Tras las críticas por la higiene en la ciudad, el gobierno porteño anunció cambios en la gestión de limpieza
El nuevo responsable del área será Matías Lanusse, quien se desempeñaba como director ejecutivo de la Agencia Gubernamental de Control
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Luego de los reiterados reclamos por suciedad y hedores, que incluso marcaron la última campaña electoral en la que Pro tuvo la peor performance desde su creación, el gobierno porteño a cargo de Jorge Macri informó cambios en la gestión de limpieza.
La Secretaría de Higiene, que dependía del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, a cargo de Ignacio Miguel Baistrocchi, ahora dependerá de la Jefatura de Gabinete. Es decir, estará bajo la órbita de Gabriel Sánchez Zinny. Baistrocchi, en tanto, permanecerá al frente de esa cartera, afirmaron fuentes oficiales.
“El objetivo es abordar específicamente la mejora de los sistemas de limpieza en la ciudad, un tema que el jefe de gobierno definió como prioritario en su discurso de apertura de sesiones de la Legislatura. Y darle más peso operativo colocando el área directamente bajo la Jefatura de Gabinete“, informó la Ciudad a través de un comunicado en la red X.
El nuevo responsable de la Secretaría de Higiene Urbana será Matías Lanusse, quien se desempeñaba como director ejecutivo de la Agencia Gubernamental de Control (AGC). “Es un dirigente histórico de la gestión de Pro en la ciudad”, dice el comunicado con el que hicieron públicos los cambios. No precisa si habrá un plan de limpieza con nuevos ejes o futuros cambios.
El anterior equipo, incluido el subsecretario Pablo Pulita, quien estaba a cargo del área, ahora quedará bajo la órbita de Lanusse, agregaron fuentes del Ministerio de Espacio Público.
Consultados por la pérdida de un área de gestión, desde la cartera confirmaron el traspaso de las funciones de higiene urbana y explicaron que conservan la Secretaría de Ordenamiento Urbano, que trabaja sobre manteros, ocupaciones ilegales y permisos para la vía pública. Esa secretaría está a cargo de Pedro Comin Villanueva.
— Buenos Aires Ciudad (@gcba) March 12, 2026
En las elecciones legislativas de mayo pasado, el ex jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta se anotó por fuera de Pro, donde militó durante 22 años, y con la ambición explícita de recuperar más adelante el Ejecutivo, marcó el tono inicial de la campaña al denunciar el “olor a pis” en la Capital.
Incluso Recoleta y Retiro, dos barrios donde Pro suele tener buenos resultados en las votaciones, concentraron en el último tiempo la mayor cantidad de denuncias por problemas de higiene en toda la ciudad.
Según relevó LA NACION en una recorrida el año pasado, incluso había carteles que pedían sobre los tachos “No hacer pis acá”.
La gestión de Jorge Macri intentó atacar el problema con los nuevos contenedores antivandálicos, que también recibieron críticas. Se trata de dispositivos con tapa tipo buzón y sistema de cierre automático que impide la extracción manual de residuos. Según informó oportunamente el Ministerio de Espacio Público, esta tecnología busca evitar que se retiren bolsas del interior y se depositen residuos voluminosos fuera de lugar.
Como parte del “Programa Intensivo de Desodorización de Contenedores” que buscaba fortalecer el sistema de higiene urbana de la ciudad, la administración porteña también informó que aplicaron en todos los barrios "un líquido inhibidor de olores desarrollado con una enzima bacteriana concentrada que permite neutralizar los olores en los contenedores”. Dijeron que este problema era por los residuos orgánicos sacados fuera de horario, sobre todo en los meses de mayor temperatura.
La higiene de la ciudad es la preocupación principal de los vecinos, según reflejan los datos del Sistema Único de Atención Ciudadana (Suaci), la plataforma oficial del gobierno porteño para gestionar reclamos, denuncias, quejas, sugerencias y solicitudes de los habitantes.
Representa el 28,20% del total de los reclamos, según los datos procesados por LN Data a partir de la base oficial hasta mediados de noviembre 2025. Le sigue la categoría Desarrollo Urbano, que representa un 23,93%, y completan el podio las denuncias viales (14,92%).
La categoría “Higiene” engloba diversos reclamos, desde recolección de basura hasta faltantes de contenedores. Casi un 9% de los reclamos son por retiro de escombros o restos de obras, le sigue la recolección de residuos fuera de contenedores (7,36%). Un 2,39% de las solicitudes son por retiro de muebles y 2,25%, por restos de poda. Luego, aparecen demandas por reubicaciones de contenedores (1,61%), mejora de barrido (1,52%) y limpieza o vaciado de contenedor (1,16%).
Luego del anuncio efectuado únicamente por la red social X, consultadas por LA NACION, fuentes oficiales dijeron: “Es una decisión de Jorge Macri de un cambio en donde existía un inconveniente. Es lógico dentro de la gestión hacer un cambio dentro de cualquier área de ministerios que implique tomar una decisión para generar una mejor solución”.
“Así como pusimos orden y levantamos esta Ciudad, les digo que va a estar más limpia”, había prometido Macri hace apenas diez días, en la apertura de sesiones de la Legislatura porteña.

“Sé que todos los porteños la queremos más limpia. No me voy a hacer el distraído. Mejoramos, pero la Ciudad no está todavía como quisiéramos. Con el ministro Ignacio Baistrocchi, estamos incorporando tecnología y nuevas soluciones para garantizar que el servicio que pagamos se cumpla”, agregó el jefe de gobierno porteño, quien suele enfatizar el orden público y la limpieza como ejes de su gestión.
Según anunció en ese discurso, el plan en el que estaba trabajando con Baistrocchi incluía 498 cámaras con inteligencia artificial en los camiones recolectores que sirven para verificar el servicio y detectan basura alrededor del contenedor para que se resuelva, el recambio de la flota de camiones y de 7450 contenedores tradicionales por antivandálicos.
Además, informó que se comenzó a implementar el programa “Limpieza Plus”, un equipo de 64 móviles exclusivamente dedicados a “operativos intensivos de limpieza profunda”. Y anunciaron la incorporación de “un nuevo sistema de monitoreo en tiempo real” para el servicio de barrido, que –según dijo– permite verificar que efectivamente cada trabajador esté realizando la tarea asignada y que cumpla el recorrido programado. Ya no será el ministro quien lo implementará.
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