La minivan de la estrella destaca por los amplios espacios interiores, el confort de marcha superlativo y la mecánica potente y eficiente que la colocan como una buena opción dentro del segmento
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Hasta hace unos años, la oferta de vehículos para siete o más personas era bastante escasa. Apenas un par de modelos se disputaban el segmento de las minivan en busca de conquistar a aquellos que las destinaban ya sea al transporte de pasajeros como a las familias numerosas que necesitaban mucho espacio para viajar.
Por suerte, las marcas de a poco fueron sumando opciones y hoy ahí aparecen la Hyundai H1, la Kia Carnival, la Toyota Innova y la Mercedes-Benz Vito Tourer (Citroën hace poco discontinuó la Spacetourer y Peugeot hizo lo mismo con la Traveller). En este caso, probamos la Vito Tourer, la versión con ocho plazas de la marca de la estrella.
Esta Tourer está basada en el furgón de trabajo. Por eso, exteriormente no tiene grandes estridencias estéticas: luce simple y llana, pero mucho más moderna y atractiva que la versión anterior. Destacan los dos laterales completamente vidriados y el gran portón trasero (de apertura vertical) también vidriado que permiten una gran visibilidad al momento de maniobrar. Tiene una silueta que impone presencia y medidas generosas: 5,14 m de largo, 1,928 m de ancho, 1,89 m de alto y 3,2 m de distancia entre ejes; es grande, sí, pero no más que una pickup mediana.

El interior sobresale por el gran espacio que ofrece y por el correcto nivel de materiales y terminaciones. Con una configuración de asientos 2-3-3 (todos muy confortables y con apoyabrazos y cinturones de seguridad inerciales individuales) y la posibilidad de regularlos a gusto, sobra lugar para que los pasajeros viajen con una enorme comodidad. El ingreso a las plazas traseras se da solo por la puerta lateral ubicada del lado del acompañante y para acceder a la tercera hilera hay que levantar (se hace fácilmente) la tercera butaca de la segunda fila. Con esta configuración queda un buen espacio de carga, pero si se rebaten o sacan todas las butacas ese volumen se extiende hasta alcanzar el mismo nivel que el del furgón; o sea, enorme.
El equipamiento es básico: aire acondicionado con salidas en las tres filas, sistema de audio con Bluetooth y conexión USB, levanta cristales con one touch, computadora de viaje, tablero analógico y no mucho más. Lo mismo sucede en lo que hace a seguridad: dos airbags adelante, control de estabilidad, anclajes Isofix en todas las plazas, frenos con ABS y EBD y asistentes de arranque en pendiente y de viento lateral.
Por estos y otros faltantes llamativos (no cuenta con cámara de retroceso ni con sensores de estacionamiento –dos ítem que dadas las dimensiones de esta van son fundamentales especialmente para conductores no acostumbrados a este tipo de vehículos–; tampoco tiene pantalla ni sistema multimedia, etcétera), uno se inclina a pensar que está más orientada al uso profesional que al familiar.
Una buena renovación
El motor de dos litros de 184 CV y 30,5 kgm que equipaba al modelo hasta 2018, fue reemplazado por el naftero M274 de la misma cilindrada con inyección directa, turbocompresor e intercooler pero que ahora genera 211 CV a 5500 rpm y con un torque de 35,5 kgm desde las 1500 y hasta las 4000 rpm. Y hay otras dos grandes novedades mecánicas, que son la anexión de una transmisión automática de 7 velocidades perfectamente relacionada (en lugar de la manual de 6 cambios) y que la tracción ahora es trasera, una renovación que era realmente esperada.
- Motor: naftero con turbo
- Cilindros: 4 en línea
- Cilindrada: 1998 cc
- Potencia: 211 CV a 5500 rpm
- Par: 35,5 kgm desde las 1500 y hasta las 4400 rpm
- Transmisión: automática de 7 marchas
- Tracción: Trasera
- Precio: US$53.973
Equilibrado y dúctil, el conjunto funciona de maravillas y transmite mucha seguridad y confianza en la conducción. En el tránsito se siente muy suave y relajado, al igual que cuando se transita por rutas o autopistas a velocidades normales: trabaja a unas 2200 rpm a 120 km/h. La caja pasa las marchas de manera rápida y precisa mientras el impulsor va entregando lo suyo de manera suave y progresiva. Asimismo, cuando se lo exige (por ejemplo en un sobrepaso o en una maniobra rápida) hace valer toda la potencia y muestra reacciones excelentes.
Y las prestaciones son más que buena: tiene una velocidad máxima limitada de 160 km/h, acelera de 0 a 100 km/h en 11,5 segundos y recupera de 80 a 120 km/h en 7,8 segundos. Los consumos son correctos, con promedios de 11,3 L/100 km en uso mixto.
La muy buena dirección servoasistida, las suspensiones de excelente reglaje (independiente en las cuatro ruedas con Multilink atrás) y los varios elementos de ayuda (control de estabilidad, el mencionado asistente de viento lateral, etcétera) hacen que el comportamiento dinámico sea superlativo: firme y agarrado en velocidad, y ágil y dócil para moverse en el tránsito.
El confort de marcha es igualmente digno de cualquier Mercedes: cómodo, silencioso y suave, nunca transmite las imperfecciones del camino a la cabina y tanto el conductor como los viajantes gocen de una comodidad superlativa.
En síntesis: por momentos da la sensación de que se está conduciendo un SUV y no una minivan.
El precio de esta Vito Tourer es de US$53.973, y está acorde con el del resto de sus rivales.
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