Se trata de una generación que queda atrapada entre las demandas de hijos y padres; el desgaste físico y emocional crece en silencio; Claudia Viascán Castillo analizó en LN+ estas situaciones, cada vez más comunes
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El cuidado familiar atraviesa una transformación profunda. Ya no se trata solo de padres criando hijos hasta que se independizan o de hijos acompañando a sus mayores en la vejez: en la actualidad, muchas personas viven ambas responsabilidades al mismo tiempo.
Así lo explicó en LN+ la gerontóloga Claudia Viascán Castillo, quien advirtió que este escenario genera una presión sostenida sobre adultos de mediana edad, con consecuencias psicológicas y sociales que todavía no se terminan de dimensionar.

La generación de adultos en el medio
Según Viascán Castillo, se trata de un fenómeno que se denomina “generación lasagna o generación sandwich porque es la que está en el medio”. Son adultos de entre 40 y 50 años que deben responder simultáneamente a las necesidades de sus hijos y de sus padres.
“Hoy todo está mezclado porque hay generaciones que están en el medio de las necesidades de los padres y de los hijos”, sostuvo, al tiempo que remarcó que esto no ocurre solo en la Argentina. “El fenómeno está creciendo por el empleo de la mujer, la maternidad tardía, el descenso de los nacimientos y la extensión del número de años que vivimos”, precisó.
Más años de vida, más convivencia entre generaciones
La gerontóloga señaló que estos cambios forman parte de un proceso que definió como “gerontoglobalización”, donde las personas mayores crecen en número y conviven más tiempo con otras generaciones.
“Hay personas de 90 conviviendo con niños, personas de 70 con adolescentes”, explicó, en un contexto donde los jóvenes se independizan cada vez más tarde y los adultos mayores viven más años. En tanto, esto obliga a modificar costumbres y adaptarse a nuevas dinámicas familiares.
El desgaste de cuidar
Viascán Castillo fue contundente al señalar que el sistema de cuidados no está preparado: “El sistema de cuidados en la Argentina no está bien. No hay capacitación, aprendizaje, no hay políticas públicas”.
En ese marco, planteó la pregunta central: “¿Quién cuida los que cuidan?”. La especialista advirtió que quienes asumen estas tareas suelen sufrir un desgaste sostenido: “Las personas que cuidan tienen desgaste físico, emocional y psicológico”.
Un rol que sigue recayendo sobre las mujeres
La gerontóloga también subrayó que el cuidado continúa siendo, en gran parte, una carga culturalmente asignada a las mujeres. “Es cultural que la mujer es la que cuida. Cuida al hijo, al marido, a los padres”, señaló.
Si bien reconoció que los hombres empiezan a involucrarse más, aclaró que ese compromiso suele concentrarse en el cuidado de los hijos, no tanto en el de los padres.
Poner límites a los padres: una tarea “terrible”
Sobre el final de la nota, Viascán Castillo explicó que cuidar a un familiar no es sencillo porque implica cambiar roles y aprender algo para lo que nadie fue preparado. “La paciencia se está perdiendo porque no nos enseñan a cuidar”, afirmó.
Y concluyó con una frase que resume el desafío: “Poner límites a los hijos es difícil, pero poner límites a los padres puede ser una tarea terrible”.
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