Forma parte de la evaluación psicofísica exigida para sacar o renovar el registro; aunque el procedimiento puede cambiar según la jurisdicción, en CABA se mantiene como una de las cuatro instancias obligatorias
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Antes de obtener o renovar la licencia de conducir, los aspirantes deben atravesar una serie de evaluaciones destinadas a comprobar si están en condiciones de manejar. En la Ciudad de Buenos Aires, una de esas instancias es el examen psicológico, que forma parte de la evaluación de aptitud psicofísica y se suma a los controles de visión, audición y médico.
Si bien el requisito específico o su forma de medición puede variar en su modalidad según la jurisdicción, a nivel nacional la normativa exige aprobar un examen médico psicofísico que determine la aptitud física, visual, auditiva y psíquica de la persona. En CABA, en particular, el trámite contempla expresamente cuatro áreas de evaluación: psicología, visión, audición y médica.
Dentro de esa instancia psicológica, uno de los procedimientos más conocidos es el llamado Test de Bender, una prueba en la que la persona debe copiar una serie de figuras geométricas en una hoja.
Aunque suele asociarse de manera directa con el trámite de la licencia, lo obligatorio no es necesariamente ese test con nombre propio en todo el país, sino la aprobación de la evaluación psicofísica correspondiente. En la práctica, cada jurisdicción puede definir la herramienta utilizada dentro de ese examen.

El objetivo de la prueba no es medir la capacidad de dibujo de la persona, sino observar distintos aspectos vinculados con la percepción, coordinación, organización espacial y la forma en que se resuelve una consigna. Por eso, durante el ejercicio no solo se mira el resultado final, sino también cómo se encara la tarea, donde influyen el orden de los dibujos, el uso del espacio, la orientación de la hoja, el tiempo que demanda la copia y la reacción frente a eventuales errores.
En términos generales, el test consiste en replicar una serie de formas previamente mostradas. El evaluador observa si las figuras se copian con proporciones razonables, si se mantienen las relaciones espaciales, si hay rotaciones, omisiones, distorsiones o una organización desordenada.
También puede analizarse el tipo de trazo, la presión del lápiz, la continuidad de las líneas y la forma en que la persona corrige o insiste sobre determinados sectores del dibujo.

La prueba suele utilizarse como una herramienta complementaria dentro de una evaluación más amplia. Es decir, no debería interpretarse figura por figura de manera aislada ni como un diagnóstico definitivo por sí solo. El resultado se analiza en conjunto con el resto de la entrevista, las preguntas de rutina y las demás instancias del examen psicofísico.
En CABA, la evaluación psicofísica forma parte del circuito para el otorgamiento, renovación o ampliación de la licencia. Para licencias interjurisdiccionales, además, la ciudad detalla que el examen psicofísico comprende examen clínico, sensoriales, examen psicológico y eventuales evaluaciones complementarias cuando el profesional lo considere necesario.

El resultado posible de esta instancia es la declaración de aptitud o no aptitud para continuar con el trámite. En caso de que el aspirante no supere la evaluación psicofísica, la jurisdicción contempla un mecanismo de reconsideración, donde la persona puede pedir una reevaluación una vez transcurridos 180 días desde la inhabilitación, según informa el sitio oficial del Gobierno porteño.
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