El fotógrafo argentino que vive a -25°C y sueña con mostrarle las auroras boreales a la familia Messi
Agustín de la Parra vive hace cinco años en la Laponia sueca para documentar los cielos y fomentar que más personas viajen a ver este espectáculo natural; conocé su historia
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Hace unos cinco años, en una noche calurosa en Australia, Agustín de la Parra, fotógrafo argentino de 36 años, soñó con las auroras boreales. Esa imagen onírica se quedó grabada en él e hizo que emprenda un largo camino que lo llevó años después a instalarse en el norte de Suecia para fotografiar los cielos verdes. En la actualidad, en las redes sociales lo conocen como “el cazador de auroras boreales” gracias a sus espectaculares capturas y su objetivo es que más turistas argentinos lleguen a esas latitudes. “Mi sueño es que venga Messi”, confesó en diálogo con LA NACION.
Agustín, que viaja por el mundo hace 13 años, se acostumbró al frío del invierno sueco y se lo toma con humor. “Esta semana va a hacer -25 grados”, comentó entre risas mientras tomaba un café en la casa donde se hospeda en Kangos, un pequeño pueblo de poco más de 250 habitantes bien adentrado en el círculo polar ártico. El lugar es uno de los mejores del mundo para ver auroras boreales y gracias a esa facilidad Agustín ya fotografió a más de 100. En su cuenta de Instagram @agustin.delaparra comparte las fotos y suma más de 30 mil seguidores que se deleitan con sus creaciones.

“Viajando descubrí que me gustaba mucho sacar fotos, tengo mucha admiración por el cielo, la luna, las estrellas. Siempre me fascinaron los fenómenos naturales”, contó. Las auroras boreales son espectáculos de luces coloridas en el cielo nocturno de las regiones polares y son causados por partículas cargadas del Sol (viento solar) que chocan con la atmósfera terrestre y emiten luz al interactuar con gases como oxígeno y nitrógeno, creando patrones danzantes en tonos verdes, rosas o azules. Un espectáculo digno de presenciar para cualquier viajero.

La vida en Suecia
Hace cinco años, Agustín llegó de casualidad a Suecia para hacer un “Work and travel”, ya que en la pandemia era el único destino que estaba dando visas de trabajo. Su primer trabajo fue como chef en un hotel llamado Lapland Guesthouse, propiedad de una familia sueca, donde lo terminaron “adoptando”. “Fue amor a primera vista, creo mucho en las energías”, aseguró sobre su nuevo hogar.
“Llegué aquí y tuvieron un problema familiar muy serio con uno de los hijos y me quedé a ayudarlos y trabajar. Me gustó el lugar y me sentí cómodo. Desde ahí el vínculo se hizo muy unido, casi familiar”, comentó Agustín, que hoy trabaja manejando las redes sociales y el marketing del hospedaje.

El hotel está ubicado en La Laponia sueca, la región más septentrional del país, una vasta área ártica compartida con Noruega, Finlandia y Rusia. De septiembre a marzo, los meses más fríos, es la temporada para observar las auroras boreales en esas latitudes y miles de turistas acuden año a año. Hace poco, celebridades como la cantante argentina María Becerra o el futbolista inglés Phil Foden fueron a verlas.
La “cacería” de auroras boreales
Las expediciones para ver las auroras boreales no son nada fáciles. Se hacen en las últimas horas del día -cerca de la medianoche-, en invierno y con temperaturas que superan los -15 grados. A estas arduas excursiones, Agustín las llama “cacerías”, porque hay que salir a buscar a las auroras y hay que saber leer varios factores climáticos para lograr captar su mayor esplendor.

“Salimos de noche y vamos en un trineo por el bosque con grupos de 6 personas. Me gustan las noches donde nos las pasamos afuera esperando las auroras, haciendo guardia con la cámara”, aseguró Agustín y explicó que en el camino van analizando “datos satelitales para ir viendo cómo están las condiciones: si va a haber mucha actividad solar y si el cielo va a estar despejado”.
“Se trata de estar en el lugar indicado, en el momento indicado”, definió el fotógrafo y explicó que hay distintas claves para “cazar” las mejores auroras. “Arrancan como una nube suave y van creciendo a medida que pasa la noche. Lo que más busco es que exploten, es increíble, se empiezan a mover super rápido, a cambiar de color. Cada aurora es distinta. Ya vi más de 100 y no deja de sorprenderme, siempre es como la primera vez”, aseveró.

Para la experiencia, el dueño del hotel lleva a los visitantes hasta el medio del bosque, lejos de la luz del pueblo. Es un pantano nevado que tiene un horizonte abierto, perfecto para ver este fenómeno. “Con -25 grados te tenés que poner el armario encima. El frío te duele en los huesos”, bromeó Agustín y afirmó que “la peor parte” de estas excursiones es sacarse los guantes para gatillar la cámara.
Para combatir el frío, se monta una tienda de campaña, se prende una fogata y comen platos típicos del lugar como el glögg, un vino caliente y especiado, y los kanelbullar, unos bollitos de masa con canela. Las jornadas de espera pueden durar de dos a tres horas; sin embargo, el paisaje lo amerita. “Hay noches que son una locura y nadie se quiere ir”, reconoció el viajero.
El objetivo de Agustín
Ver las auroras boreales no es un viaje sencillo y, para muchos, es casi inaccesible. Se trata de países muy fríos, con poco turismo internacional y relativamente caros. Los turistas que van hacia esas latitudes suelen ser de países como Bélgica, Holanda, Francia, Australia y Estados Unidos. Sin embargo, Agustín quiere cambiar eso y que más argentinos puedan ver lo que ven sus ojos.

“Me gustaría que más gente lo pueda conocer. Amaría que más personas de Argentina puedan venir, sé que para muchos es un sueño, pero como es lejos muchos no se animan. Es algo realmente para vivirlo porque es muy distinto a verlo en fotos o videos”, aseguró Agustín, que recibe a diario decenas de mensajes en las redes sociales de sus coterráneos pidiéndole información y contándole que amarían visitar ese lugar.
“Me escriben y me dicen que es un sueño, y a mí me gustaría tratar de que se cumpla para ellos”, aseguró Agustín. Para ello, fundó una empresa llamada Aurora Viajes, donde busca ser el nexo entre el mercado de habla hispana y las expediciones que “cazan” auroras boreales.

Instalado en Suecia y como referente de las auroras boreales, Agustín se plantea grandes objetivos para el futuro: trabajar como documentalista y lograr que Lionel Messi vaya con su familia a conocer este fenómeno en los cielos. “Mi meta mayor es algún día hacer contenido para National Geographic, es mi zanahoria a perseguir. Los sueños sirven para seguir moviéndonos”, concluyó el fotógrafo.
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