Después del escándalo con el Gurí Martínez, la revisión técnica del TC quedó en la mira

La desclasificación del campeón Martínez dejó al desnudo una práctica poco rigurosa
Pablo Vignone
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19 de abril de 2016  • 23:16

La desclasificación del campeón de TC, Omar Martínez, en la carrera del domingo pasado en Concordia, suscitó un escándalo cuyos alcances están lejos de determinarse. Mientras se espera que la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC) convoque al entrerriano a prestar declaración, la polémica se extendió ahora al Departamento Técnico de la entidad, encargado de las revisiones técnicas de los autos de la categoría. Martínez será citado a declarar el próximo martes y estaría habilitado para competir en la próxima carrera, el 1° de mayo en Olavarría.

Las críticas llovieron sobre los encargados de la revisión de los autos, una tarea que se efectúa al término de cada competencia, pero que no necesariamente sigue la misma rutina. Los que siguen la disciplina señalan que las revisiones en las tres primeras carreras del año, en Viedma, Neuquén y La Pampa, anteriores a la de Concordia, no fueron exhaustivas; muchas veces, la premura por volver a Buenos Aires reduce la profundidad de los controles.

El jefe del departamento técnico, el ingeniero Alejandro Solga, publicó un informe en su página de Facebook, a título personal (lo que produjo desagrado en la dirigencia de la ACTC), sobre la manera en la que se desarrolló la revisión: "Para certificar la medición en todos los casos convoqué a (el preparador) Ariel Fernández y a (el piloto) Próspero Bonelli; a pedido mío, ellos midieron los volteos de los cigüeñales de todos los motores, no sólo en un cilindro, sino en todos, detectando anomalías en el motor de Omar Martínez". Normalmente sólo se mide la cilindrada en el segundo cilindro de cada motor, para ahorrar tiempo. Solga había explicado en Concordia que usualmente no revisa en profundidad los motores porque eso significa una carga adicional de trabajo para los mecánicos, que luego deben volver a armar los impulsores antes de emprender el regreso al taller. Bonelli, que midió el volteo, fue el mismo que en una reunión entre los pilotos y la dirigencia de la ACTC, el sábado previo a la carrea, había expresado en voz alta sus presunciones. "Yo no denuncié a nadie", aclaró el piloto de Concepción del Uruguay. Solga confirmó que no hubo denuncias de pilotos para revisar otros autos: "El Departamento Técnico actuó de oficio".

La explicación que aportó Martínez el lunes sobre la anomalía que llevó a su desclasificación, asegurando que se utilizó un motor de repuesto y no el habitual, al que reservó para la carrera en Olavarría de 500 kilómetros de extensión, no fue suficiente para aclarar todas las dudas. Las interpretaciones que surgieron sobre la manera en la que se aumentó la cilindrada en ese motor, que implica un tratamiento especial para el volteo del cigüeñal, volvieron pueril el tenor de la explicación.

pv/jt

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