Boca, una picadora de carne que trituró a la flecha y al goleador, calibra su nuevo GPS de ataque

Una imagen que simboliza el cambio de época: sale Benedetto, entra Wanchope Ábila.
Una imagen que simboliza el cambio de época: sale Benedetto, entra Wanchope Ábila. Fuente: LA NACION
Román Iucht
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9 de agosto de 2019  • 14:58

Caminar por la vida por el sendero de lo hipotético se sabe que no resulta un ejercicio constructivo. Lo que existe es "lo que pasó" y el "hubiera o hubiese" resultan ser dos impostores, que suelen deformar esa realidad inmodificable y torturar el presente de cualquiera, incluso el más pragmático.

Sin embargo la tentación es grande y cuando algunos hechos con un sello determinante vuelcan la moneda para el lado inesperado, es imposible no imaginar cómo podrían haber sido las cosas si el destino, el azar y también las virtudes hubieran acompañado.

La victoria de la selección argentina ante Rusia a fines de 2017 no pasó a la historia como un hecho relevante. Eran tiempos de preparación de la "Era Sampaoli" en los que el entrenador buscaba algo de claridad. En ese intento, el nombre de Cristian Pavón emergió con la fuerza incontrolable de sus frescos 21 años. Aquella noche de noviembre, en el frio moscovita, su velocidad y su desborde fueron el combo que alimentó a Agüero para marcar el único gol del partido y la carta de presentación perfecta para recibir la bendición de Messi como plataforma mundialista. La historia de la Copa del Mundo no tiene sentido repasarla, pero sí todo lo que le ocurrió al cordobés en tan solo doce meses.

Pavón, tasado en 50 millones de dólares, al final se fue a la MLS a préstamo.
Pavón, tasado en 50 millones de dólares, al final se fue a la MLS a préstamo. Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Luego de la experiencia fallida con la celeste y blanca, se lesionó justo en la final de la Libertadores tras jugar casi setenta partidos consecutivos con la camiseta de Boca; el cambio de entrenador lo relegó en cuanto a las preferencias y más tarde su confianza cayó a un sótano desconocido. Aquella flecha filosa y agresiva se volvió un arma inofensiva repleta de dudas. La combinación -Mundial más final superclásica- le detonó el cerebro.

Darío Benedetto puede jactarse de tener los mejores números de la historia, post Palermo, como centrodelantero de Boca. Hizo goles de todas las formas y colores para meterse al hincha xeneize en el bolsillo. Guillermo Barros Schelotto lo hizo debutar como wing derecho ante Independiente del Valle, pero rápidamente corrigió su error entregándole el área y sus alrededores como zona de acción. Su rotura de ligamentos cruzados, tan solo nueve días después del partido en el que Pavón sacó pasaje para Rusia 2018, condicionaron su futuro.

Igual que su compañero de ataque, Pipa también soñaba con el Mundial. Sus actuaciones en el equipo bicampeón del fútbol argentino lo ponían a la par de las estrellas que hacían goles en Europa. La vuelta tras nueve meses de espera fue compleja y aunque a partir de las semifinales de la Libertadores aportó cinco de los siete goles que Boca marcó ante Palmeiras y River, nada fue suficiente. Para él, igual que para otros compañeros, la derrota del Bernabéu y su salida prematura por calambres pesaron más que ese fantástico gol que hizo soñar a los hinchas.

Alfaro debe tallar una nueva manera de atacar para Boca, con futbolistas diferentes a los que se fueron.
Alfaro debe tallar una nueva manera de atacar para Boca, con futbolistas diferentes a los que se fueron. Crédito: @BocaJrsOficial

En silencio, como si nada de lo que está escrito en sus fojas de servicios existiera, ambos armaron las valijas para buscar mejor suerte. La picadora de carne llamada Boca, que vive necesitando que el equipo gane de ser posible ayer y no mañana, se los devoró con una crueldad despiadada. Necesitados de un F5 que refresque sus carreras, aquellos que alguna vez y no hace tanto conformaron la mejor dupla de ataque del fútbol argentino, partieron sin siquiera despedirse en el campo. Pavón relegado una tercera opción entre los delanteros externos. Benedetto arrastrando una lesión que malogró su pretemporada. Ambos sintiendo también que sus ciclos estaban agotados. Ni el Olympique de Marsella ni la MLS son opciones de primer nivel, lo que vuelve aún más evidente que el deseo de cambiar de aire pudo más que cualquier otra idea.

Ahora Boca busca nuevas formas de ataque. El desafío de Alfaro es encontrar la misma contundencia pero con otros nombres y diferentes características. Ábila propone un juego más potente pero también menos refinado. Zárate es un jugador de jugadas y el altruismo no aparece como una de sus mejores virtudes. La versión actual de Tevez lo acerca a la gestación del juego y si bien puede llegar acompañando desde atrás, ese rol lo aleja de la zona de fuego. Mac Allister como organizador y Salvio por la banda derecha parecen destinados a ganar protagonismo y su influencia será decisiva para los desafíos futuros.

Hurtado, muy joven, necesitará adaptarse a las nuevas exigencias.
Hurtado, muy joven, necesitará adaptarse a las nuevas exigencias. Fuente: Archivo

Pavón y Benedetto ya son parte del archivo. La ovación y el elogio unánime los acompañaron durante un par de años, pero el fútbol caníbal se los devoró en poco tiempo y les soltó la mano. El nuevo Boca tiene nuevos nombres.

Porque lo hipotético y lo que "pudo haber pasado" definitivamente no existe.

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