postula como la nueva parrilla cool: asado tentador, ambientación impecable (con un hermoso patio en el que da gusto sentarse), atención esmerada, buenos precios y encima, otra vez, ambiente pet friendly. Sin dudas una de las favoritas tanto por la comida como el servicio. Detrás de esto último hay una explicación simple que se hace ostensible en la atención de muchos lugares del vecindario, y es que la mayoría de los dueños de los restaurantes y bares han crecido aquí y manifiestan su devoción barrial con presencia diaria y una relación más cercana con el cliente. "La zona nos identifica porque vivimos acá. Hicimos el colegio, la facultad, el club", ilustra Sonia Giacobbe, una de los dueñas de la parrilla No tan Santos.

Núñez 1650/ T. 20654723

Oporto Almacén, un clásico reciente de nuñense

Por último no se puede dejar de mencionar lo que ya es un clásico de esta zona, probablemente porque fue uno de los primeros que marcó tendencia tanto gastronómica como arquitectónica. Esta vinoteca high-end es el paraíso para los vinófilos con sus más de 450 etiquetas. Dividido en dos partes, restaurante y un segundo piso dedicado casi exclusivamente a los vinos, cautiva a vecinos y curiosos foodie por igual. A esto hay que sumarle una hermosa terraza semi-techada ideal para disfrutar en invierno o en verano y un almacén que se corrió del salón principal en sus inicios a una tiendita al lado por la que no podés dejar de pasar para llevarte delicias al peso. Los almuerzos rescatan platos simples y tradicionales. Los vinos están a precio de góndola -una verdadera tentación-, y también se ofrecen por copa. Además, hay degustaciones y capacitaciones. Los precios, sin embargo, se asemejan a los de sus colegas palermitanos (sobre todo la cena). El que avisa, no traiciona. Aceptan tarjeta de crédito.

11 de septiembre 4152 / T. 4703-5568

#oportoalmacen en @fondodeolla. ¡Gracias! - Oporto Seguro Oporto Almacén es un éxito, con su propuesta inicial, basada en clásicas preparaciones de la cocina porteña y las creaciones del chef Tomás Di Lello. Por: Juan Carlos Fola (...) La nueva carta primaveral "nocturna" incluye entre los principales al chivito de Mendoza con limones asados, risotto de quinua y repollo braseado; magret de pato con zapallo, remolacha e hinojo, con merengue de comino; el T-Bone de 800 gramos con puré de papas, salsa bearnaise y chutney de manzana, y ravioles de berenjenas con salsa de tomate y albahaca fresca. Hay algunos postres clásicos (mousse de chocolate y panqueques) y otros más creativos, como soufflé de helado de naranja, con Grand Marnier y florentín de almendras, y copa de vainillas caseras con ganache de chocolate y praliné de almendras. Hay que tener en cuenta que la carta de vinos es obra de expertos, lo que queda claro en la cantidad y diversidad de bodegas, cepas y regiones. El Merlot y el Pinot Noir de Marcelo Miras, por caso, acompañaron a la perfección los platos elegidos, por su gran versatilidad y excelente relación precio calidad. Los precios son muy convenientes, casi de vinoteca. Otra muy buena cualidad del lugar es la posibilidad de pedir platos para celíacos, libres de TACC. El café es Illy. Se cobra servicio de mesa pero la panera vale la pena, a tal punto que hay que tener conducta para no excederse antes de que llegue el pedido. Por su propuesta, Oporto es original y el público así lo ha entendido. Da gusto encontrar lugares con mucho público, es cierto. Pero mucho más lo es que el éxito sea producto de la calidad y no del marketing o la moda pasajera. Si uno quiere comer bien pagando lo que corresponde, se puede ir a un Oporto Seguro. - Nota completa: http://fondodeolla.com/nota/13642-oporto-seguro/ #winelovers

Una foto publicada por Oporto Almacén ?? (@oportoalmacen) el

Cócteles y Birra en BaNu

Los que pensaban que no había lugares para salir a tomar algo por el barrio van a tener que comerse sus palabras, en particular ya que cada vez hay más opciones pensadas para los aficionados a la coctelería de autor sin tener que migrar a otras áreas. Hay bares a puertas cerradas más inclusivos que un speakeasy tradicional, como Luz Mala (Arcos 2950, Núñez), en donde detrás de un portón negro se aloja esta casa antigua refaccionada con muebles vintage, numerosos ambientes internos y mucha herencia del 878, o su primo belgranense Puerta Uno.

También vale mencionar incorporaciones recientes como Poe (3 de Febrero 2772), en otra casa reciclada que se extiende verticalmente en vez de en forma horizontal, mitad bar mitad espacio cultural. La primera barra comandada por Omar Benítez, barista y bartender, exhibe cocktails tan originales como los ya clásicos Negroni Expresso, saborizado con café y de alta graduación alcohólica (lleva gin, campari, kahlúa, syrup y bitter de naranja casero), o el Sixth Sense (whisky, Saint Germain, almíbar de naranjas, syrup de vainilla y té verde, con un hielo redondo a modo garnish).

En Poe, una barra con una interesante variedad de bebidas importadas recibe al visitante que puede encontrarse con shows musicales, proyecciones y eventos de todo tipo. Pero eso no es todo, Houdini (Manuela Pedraza 2179), un irish pub atendido cálidamente por sus dueños acompaña la propuesta cervecera del barrio con pintas mágicas a precios bolsillo-friendly (ofrecen variedades clásicas de Golden, Scotch, IPA y Porter a $75 la pinta y hay medidas menores por $50). En todos los lugares se pueden comer tapas o comidas más consistentes, destaca la hamburguesa con bacon y langostinos apanados de Houdini.

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