British Open. Carnoustie no es una cancha para domar, sino para sobrevivir en busca de la gloria

El norteamericano Jordan Spieth desafiando los bunkers de Carnoustie
El norteamericano Jordan Spieth desafiando los bunkers de Carnoustie Fuente: Reuters
Gustavo S. González
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18 de julio de 2018  • 22:14

La cuestión en Carnoustie, el campo donde desde hoy se jugará la 147ª versión del British Open , no es dominarlo, el reto de siempre en el golf. Para los expertos propios y extraños a la cancha cercana a Dundee, en la región de Angus, Escocia, el punto es durar, sobrevivir, un dato que abre como pocas veces el abanico de candidatos.

Si a esa capacidad de adaptación a las condiciones –terreno duro, viento, trayectorias complicadas– un jugador le suma un buen momento, la elección se simplifica, a priori. El inglés Tommy Fleetwood , de 27 años, fue uno de los que mejor se adaptaron al campo del Shinnecock Hills Golf Club, en el estado de Nueva York, donde se jugó el último US Open en un terreno que se volvió intrincado por la ubicación de las banderas y, sobre todo, por un piso demasiado firme en los greens. Animador desde el principio, terminó segundo a solo un golpe de Brooks Koepka , el ganador que dio doblete. La última vuelta de Fleetwood fue un sueño: la cubrió en 63 golpes (-7).

A su buena actualidad, el inglés le suma un detalle invalorable: ostenta el score récord de 63 (-8) en Carnoustie, obtenido en el Alfred Dunhill Links Championship, donde el año pasado demostró que pudo más que durar, aunque no ganó el torneo.

En el US Open, Fleetwood acechó en casi todas las vueltas al estadounidense Dustin Johnson , el Nº 1 del ranking mundial y puntero sólido entre jueves y sábado, antes de que atacara Koepka. Lleva dos torneos ganados en esta temporada y finalizó entre los top 10 en los tres últimos que disputó. Este será 10º British Open, donde su mejor actuación fue cuando quedó 2º en Royal St George’s, en 2011.

Con su posición en el ranking, que lo hace uno de los favoritos en cuanto certamen juegue, y su buen momento, bastaría para considerarlo el principal pretendiente, porque además parece aventajar a Fleetwood, por caso, en fortaleza mental y paciencia. Tal vez sea cuestión de que ajuste la mira para su primer victoria en el torneo (lo mejor de sus últimas actuaciones fue el 9º puesto en Royal Troon, hace dos años.

Si se trata de suceso en el British Open, el irlandés Rory McIlroy está a la cabeza. Ganador en Royal Liverpool en 2014, agrega el 5º y el 4º de las últimas tres versiones para mantenerse en el primer plano. Es el único europeo que ganó tres de los cuatro Majors (agrega el US Open de 2011 y el PGA Championship de 2012) y también va por su décima actuación en el British Open, en el que debutó aquí mismo, en 2007 (42°). Después de quedar al tope en la FedEx de 2016, McIlroy entró en un bajón del que empezó a salir con el triunfo en el Arnold Palmer Invitational, este año.

El estadounidense Rickie Fowler es otro infaltable en las listas de los preferidos. A los 29 años, está 7° en el ranking y su mejor actuación del año fue en el Masters, donde peleó hasta el 18 en la última vuelta con Patrick Reed, para quedar segundo a un golpe. Su gran deuda es ganar un Major, pero viene de clasificarse en el top 5 en tres de los últimos cinco que jugó. Fue 7º en el Scottish Open la semana pasada, con lo que mostró una vez más su gusto por las canchas links.

Según la opinión de muchos, Tiger Woods se encuentra a mitad de camino de su regreso a un nivel parecido al que tuvo hasta 2014. Ganó tres veces el British Open y ha terminado entre los 10 mejores en tres certámenes este año, un gran aporte para llevarlo de la posición 668ª que tenía en diciembre a su actual 67ª. Practicó como siempre esta semana y aseguró que sintió más firmes los fairways que los greens, luego de tres días de prácticas con Jordan Spieth y Brayson DeChambeau.

No se puede descartar a Brooks Koepka, ganador del US Open en las condiciones ya apuntadas. Fue 6º el año pasado, en Royal Birkdale, después de ganar su primer US Open, en su cuarta actuación en el British Open, y resultó 10° en 2015, en St Andrews. Después no pudo enderezar su campaña hasta la segunda conquista de un Major. Trabajó mucho en su approach, uno de los déficits de su juego últimamente.

El inglés Justin Rose suma dos victorias en esta temporada en el PGA Tour (World Golf Championships-HSBC Champions y Fort Worth Invitational) y está en su máximo nivel, a los 37 años. Confesó sentirse muy bien en su regreso a la competencia la semana pasada, cuando se clasificó 10° en el Scottish Open, y también en los hoyos de práctica en Carnoustie, junto con el estadounidense Matt Kuchar. Lo más destacado de su parte en el British Open fue hace veinte años: en Royal Birkdale finalizó cuarto entre los amateurs.

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