La apuesta de la compañía por la IA cambiará la experiencia de uso, a la vez que acaba con las respuestas homogéneas: cada cual tendrá la suya
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La barra de búsquedas de Google sufre su mayor transformación en 25 años. El gigante tecnológico anunció el martes en su evento de desarrolladores I/O que la inteligencia artificial (IA) generativa estará totalmente presente en su producto estrella, el buscador, cuyo aspecto también se altera: en vez de una caja fina, ahora hay un espacio en el que cabe un párrafo entero. El objetivo es que ya no se introduzcan un par de palabras, como “Zapatero Congreso”, sino que se puedan elaborar más las preguntas: “¿Qué opinan las distintas fuerzas parlamentarias de la reciente imputación de Zapatero? Detalla los indicios en los que se basa la imputación”.
La IA es ahora omnipresente en Google. La compañía ofrecía desde octubre del año pasado la opción de realizar búsquedas con su ayuda. La experiencia ha sido tan positiva que se ha decidido hacer que esa tecnología domine la experiencia. Los resultados de las búsquedas podrán ser textos, tablas o diagramas.

Hay más novedades. YouTube incorporará una ventana para hacerle preguntas a la IA sobre el video, de forma que nos muestre solo las partes que queremos. Será posible crear y editar documentos o emails con la voz en Gmail o Google Docs. Gemini Omni permite elaborar videos hiperrealistas con un acabado similar al de Nano Banana en fotos. Y todos sus productos se integrarán en su detector de IA, SynthID: las imágenes y audios generados con esta tecnología tendrán una marca de agua imperceptible que saldrá a la luz cuando el usuario quiera saber si está viendo una imagen real o sintética. OpenAI, por cierto, se suma a esta iniciativa. También se anunció el lanzamiento de unas gafas con audio desarrolladas junto a Samsung que se lanzarán en otoño.
Algunos de los cambios anunciados ayer son globales; otros, de momento, solo para EE.UU. Los hay que solo estarán disponibles bajo suscripción, como Google Omni. Pero la revolución está en las nuevas búsquedas, que irán llegando progresivamente a todos los países. Es importante al menos por tres motivos.
1. Adiós a los enlaces azules
Hasta ahora, cada búsqueda se saldaba con una lista de enlaces azules, ordenados de más a menos relevante, según el criterio del algoritmo cocinado por la compañía. Google buscaba en todas las páginas web que tiene indexadas y te seleccionaba las que, a su juicio, eran las más importantes. Y su juicio no era malo. O al menos no era peor que el de otros competidores, lo que le ha consolidado como el buscador de referencia de la era de internet.
La experiencia cambiará por completo. Ahora será más dinámica. Las respuestas ya no serán enlaces, sino textos elaborados, tablas o gráficos, o incluso animaciones, según se le pida o requiera la ocasión. Se podrá dialogar con el buscador para que refine sus resultados o los adapte mejor a lo que quiera el usuario.
Gemini 3.5 Flash, el modelo que guiará el motor de búsquedas, usará también agentes que trabajarán en segundo plano para actualizar la información en caso de que haya novedades (como las antiguas alertas de Google, pero integradas en la respuesta).
2. Respuestas distintas para cada usuario
Eso tiene implicaciones más profundas de lo que parece. Hasta ahora, el buscador de Google tenía un funcionamiento sencillo: la máquina usaba un algoritmo propio que ponderaba qué resultados eran los más interesantes ante una búsqueda concreta. La magia de Google, lo que lo hacía más efectivo que otros, era la configuración de su algoritmo. Tratar de desentrañar esa fórmula mágica, tan secreta como la de la Coca-Cola, dio lugar a una profesión: los especialistas en SEO (search engine optimization), que se ocupan de mejorar el posicionamiento web de las páginas.
Ese modelo ha llegado oficialmente a su fin. Desde ahora, los resultados de las búsquedas ya no serán los mismos para todo el mundo. Ya no se aplica el algoritmo de Google, sino que se lanza la pregunta (o búsqueda) al motor de IA generativa. Y esta, por definición, tendrá una réplica distinta para cada usuario. Esa es una de las críticas que se le hace a esta tecnología desde la academia: una de las bases del sistema científico es que, dadas unas mismas condiciones, si desarrollamos un ejercicio, los resultados deben ser similares.
Eso no ocurre con la IA generativa. Cada particular recibirá una respuesta distinta a sus cuestiones. Eso puede estar bien, porque dará a cada usuario lo que busca. Pero también tiene su lado negativo: Google ya no podrá ser un estándar. La frase “pon en Google esto y mira el segundo resultado” carecerá de valor.
3. Google aprieta en la carrera de la IA
A Google, como a Microsoft, Meta o Amazon, el lanzamiento en abierto de ChatGPT en noviembre de 2022 le pilló con el pie cambiado. OpenAI, una empresa hasta entonces desconocida, había puesto en jaque a las grandes tecnológicas. Google, que hasta ese momento lideraba claramente el desarrollo científico y de aplicaciones relacionadas con la IA, se vio obligada a poner el pie en el acelerador. En 2023 reorganizó sus laboratorios de investigación para sacarle más partido a su músculo científico.
Tres años después, el esfuerzo está dando sus frutos. Gemini, la familia de modelos de IA generativa de Google, tiene ya 900 millones de usuarios, según destacó el martes el director general de la compañía, Sundar Pichai. Eso significa que ha doblado el número de personas que manejan su herramienta y que ya está a la par de ChatGPT, hasta ahora líder indiscutible. Con una diferencia: mientras que las nuevas operadoras (OpenAI con ChatGPT o Anthropic con Claude) tienen pérdidas debido al coste de los centros de datos, Google, que ya disponía de una amplia infraestructura, ya está rentabilizando la aplicación de la IA en sus productos.
En sus últimos resultados trimestrales, la compañía dijo que sus ingresos publicitarios habían aumentado un 16%, hasta los 77.000 millones de dólares gracias a la IA, que ha ayudado a recoger información más profunda sobre los intereses de los usuarios, lo que a su vez sirve para afinar mejor en la personalización de los anuncios.
Si tenemos en cuenta, además, que Gemini será la base de IA generativa que se aplicará en los iPhone (Siri se nutrirá del modelo de Google), hay motivos para pensar que la compañía de Mountain View no tardará en ser la referencia en esta tecnología.
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