Playing For Change: una canción que apuesta a cambiar el mundo
La banda-ONG formada por músicos callejeros de distintos países, cuyos videos fueron vistos por más de cien millones de personas, toca mañana en DirecTV Arena; además, inaugurará una escuela en el Sur
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En 2001, el músico, productor y cineasta aficionado Mark Johnson buscaba músicos callejeros de Estados Unidos para un documental que estaba filmando con una cámara de 16 milímetros. En el camino se cruzó con Enzo Buono, un argentino que vive en Los Ángeles, y juntos empezaron a darle forma a una iniciativa que reuniría a músicos callejeros de todo el mundo en una misma canción: Playing for Change, lo que en un doble sentido quiere decir tocar por monedas y tocar por el cambio. "Es un proyecto para unir a la humanidad. Demostrar con el poder de la música que son más las cosas que nos unen que las que nos separan", dispara con tono utópico Johnson, el creador de este colectivo multicultural de músicos.
Lo que empezó como una película de gente haciendo música en las calles se transformó con el tiempo en una productora multimedia de discos y videos, una banda que gira para dar conciertos en vivo, desde 2008, y una ONG que se dedica a levantar escuelas de música en diferentes puntos del globo, desarrollando allí programas educativos en zonas de vulnerabilidad social. "Fue como el chispazo de un fósforo que se transformó en una gran llama. Ya llevamos construidas diez escuelas en lugares como Ruanda, Mali, Brasil, Nepal, Bangladesh y ahora en la Argentina también", se entusiasma Johnson con la apertura de la primera de estas escuelas en Paso Córdova, Río Negro, en los próximos días.
Querían romper definitivamente las fronteras geográficas y culturales a través de la música. Y lo consiguieron con el primer video colaborativo de "Stand by me" y la versión de "One love", que alcanzaron más de cien millones de reproducciones en YouTube, transformándose en los temas icónicos de Playing for Change. Esas canciones los llevaron lejos. Fueron por los cinco continentes ofreciendo conciertos y filmando a músicos en ciudades, pueblos y geografías tan distantes como disímiles. Hasta hoy son 118 videoexperiencias que se pueden ver, escuchar y compartir en playingforchange.com.
Ahora están en Buenos Aires. Y en su paso por el ciclo Música en LA NACION, este colectivo artístico parece una ONU musical itinerante. "Somos de diferentes idiomas, diferentes culturas y de diferentes países. Pero el corazón de esta banda es una familia", anuncia Johnson, durante el miniconcierto que ofrecieron ayer en la redacción del diario, como anticipo de su concierto de mañana en el estadio cerrado DirectTV Arena en Tortuguitas.
La banda, con integrantes de Holanda, Israel, Sudáfrica, Zimbabwe, Congo, Venezuela, Japón, Italia y Estados Unidos, repasa en vivo clásicos del blues, soul, country y varios himnos del reggae. Hay algo de simpleza y espíritu amateur en este grupo que lleva grabados cuatro discos y tuvo la adhesión de colaboradores estrella como Keith Richards, Bono, Manu Chao y Andrés Calamaro, quienes participaron de los videos colaborativos junto a músicos, filmados en distintas partes del mundo.
"Éste es un proyecto musical 360", resume el argentino Enzo Buono, productor musical. Y no se equivoca. Con Playing for Change fueron de Nepal a México en una sola canción. En esos viajes alrededor del globo fueron descubriendo a cada uno de los integrantes con los que más tarde se formó la banda.
En esa babilonia cultural todos se entienden. "Somos de todas partes del mundo, pero podemos compartir el mismo lenguaje, llegar a los corazones de la gente que nos ve por Internet o en un concierto, y sentir que estamos juntos y que tenemos cosas en común. Si hay diferencias las celebramos. Este proyecto es una bandera de todo eso", apunta la cantante Tal Ben Ari, de Israel, descubierta en las calles de Barcelona cuando tenía 21 años.
Grandpa Elliott, el legendario músico ciego de Nueva Orleans (una suerte de Ray Charles), le aportó mística al proyecto y aparece vestido hoy igual que en el video de "Stand by me": jardinero de jean, camisa roja y sombrero de paja. Reconoce: "La magia es que cada uno de nosotros vino de la calle con una situación distinta y vimos como esto fue creciendo de tal manera que se terminó convirtiendo en una familia grande alrededor del mundo".







