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NUEVA YORK.– Novak Djokovic no lo esgrime porque es un caballero y no quiere quitar mérito a su verdugo, pero la lesión bien pudo influir en su eliminación de los Juegos Olímpicos, el gran anhelo pendiente de su carrera. Rafael Nadal, más predispuesto a medir en público las consecuencias de sus achaques físicos, expuso en el momento la gravedad del tema: “Ayer jugué con anestesia. Si sigo jugando, la muñeca se rompería en cuestión de dos días”. Por eso, tras dos victorias, renunció entonces a presentarse en la tercera rueda de Roland Garros, el gran amor de su vida tenística.
No es poco lo que resignaron el serbio y el español por la bendita muñeca. El actual número 1 del ranking, además de despedirse de la medalla dorada, no participó en el Masters 1000 de Cincinnati y afronta este Abierto de Estados Unidos sin estar en óptimas condiciones. Al ex número 1 le salió más caro: además de quedar a medio camino en París, no intervino en Wimbledon, tampoco estuvo en forma ideal en Río de Janeiro –más allá de que se coronó campeón en dobles– y se marchó demasiado pronto en Cincinnati. “Estaba jugando en un muy alto nivel antes de la lesión. Y después... No es fácil estar dos meses y medio fuera de competencia en el medio de la temporada sin pegar un drive”, graficó Rafa.
Los dos quedaron en el camino en Río a manos del mismo colega, Juan Martín del Potro. Colega de profesión y colega de dolores, porque la muñeca que afecta a los dos cracks es la del mismo lado que la del tandilense, la izquierda. Claro que al argentino todo esto lo afectó muchísimo más: le birló dos años y medio de competencia en la suma de los dos recesos largos, le demandó tres operaciones, y casi le provocó el retiro del tenis. Ahora ya lleva seis meses compitiendo regularmente, y con varias victorias resonantes. Lo peor parece haber pasado.
También para Djokovic y Nadal, que debutaron, sin mayor brillo pero sin mayores apremios, en Flushing Meadows. Los dos estaban intranquilos y el debut triunfal les dio calma. El serbio, que venía de perder en la tercera etapa de Wimbledon –una rareza–, en medio de un malestar por un tema “privado”, pero a esta altura “resuelto”, se tomó muy en serio esto del dolor en la unión entre el antebrazo y la mano izquierdos, algo que nunca había sufrido. Casi como si fuera su culpa. “Voy a tratar de aprender de esta experiencia, mejorar como tenista, volverme más vivo y entender las razones y el origen de por qué y cuándo sucedió”, explicó.
El dolor apareció pocos días antes de los Juegos Olímpicos. Él no lo minimizó. “Uno de los tratamientos es terapia física. Hay tratamientos eléctricos, para potenciar el proceso de regeneración [de tejidos] de la muñeca. Estoy haciendo todo lo que está a mi alcance con el equipo médico para asegurarme de estar lo más cerca posible del 100%”, contó.
Nadal, en cambio, tiene mucha experiencia en lesiones. Demasiada para su gusto. “Siempre fui muy abierto para ayudar a la gente que me preguntó por tratamientos. Siempre es un placer hacerlo; sé cuán duro es estar lesionado”, afirmó. Trata de recuperarse rápidamente y está mucho mejor de la muñeca, pero no entero aún. Y se las arregla en esa condición. “Cuando se tiene una lesión de muñeca uno trata de encontrar movimientos para evitar el dolor, pero tomará más tiempo sentirme más confiado en mi muñeca. Necesito tener de nuevo esa confianza”, detalló el español. Juan Martín encontró el movimiento: es el revés con slice, en detrimento del complejo drive invertido. “Seguramente a Del Potro está ayudándolo el revés con slice. Pero ese golpe es importante si se tiene un buen revés con top spin”, consideró Rafa. Para él la cuestión es distinta, porque la muñeca le limita el golpe más usado: “Necesito recuperar mi movimiento normal con el drive. Pero la confianza está viniendo, porque siento mucho mejor la muñeca, cada día un poquito”, sostuvo.
Del Potro, mientras, casi ya no habla de la famosa muñeca. Buena señal para él. Y también para sus ilustres seguidores en el problema, que se alegran de su recuperación... y tal vez vean mejores perspectivas para las propias. “Fue interesante para mí jugar con Del Potro [en Río de Janeiro] y ver cómo fue y cómo es para él luchar durante tantos años con esa parte esencial del cuerpo para un tenista. Estaba complacido por él porque es un gran tipo y porque sufrió mucho con más o menos la misma lesión que estoy padeciendo. Fue una linda lección para mí, y un proceso de comprensión de todo lo que pasa. Pero supongo que es la vida”, filosofó Nole.
Por suerte para él, el percance no llegó a mayores. Y eso le permite mantener su típico buen humor. Como cuando en el cierre de una conferencia de prensa le preguntaron si podía ponerle un nombre técnico a su lesión. “Una 'lesión de muñeca'”, contestó y generó risas. Justo lo contrario a lo que el mismo asunto le causó a su amigo Del Potro durante años.
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