Para qué sirven los radares de velocidad

Estos dispositivos tienen un fin disuasorio y son instalados en las zonas más peligrosas; el rol de las autoridades y la polémica por las multas
Patricia Osuna Gutiérrez
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15 de junio de 2019  

Los controles que realiza la ANSV
Los controles que realiza la ANSV

Al preguntarles a muchos conductores respecto de para qué sirven los radares en las rutas, autopistas o calles, casi la totalidad respondió "para recaudar". Y es más: alguno añadió que usar las cámaras es "como cazar en un zoológico". Sin embargo, la instalación de radares tiene una razón vital: "La instalación de radares tiene que ver con un convenio realizado con las provincias, y su uso tiene un fin disuasorio y persuasivo, ya que está demostrado que cuando hay radares los conductores disminuyen la velocidad", afirmó el director ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), Carlos Pérez. Y explicó: "El exceso de velocidad es uno de los factores principales de siniestralidad en el mundo, y la Argentina no es la excepción. En nuestras rutas y autopistas es la infracción más recurrente".

Un relevamiento realizado por la ANSV durante enero y febrero de 2017 indicó que el 84% de las actas de infracción labradas fueron por superar la velocidad permitida, mientras que en el mismo lapso de 2016 el porcentaje alcanzó el 84,5%. Otros estudios demostraron que conducir con exceso de velocidad aumenta la violencia del impacto e implica una reducción notable en la eficacia de los dispositivos de seguridad. "Así se deduce que, a mayor velocidad, mayor probabilidad de accidentalidad y con eso mayor riesgo de muerte. Pero a pesar de la evidencia científica, los límites de velocidad fijados para los diferentes vehículos y tipos de vías siguen sin respetarse. Entonces, para trabajar este problema se recurre a diferentes soluciones y el radar es una de estas. Los radares se destacan por su efectividad, ya que en los lugares donde se instalan se registra una reducción en los incidentes graves y mortales", aportó Pérez.

Así, a partir de datos y relevamientos de las zonas con mayor cantidad de siniestros es que se define la ubicación de los dispositivos.

En cuanto a la instalación de radares móviles o fijos, el trámite lo inicia la jurisdicción que pide la autorización para su uso. Si es móvil, interviene la ANSV que exige estadísticas acerca de los tramos de velocidad y los índices siniestrales, además de la estructura y señalética del lugar donde se emplazaría. Ya autorizado, la Agencia exige que se respete la disposición ANSV 294/2010 que dictamina las medidas de seguridad que deben establecerse en el marco del operativo para preservar la seguridad tanto del agente de tránsito como del ciudadano que está siendo fiscalizado. En tanto, si es del tipo fijo, se suma Vialidad Nacional para determinar el emplazamiento en las rutas nacionales (por la obra complementaria que requiera). Cada instalación es proyectada por la Dirección del Sistema Nacional de Infracciones junto con la Dirección Nacional del Observatorio Vial pertenecientes a la ANSV.

De la instalación de los radares en las rutas y autopistas nacionales participan el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) que verifica que el radar colocado cumpla con los requisitos técnicos apropiados. Luego, remite un informe a la Secretaría de Comercio que certifica la verificación primitiva y avala las mediciones por un año. Finalmente, la ANSV homologa el uso y habilita un cinemómetro para el control de velocidad.

Ya hay 200 instalados en distintas rutas del país
Ya hay 200 instalados en distintas rutas del país

El mantenimiento de los dispositivos está a cargo de la ANSV, que inspecciona las instalaciones en coordinación con el concesionario de la vía y el fabricante de los equipos. Y el INTI hace ensayos anuales para certificar que el radar sigue realizando las mediciones correctas. "La ANSV tiene competencia en la autorización del uso de los radares en jurisdicción nacional. La potestad incluye colocación y uso. Y posee equipos propios que entrega en comodato a las distintas jurisdicciones para reforzar el compromiso en reducir la tasa de siniestralidad o los excesos de velocidad", comentó Pérez.

Infracciones y medidores falsos

Ya que el objetivo de los radares es disuasorio y persuasivo, sean móviles o fijos deben tener una señalética específica respecto de su ubicación. Sin embargo, existen radares falsos que se han conocido mediante las auditorías de la ANSV y por denuncias de los particulares: "Identificamos numerosos radares activos que no cuentan con la homologación, calibración o no cumplen con los requisitos exigidos por la normativa nacional. Es importante que si el ciudadano tiene dudas de la validez de un acta de infracción derivada de un radar o cinemómetro, pueda verificar si está homologado en la web www.argentina.gob.ar/seguridadvial/radares y consultar ahí la vigencia y homologación del dispositivo mediante su marca, modelo y número de serie (estos datos están en el acta de infracción)", detalló el funcionario.

Si se recibe un acta de infracción la persona puede hacer su descargo correspondiente en el juzgado o tribunal de faltas competente de la jurisdicción donde se labró la multa. Si no le satisface la resolución en la instancia administrativa (Justicia de Faltas), puede acceder a la instancia judicial y también consultar mediante correo electrónico en consultasradares@seguridadvial.gov.ar siempre adjuntando una copia de la infracción.

Actualmente hay más de 200 radares distribuidos en rutas nacionales de 19 provincias homologados por la ANSV. "Sabemos que el despliegue de radares conlleva un aumento sustancial en el cumplimiento de los límites de velocidad. Esto reduce de manera significativa el porcentaje de personas lesionadas y víctimas fatales. Por eso, fiscalizar la velocidad es importante para garantizar a los argentinos una movilidad más segura en todo el territorio nacional. Y la tecnología, es cada vez más un socio indispensable en esta tarea", finalizó Pérez.

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