Ya tiene nuevo dueño una joya arquitectónica en ruinas frente al mar que tiene protección patrimonial
El Parador Ariston, construido en 1948, y abandonado hace años, será puesto en valor; se lo aprovechará “cultural y comercialmente”
6 minutos de lectura'


MAR DEL PLATA.- Abandonado, durante décadas con perfil de joya arquitectónica en ruinas, el parador Ariston renace. Esa obra de trazos tan sencillos como excepcionales desde su diseño en forma de trébol de cuatro hojas, frente al mar y declarado monumento nacional acaba de encontrar un proyecto que por primera vez se perfila como una real chance de restauración para este edificio diseñado por el húngaro Marcel Breuer, una de las más destacados a nivel internacional dentro del movimiento moderno.
Empresarios de la ciudad se unieron para adquirir la propiedad y ya trabajan en el desafío inicial que es la recuperación y puesta en valor de un inmueble que data de comienzos de 1948, que tuvo momentos destacados como una confitería a la vera de la ruta 11 y que, en su último tramo, se desdibujó con actividades de parrilla y comidas al paso hasta quedar tapiado, convertido en blanco de vandalismo y expuesto a decenas de intentos de usurpación.
El parador Ariston se encuentra a menos de 100 metros de la ruta 11, en el acceso al barrio Playa Serena, a unos 15 kilómetros por la costa desde la zona céntrica de Mar del Plata y a mitad de camino entre esta ciudad y el pujante y cada vez más desarrollado paraje o barrio Chapadmalal.

A Miguel Fernández Allué, Marcelo Poczinok y Mara Knezevic los une una firma emblemática de la gastronomía de esta ciudad: La Fonte D´Oro. El primero es su cara visible y los otros dos son franquiciados que se sumaron a este desafío de hacerse cargo de una inversión muy importante pero en la que también esperan resultados muy destacados, por todo lo que significa la propiedad de la que el lunes próximo tomarán posesión y su restauración. Juntos le pusieron el pecho a esta aventura que los ilusiona.
“Después de todo lo que pasó, de tanto destrato y olvido, el Ariston llegó a muy buenas manos”, dijo Knezevic a LA NACION, muy entusiasmada por lo que vendrá con esta obra que emprenderán a la brevedad.
“Estudios técnicos han confirmado que la estructura central del edificio se encuentra en condiciones viables para su restauración”, dice el informe difundido por los nuevos dueños y destaca deterioros en techo, lo que ha provocado filtraciones. “El núcleo constructivo permanece firme, lo que sustenta la factibilidad técnica del proyecto de recuperación”, destacan.

Breuer es una de las figuras reconocidas de la Escuela Bauhaus y dejó aquí, en Playa Serena, su única obra en América Latina. Se ejecutó en apenas 60 días del verano 1947/48 bajo supervisión de los arquitectos locales Eduardo Catalano y Carlos Coire con las premisas elementales del movimiento moderno que tenía como principal exponente a Le Corbusier. Está construida en hormigón armado sobre cuatro pilares y en dos plantas. Convive con el mar a menos de 200 metros, con todo lo que significa como riesgo de corrosión y desgaste general para la estructura. El otro enemigo, quizás el peor, fue la desidia: hubo mucho daño humano por allí.
El arquitecto y docente universitario local Herman Clinkspoor, fallecido el año pasado, recordaba en un trabajo sobre el parador Ariston que Catalano y Coire le propusieron a Breuer esta obra en playa Serena, por entonces una zona inhóspita, alejada del casco urbano. Desde lo técnico releva un inmueble con planta elevada para incorporar visual al océano con orientación saliente/poniente. “Ariston representa la creación bajo la figura de la flor de la vida, constituye la construcción del universo y representa la espiritualidad”, decía en aquella publicación académica.
Operadores inmobiliarios consultados por LA NACION coincidieron en que por aquella mitad del siglo pasado había convicción que Mar del Plata podría tener una pronta expansión hacia el sur y siempre de cara al mar. Ese fenómeno recién llegó en esta última década, muy lejos de aquella apuesta que dejó al Ariston casi en soledad, en el acceso a Playa Serena. La propuesta comercial que albergaba por aquellos tiempos se devaluó y se derrumbó como el acceso al mar desde el acantilado que había frente a la distinguida imagen, con fachada plena de curvas y de amplios cristales.

Junto a la Casa sobre el Arroyo, la obra de Amancio Williams, son las dos piezas del movimiento moderno que tiene Mar del Plata. Ambas estuvieron unidas durante más de 30 años por el abandono. El Ariston un poco más, porque aquella tuvo algo más de suerte: el municipio consiguió que el Estado nacional la compre, se la done y hace cinco años restaure para dejarla brillante y abierta al público, como está hoy.
El camino de recuperación de esta edificación con forma de trébol lo encarará desde este lunes la firma Ariston S.A. El anterior dueño de lo que fue el parador había manifestado intenciones y buena predisposición, pero siempre advirtió que el costo de semejante obra no tenía a la vista una oportunidad clara de recupero de esa inversión. Los flamantes compradores parecen tener más claro y decidido el camino para que restauración y negocio vayan de la mano.
“Estamos muy entusiasmados y decididos a emprender la restauración, pero los tiempos ya no los manejamos nosotros”, aclaró Knezevic y recordó que toda intervención deberá estar supervisada y avalada por la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos de la Nación. Requerirá de profesionales expertos en la materia, recursos importantes y, por sobre todo, paciencia.
Los inversores advierten que habrá un aprovechamiento “cultural y comercial” del lugar y Knezevic anticipó que la presencia de La Fonte D´Oro en esta sociedad no implica que sí o sí el Ariston funcionará o tendrá puertas adentro una cafetería. “Estamos trabajando en el proyecto”, dijo a LA NACION y si bien anticipó que la gastronomía seguro estará presente por allí, lo que fue el parador es parte de una superficie de 1.800 metros cuadrados apta para desarrollo. Es un conjunto de seis lotes.
Se anticipa un enorme desafío por delante porque la restauración que devolvería la imagen original del Ariston deberá convivir con necesidades de estos tiempos. Surgen, en principio, cuestiones de climatización e incluso accesibilidad a planta superior que el diseño de Breuer no contemplaba.
“El tema es la tranquilidad que todos pueden tener que valoramos la casa y se la verá volver a brillar, está en buenas manos”, insistió la empresaria a LA NACION y dejó en claro en los trabajos que se iniciarán “es la propiedad la que manda”.
Parador Ariston está declarado monumento histórico nacional desde diciembre de 2019 por la ley 27.538. Con la restauración, según anticipan desde la firma que acaba de adquirir el inmueble, se avanzará en “intervenciones respetuosas sobre áreas linderas” y anticipan desarrollos complementarios en parcelas adyacentes.
- 1
Subasta sin compradores: el Gobierno no logró vender el terreno de la polémica en Almagro
2Comenzaron las obras: así será el nuevo espacio verde que beneficiará a 70.000 vecinos y promete transformar la zona norte de la Ciudad
- 3
Cómo impacta la genética en la longevidad y qué otros factores ayudan a lograrla
- 4
Paro universitario: ¿hay clases este viernes 27 de febrero y lunes 2 de marzo?





