El futuro incierto del Rally Dakar: entre Sudamérica y el regreso a África

Nicolas Cavigliasso, Jeremias Gonzalez y Gustavo Gallego celebran el podio en quads
Nicolas Cavigliasso, Jeremias Gonzalez y Gustavo Gallego celebran el podio en quads Fuente: AP - Crédito: Ricardo Mazalan
Alberto Cantore
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17 de enero de 2019  • 23:59

Otra vez Lima. Después de diez días de dunas y desierto, de esfuerzo físico y mental para navegar el durísimo recorrido por territorio peruano, la caravana regresó a las playas de Magdalena, donde empezó todo, para la fiesta de cierre, la ceremonia del podio, del Rally Dakar 2019. El capítulo final para una aventura corta y extraña: apenas 5.600 kilómetros, cuando se acostumbraba a unos 9 mil, y un solo país como escenario, algo que nunca antes sucedió. Una señal de lo complejo que fue el armado de la carrera más exigente del planeta, cuyo futuro se presenta incierto, entre la posibilidad de retornar al continente africano o rearmar la ingeniería económica para que la Argentina, Chile, Perú y Paraguay se ofrezcan como un conjunto y así devolverle el brillo al raid con sus diferentes geografías y paisajes. "El ideal es recrear el criterio itinerante a través de varios países", dijo Etienne Lavigne , director del Rally Dakar, que negó que en 2020 se repita este escenario de emergencia.

El deseo de Amaury Sport Organisation (ASO), la empresa francesa que diseña la competencia, es retener el Rally Dakar en esta parte del mundo. El pedido de algunos competidores, en particular los europeos, de volver a África tiene una importante barrera para la organización y no se trata del terrorismo, la amenaza que determinó el traslado. África Eco Race tomó el lugar en 2008, después de la cancelación de aquel año y diagramó una carrera que reemplaza a la histórica competencia. Hasta tiene su llegada en Dakar, la capital de Senegal.

La Argentina es la llave para el sueño de ASO. El plan de la organización establecería largar en Chile, recorrer las dunas peruanas, atravesar el norte argentino y terminar en Paraguay. La crisis de las economías de la región fue la traba en 2019 y las perspectivas de sumarse el año próximo no son alentadoras. Destinar 6 millones de dólares para recuperar la aventura no figura en el mapa del Gobierno Nacional, por lo que devolver la carrera dependería del aporte de los privados.

"Perú, Chile y la Argentina es la única solución", refrendó el español Carlos Sainz , que tuvo un rally olvidable, a pesar del éxito parcial de ayer. Su compañero de escuadra en Mini, el francés Stéphane Peterhansel, fue crítico también: "Es un poco más artificial, se empieza en un lugar y haces bucles. Después vamos a las dunas y estamos dos días en un mismo escenario. Cuando te gusta la aventura se quiere cruzar un país entero. La mejor aventura que recuerdo es cuando empezamos en París y terminamos en Ciudad del Cabo. En África nunca dormíamos en hoteles, en las etapas maratón se montaba un poblado tuareg en la mitad de la nada", analizó Monsieur Dakar, como se conoce al 13 veces vencedor, entre motos y autos.

Absolutos, heroicos y repetidos

La competencia descubrió a Nicolás Cavigliasso como monarca en quads. El cordobés firmó el primer puesto en nueve de los 10 segmentos, un record sin precedentes. El resto del parque se rindió ante el dominio argentino: Jeremías González Ferioli y Gustavo Gallego completaron los tres primeros puestos de la clasificación general. Ellos levantaron la bandera celeste y blanca, como en el pasado lo hicieron los hermanos Marcos y Alejandro Patronelli, que se reparten cinco de las 11 coronas de la categoría que debutó cuando la competencia hizo pie en Sudamérica, una década atrás.

De escolta y mejor rookie en 2018 a ganador, Cavigliasso tardó 43 horas 1minuto 54 segundos en completar el recorrido. "El Dakar todos los días te quiere dejar afuera, por eso hasta que no llegas al último control de paso nunca podés desconcentrarte", la referencia del piloto, de 27 años, sobre las dificultades de la carrera. En el podio, sorprendió a todos al proponerle casamiento a su novia.

El australiano Toby Price resultó el vencedor heroico en motos. Le alcanzó con una victoria parcial, la de ayer, entre Pisco y Lima, para demostrar la supremacía de KTM. La marca austríaca celebra de manera consecutiva desde 2001; en Perú, además, hizo el 1-2-3, con Price, Matthias Walkner y Sam Sunderland. La caída del chileno Pablo Quintanilla (Huqsvarna) en el kilómetro 10 del último especial selló la suerte de la carrera.

El príncipe qatarí Nasser Al-Attiyah logró su tercera victoria en el Rally Dakar, aunque el festejo mayor fue para Toyota: ganó por primera vez en autos, tras siete participaciones. No cometer errores de navegación ni sufrir las imprecisiones del roadbooks, claves del éxito.

El dominio de Kamaz en camiones fue rotundo. El ruso Eduard Nikoalev logró su quinta victoria, cuatro como pilotos y una como mecánico, mientras que la marca aumentó a 16 los festejos. El argentino Federico Villagra (Iveco) terminó en el cuarto puesto, a 5h49m08s del vencedor.

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