Rápidos y deportivos, los safety cars de las principales categorías del automovilismo y el motociclismo internacional son un ingrediente muy atractivo para los fanáticos de los carreras
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Cuando el 30 de mayo de 1911 se efectuó la primera edición de las míticas 500 Millas de Indianápolis en Estados Unidos, el Stoddard-Dayton, un vehículo por entonces de alta gama de Dayton Motor Car Company, fue el primer vehículo en cumplir con la función de Auto de Seguridad, Safety Car o Pace Car. Estos coches, usualmente deportivos y de reciente aparición en el mercado, tienen una función específica: neutralizar la competencia para que con su presencia se disminuya la velocidad y puedan realizarse la tareas necesarias en la pista hasta que ésta quede, nuevamente, en condiciones para seguir con la carrera. En algunos casos, suele ser necesaria su intervención también cuando hay mucha lluvia.
Aunque es la categoría más popular del planeta, en la Fórmula 1 la llegada del Safety Car se demoró. Fue en la 24ª temporada, en 1973, luego del accidente fatal de Roger Williamson en el Gran Premio de los Países Bajos, el 29 de julio, lo que provocó que la FIA tomara la decisión de incluir el Safety Car en las competencias.
El reclamo de los pilotos sobre la absurda muerte de este joven inglés de 25 años, que disputaba su segunda competencia en la categoría, al quedar atrapado en su March luego de que a éste se le reventara un neumático, chocara contra el guard-rail, volcara y se incendiara, precipitó la incorporación de un vehículo de y para la seguridad.
Apenas unos meses después, a raíz del accidente que protagonizaron el francés François Cevert –en su última carrera en la Fórmula 1 antes de matarse en Watkins Glen– y el sudafricano Jody Scheckter en la 32ª vuelta del Gran Premio de Canadá, el Safety Car (un Porsche 914 amarillo) hizo su debut en la F1. Aquel 23 de septiembre quedará registrado como la primera vez que un Pace Car estuvo en la pista durante un Gran Premio.
Otro accidente famoso, el de Ayrton Senna en Imola 1994, puso en la picota la velocidad a la que debían circular los autos de seguridad para evitar que los coches de Fórmula 1 perdieran presión en los neumáticos (inflados con nitrógeno). Una de las teorías afirmaba que la baja velocidad del SC de ese entonces (un Opel Vectra) fue uno de la factores del desenlace fatal del as brasileño.
Por eso, los Pace Car en las principales categorías del mundo y que habitualmente vemos al frente del pelotón son modelos rápidos, deportivos y, por qué no, tan atractivos para los fanáticos como los propios autos de carrera. Aquí, mostramos algunos de ellos.
Mercedes-Benz AMG
Una coupé al frente de los monoplazas

La Fórmula 1 es la categoría más popular del mundo. Alrededor de ella gira un circo inmenso que provoca que todo lo que suceda se magnifique. La actualidad del equipo Mercedes, recientemente coronado por tercer año seguido campeón de Constructores y con sus dos pilotos, Nico Rosberg y Lewis Hamilton pugnando por el cetro de pilotos, es sobresaliente. La casa germana también se destaca con el Mercedes-AMG GT que oficia de Safety Car en la categoría desde el Gran Premio inaugural de 2015, en Australia (la marca es desde 1996 la encargada de proveer el SC de la categoría). Esta coupé de Mercedes-AMG con carrocería fastback (fabricada en gran parte en aluminio para alivianar el peso) es acompañada por el potente motor biturbo AMG V8 de 4.0 litros de 510 CV, que acelera de 0 a 100 km/h en 4 s, y alcanza una velocidad máxima de 304 km/h. La versión GT S reduce en dos milésimas para llegar a 100 km/h.
Chevrolet SS
Sedán con corazón deportivo en los óvalos

Si se habla de tradición automovilística, de Estados Unidos en particular, inmediatamente se piensa en la National Association for Stock Car Auto Racing, categoría popularmente conocida como NASCAR. El Chevrolet SS, modelo que se estrenó en la Sprint Cup de 2013 con victoria (Daytona 500) y título, ambos con Jimmie Johnson, es el elegido para ser la cabeza del pelotón antes de que la bandera verde de vía libre a la velocidad o cuando las circunstancias de las pruebas así lo requieran. Este sedán de GM tiene bajo el capot el poderoso V8 LS3 de Chevrolet de 6.2 L, que entrega 415 HP y 57,4 kgm de torque. La transmisión es automática de seis velocidades, con opción manual mediante el sistema TAPshift (levas en el volante). En GM sostienen que el SS combina el manejo de precisión de un auto deportivo con el andar suave de un sedán gracias al sistema Magnetic Ride Control con programas Tour, Sport y Performance.
Audi R8 V10
Preparado para la resistencia

El Campeonato Mundial de Resistencia tuvo su certamen inaugural en 1953. Luego de casi una década de pausa, en 2010 se inició la era moderna de la especialidad y, desde 2012, basándose en el Espíritu de Le Mans, nació el nuevo WEC. Audi es, con dos títulos, la marca con más campeonatos absolutos de la nueva época. Y, asimismo, en cada una de las nueve competencias de la temporada, en cuatro continentes (sólo falta Oceanía), el Audi R8 V10 es el auto que tiene el privilegio de circular en la cabeza del pelotón. La segunda generación del poderoso modelo de la casa alemana de Ingolstadt (la primera es de 2006) es impulsada por el imponente V10 5.2 FSI de 610 CV, con el que se alcanza una velocidad máxima de 330 km/h. Además, apenas necesita 3,2 segundos para llegar de 0 a 100 km/h. Cuenta con transmisión manual de 6 velocidades y, además, la nueva generación de la caja S tronic de 7 velocidades y doble embrague.
BMW M2
El guía de las dos ruedas

Aunque la primera competencia se disputó en 1905, el primer Campeonato Mundial de Motociclismo de Velocidad data de 1949. Así, con las obvias modificaciones en su reglamentación y divisiones, la especialidad va camino a las siete décadas.
Y, aunque se trate de motos, también tienen un poderoso deportivo como Safety Car. La actual, que ya consagró al español Marc Márquez como campeón mundial de MotoGP, es la decimoctava temporada en la que la categoría y BMW trabajan en conjunto para los vehículos oficiales. En el caso del Pace Car, el elegido es el M2, la flamante coupé deportiva de la casa alemana. Veloz y maniobrable, el modelo de la casa de Munich, cuenta con un muy eficiente propulsor de seis cilindros en línea (sello de la casa bávara) turbocomprimido de 370 CV, que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h.








